Otras cinematografías. Tres ejemplos recientes
Como a todo hijo de Adán, me gusta una buena pinícula hecha a la antigua usanza en Jólibu, pero hay que reconocer por un lado que allí se están durmiendo en los laureles desde hace mucho tiempo y que en otras muchas partes también saben cocer habas y, llegado el caso, hacer una película como Dios manda, y en muchos casos mejor que allá donde se supone que nacen todas las películas. Será también cosa de la globalización, supongo.
En esta ocasión vamos a hablar de tres películas recientes, dos inglesas y una pakistaní, las tres comedias. La comedia, todo lo sabemos, es un género desenfadado, irónico y alegre, que intenta crear en el espectador un estado de ánimo lúdico y divertido. Por eso se pregunta uno cómo Jólibu, que tiene en su haber a realizadores como Ernst Lubitsch, Willy Wilder e incluso Mel Brooks tiene el cuajo de querer presentarnos como innovadoras propuestas de comedia como Resacón en las Vegas o La boda de mi mejor amiga, que están más vistas y gastadas que no sé ni cómo expresarlo. Respecto a la primera, Despedida de soltero con Tom Hanks es más arriesgada, innovadora y gamberra, y ya ha llovido, y respecto a la segunda os la resumo en una frase: "mujer blanca de treinta y tantos fracasada en el amor y los negocios ve peligrar su relación con su mejor amiga que se va a casar, pero termina aprendiendo que el amor se puede compartir, que se merece a alguien mejor que el tipo con el que folla de vez en cuando y además encuentra las fuerzas para volver a arriesgarse en los negocios". Ay, Macarena. Vamos, igualito que El bazar de las sorpresas. La escena clave, suponemos que la más divertida de esa película según guionistas y director, es la de varias mujeres yéndose por la pata abajo todas juntas, en especial una gorda cagando en un lavabo. Manca finezza? Andare al diavolo! No sé exactamente qué, pero esta civilización hay algo que está haciendo muy mal.
También mucho hablar de colas largas, de encontrar cosas nuevas en internet, pero al final el que se promociona y consigue llegar a ser conocido por el público es el que termina llevándose la taquilla. Que te enteres de que una película existe es el primer paso de que algún día la puedas llegar a ver, pero si no sabes ni que existe mal empezamos. Por eso muchas veces uno cuando recupera una película de hace unos años, de la que no se llegó ni a enterar de que existía, se pregunta que por qué vio aquel otro bodriete en vez de aquello. Se supone, o suponía porque creo que cada vez menos gente se lo cree, que las cosas iban a cambiar con el internete, pero cada vez parece más claro que el público es el mismo, los gustos más o menos los mismos y que todo ha cambiado para seguir más o menos igual. Lampedusa sabe cómo funciona el mundo mucho mejor que Edance, pero de largo. Cada uno podrá combatir contra esa tendencia como mejor pueda, pero me parece a mí que sencillamente es que no llega.
La primera comedia de la que voy a hablar es El infiel (2010), británica:
El argumento no puede ser más delirante: un padre de familia anglopakistaní descubre que en realidad es judío y que fue adoptado por una familia musulmana. Para conocer a su padre, muy enfermo, cuenta con la ayuda de un taxista judío estadounidense interpretado por Richar Schiff, el Toby Ziegler de El ala oeste de la Casa Blanca. Las situaciones absurdas se suceden a la vez que se toma con bastante ironía y mala leche a los fundamentalistas islámicos, ya que además su hijo se va a casar con una mujer de una de esas familias. Lo mejor son los chistes étnicos, cuando el taxista le enseña a decir correctamente el "oy vey", una frase en ídish muy común, y todos los equívocos propios de una situación tan disparatada, además de las ironías como si es un crimen de odio que un judío haga chistes sobre judíos. Lo peor, pues quizá la resolución final y la identidad del talibán extremista.
Como dato curioso, el protagonista es Omid Djalili, un conocido comediante británico que no es ni pakistaní ni musulmán. Es de origen iraní y sus padres, y supongo que él también, son bahaístas, una fe derivada del Islam pero escindida de éste. Para que os hagáis una idea reconoció inmediatamente la existencia de Israel y su sede central se encuentra en Haifa.
