header append X-robots-tag "noarchive"

2.11.11

Cómic: Holy Terror, de Frank Miller


Cómo se te va la olla, Frank.


En muchos casos grandes artistas no dan lo mejor de sí mismos hasta alcanzar la plena madurez, con lo que dejan impresionantes obras de juventud y colosales obras de madurez. En el caso de Miller, quién sabe por qué, parece que ha ido de mal en peor. Ya la misma portada delata que estamos ante una obra en la que la sutileza, lo que se dice la sutileza, no va a ser la protagonista.
Antes
Después
También habría que recalcar que este proyecto, que data ya de diez años ha, en principio iba a ser para DC y que el protagonista iba a ser Batman. Como no se llegó a un acuerdo, y como DC muy sabiamente debió decir "Yo a este señor no lo conozco de nada", el proyecto acabó siendo totalmente independiente con Miller desatado. Y salir no sale Batman, pero como se suele decir, como si lo fuera: Fixer es el mismo Batman de Dark Knight, pero más pasado todavía de vueltas, y en vez de ir acompañado por Catwoman, lo hace por un personaje calcado a ella.

Que Miller ha sido uno de los más destacados autores de comics de los últimos años no lo duda nadie. Yo pertenezco a la generación que, siendo chaval, un día fue al quiosco a comprar su Spider-man quincenal de ediciones Forum y, como en ese momento tenía 95 pts para gastarme en otro, se compró uno más de un personaje que ya conocía y que, bueno, pues también tenía su gracia y se llamaba Daredevil. Creo que era el nº6, para ser exactos. Era un cómic de superhéroes, pero tenía algo distinto. Como más mala baba, una visión dura del mundo, y el dibujo era "rarito", pero muy atractivo, y salían personajes malvadísimos como Bullseye que acojonaban de verdad, y había una mala que había sido la novia del prota, y un montón de ninjas místicos que se llamaban La Mano, posteriormente homenajeados con las Tortugas Ninja, que se enfrentaban a la banda del Pie. Vamos, qué os voy a contar que no sepamos: el Daredevil de Miller es la leche.

Posteriormente haría Ronin, que tiene su gracia pero no me termina de parecer redondo, porque se le va un poco la historia y termina por no controlarla, aunque la mezcla de misticismo, orientalismo de todo a cien y rollo ciberpunk tiene sus buenos momentos. Eso sí: cada vez que recuerdo la escena de "tachi, tachi", le dan de tortas hasta decir basta y luego vuelve con la "tachi", la señala y les enseña lo que puede hacer con una tachi, es que me parto.

Dark Knight es la perfección. No hay duda de por qué 1986, con esta obra y Watchmen, se considera que hay un punto de inflexión que, se supone, separa la Edad de Bronce de los comics de superhéroes con lo que se llama la Edad Contemporánea, divisiones que como siempre tienen sus mil problemas. Poco a poco, además de seguir colaborando con los personajes tradicionales de Marvel y DC, se centraría en sus trabajos más personales, como Sin City, cuyas primeras historias me parecen realmente buenas y donde equilibra la experimentación y un estilo de dibujo muy personal, evolución de tendencias que ya había mostrado volcándose en el expresionismo, con historias duras y muy marcadas por un sentido trágico de la existencia. También, atraído por Hollywood, colaboraría en el guión de Robocop 2, aunque eso acabó como el rosario de la aurora, y hace poco vio cómo se hacía una meritoria adaptación de Sin City con Robert Rodríguez, mientras él por su cuenta se dedicó a perpetrar la que puede que sea la más ridícula adaptación de un cómic que se haya hecho, y para más inri nada menos que The Spirit, apuntando bien alto a la hora de mear contra el viento. No sé que es más grave, que la película sea más que mala o la prepotencia de someter estética y conceptualmente la labor de su amigo Will Eisner a sus propias manías, incluida la forma de escribir el nombre del personaje principal en el cartel de la película.


Pero ahí con esa película ya nos hemos ido a 2008, y las alarmas de que Miller, por decirlo de una forma suave, ya se le estaba yendo la flapa, eran más que evidentes, y ya desde Hard Boiled algunos empezamos a sospechar que estaba tirando por la calle del medio poniendo tiros y más tiros y olvidándose de contar algo, sometiéndolo todo a un efectismo cada vez más simple que, eso sí, seguía siendo alabado por sus incondicionales, dispuestos a reírle todas las gracias. 300, siempre lo diré, es una obra meritoria, pero ya tiene un no sé qué que empieza a preocupar, y como suele ser habitual en estos casos luego obras posteriores hacen bueno el propio análisis que veía que eso andaba cojo. Está bien que uno tenga su propia ideología y visión del mundo, o que tenga un estilo propio que en algunos momentos alcance el verdadero feísmo, pero terminar haciendo historias infantiles y simplonas con una visión del mundo propia de un mitin del Tea Party, o acabar en el puro manierismo del propio estilo es una cosa muy distinta. Las alarmas empiezan a saltar por todas partes: la serie de Sin City cada vez es más floja, All Star Batman es algo absolutamente inenarrable que tienen que dejar de publicarla a la chita callando, y bueno, la película que hizo el solo sin ayuda de nadie para darse el gran josconcionazo ahí está para demostrar que Miller se encuentra totalmente fuera de control.

Holy Terror confirma todo esto: la simplificación del mensaje y, lo que es incluso más grave, la simplificación de la propuesta artística, llegando a unos niveles de manierismo ridículo. Miller, La Mano molaba. Molaba mucho. Lobezno cargándose a los ninjas de La Mano era algo acojonante, de verdad. Pero que los ninjas molen no quiere decir que los tengas que poner donde no se debe, sopa incluida. Los persas malvados ninjas no eran de recibo ni pintaban nada, y menos todavía que el retrasado de Snyder los convirtiese en orcos, que molan en ESDLA pero nada más. Que ya me pongas a los terroristas islámicos que sean ninjas también... hombre, no me jodas. ¿Qué ejemplo le estamos dando a todos esos frikis, que están creciendo con una visión totalmente equivocada de lo que es la verdadera molonidad? Del mismo modo, si ya hubo cierta chirigota con el famoso Jerjes convertido en drag queen con piercings por todas partes, peor lo vamos a ver ahora si el jefe de los terroristas es ni más ni menos que uno de esos persas malvados, vestido como un sátrapa del s V a. C en un ciudad de los Estados Unidos. No-me-jodas-Frank.

La novela gráfica interpretada por este sosias de Batman y su compañera, con sus sesiones de matar a todo lo que se mueve y donosas sesiones de tortura, la verdad, da un poco de vergüenza ajena tanto por la simplicidad de todo lo que plantea como por la misma ejecución de la obra, tan en falso blanco y negro como la historia que propone. Cuando se encuentra al, suponemos, superhéroe del Moshad, su mentor, que va con dos churris japonesas mellizas también ninjas, no pude sino recordar a Austin Powers, y al ver que él lleva pintada en azul la estrella de David en la cara, es que no sabe uno ya donde meterse. Que el cómic sea en blanco y negro, con algunas veladuras de colores, no justifica que la historia sea tan parcial y manierista. De acuerdo que todo se resume a veces en una simple historia de los buenos contra los malos, el bien contra el mal, pero no se puede ser tan parcial, tan obvio y tan escorado en un tipo de discurso que, de tan seguro de su rectitud, prescinde ya de toda sutileza o incluso de inteligencia, como le pasa a todos los discursos extremistas que saben que, al hablar al convencido, pueden decir cualquier barbaridad.

Desde el punto de vista artístico, tampoco es que estemos demasiado boyantes. Por lo menos para mí, tiene todos los tics del Miller que menos me ha ido gustado a lo largo de los años. Aúna todo lo malo del DK2 y todo lo de parte de Sin City. Sé que hay mucho incondicional que desde el primer momento está dispuesto a tragarse todo lo que Miller les eche, sea bueno o malo, pero no es mi caso. Sé que es su visión personal del mundo, y sus manías estéticas, y que él cree que debe hacerlo así, pero eso no significa que me guste o lo tenga que aceptar sin más, porque por esa regla de tres todo vale, vale todo, todo es igual y nada es mejor porque todo se adecua ontológicamente consigo mismo y con su intención, pero me la sopla porque, como se suele decir, eso no justifica que uno gaste una hora de su tiempo en ello. Incluso hay cosas que están de más o que sencillamente Miller se olvida de contarnos, y ya tiene mérito en una novela gráfica de 120 páginas, aunque casi todas ellas sean ilustraciones a página completa. Por ejemplo sale un comisionado de policía que es, obviamente, el Comisario Gordon, aparece un par de páginas y... hasta el epílogo nada, no lo volvemos a ver. ¿Qué utilidad tiene, aparte de ocupar un par de páginas enormes? Y así todo: planos a página completa del pseudoBatman y la pseudoCatwoman corriendo por las ruinas, todo muy expresionista y macarra, planos de malos y buenos, y personajes reales de la política que no alcanzo a saber si le caen bien o mal. En total, el típico cómic de "superhéroe salva el día" que se puede contar perfectamente en 24 páginas sin ofender a la inteligencia, y que Miller nos cuenta en 120 con una pretenciosidad ideológica y formal que no hay por dónde cogerlas.

Creo que lo hemos perdido para siempre.

-SuperSantiEgo

Etiquetas:

Bookmark and Share
Escrito por SuperSantiEgo at 6:26 AM

2 Comentarios:

Blogger Ozanu dijo...

Es que Miller, en términos adlianos, ha virado de genial a GENIAL!

2 de noviembre de 2011 20:48  
Blogger Necio Hutopo dijo...

Pues yo es que a MIller, desde 300 no lo trago ni frito, oiga...

3 de noviembre de 2011 10:20  

Publicar un comentario en la entrada

Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace

<< Inicio