Dentro de esta onda pero ya un poco más pasado de vueltas estaría la siguiente, Cuatro leones (2010):
Ni más ni menos que varios musulmanes radicales, o eso creen ellos, que quieren montar su propia Al Qaeda particular en el Reino Unido, e incluso dos de ellos parten a Pakistán para ser entrenados como terroristas, y lo que hacen allí tiene un resultado que conoceremos al final de los títulos de crédito. Como en la película anterior la crítica al radicalismo religioso se centra en los personajes, que de tan cerriles resultan casi simpáticos, sobre todo el más puritano de todos... y que se llama Barry. Creen que la yihad, básicamente, es un videojuego, e inmolarse un Epic Win. Claro que, siendo cual es el argumento, y que aun a pesar de ser unos perfectos idiotas en el fondo se toman en serio lo que quieren hacer, el final, aunque sigue presentando algunos toques de comedia delirantes, pues... acaba de forma un tanto triste. Como decía aquel filósofo, la maldad y la estupidez vienen a ser la misma cosa, y yo añadiría que por lo menos se puede uno reír con los estúpidos y los malvados.
Para que os hagáis una idea de algunos de los diálogos de la película, si es que entendéis bareback perfidoalbionés:
Como cuestión negativa, pues que ya me estoy cansando, y mucho, de la cámara saltarina mexicana del sur de Sri Lanka. ¿Podéis dejar de mover la cámara? ¿Es que tenéis Parkinson? Qué manía, puñetas. Respecto al argumento, además de que nos mete el contraste entre los dos hermanos, el integrado fundamentalista y el tradicionalista moderado, resulta muy poco creíble la relación entre Omar, el único medio normal del grupo, y su mujer y su hijo, que parece que apoyan sus ansias de martirio porque sí, y además con lo peligroso que sería contarle a un guaje de cinco años lo que va a hacer su papá, como para que lo vaya contando por ahí.
Por último, Tere Bin Laden (2011), una película pakistaní protagonizada por Alí Zafar, algo así como el Ricky Martin de la zona.
No os preocupéis: a pesar de que la escena inicial de títulos de crédito tiene una canción, no es una película con múltiples números musicales, como suele ser habitual en la zona. Respecto a los movimientos de cadera de las descocadas bailarinas, y la misma temática y cachondeos varios con los regímenes musulmanes y las costumbres ancestrales de la zona, os podéis imaginar que en Pakistán la película les hizo la misma gracia que les saliera un orzuelo, y su distribución en el país de origen y en los demás países musulmanes ha sido restringida. Supongo que no les sorprendería demasiado.
El protagonista es un guanabí pitiyanki que por un error se ve imposibilitado de viajar al país de sus amores para ser un gran periodista como Clark Kent, así que no le queda más remedio que quedarse en el suyo hasta que se le ocurre la genial idea de disfrazar a un criador de pollos como a Ben Laden y conseguir una exclusiva que lo catapulte al estrellato internacional. Digamos que mala leche no es lo que tiene la película, sino lo siguiente, ya desde la primera escena y los problemas para echar una meada con las ropas tradicionales del país, además de diálogos como "¿Has visto a una mujer con burka?" "No sé. No me suelo fijar en las mujeres con burka". Todos los personajes son una risa: el jefe del protagonista, el locutor de radio revolucionario, la maquilladora, el criador de pollos hablando en árabe... Lo peor, quizá que también tienen que forzar un poco el final y hacerlo un poco flower power para que no desentone con el resto de la película.
Está entera en youtube con subtítulos para los diálogos en urdu, hindi, panyabí y árabe. No tiene pinta de ser una copia pirata, sino la película entera subida para darle mayor difusión, ya que como he dicho antes su distribución ha sido dificultada en medio mundo.
En California siguen haciendo cosas buenas y hay que aprovecharse de ellas, pero también las hay en otras partes del mundo.
Además ayer en el cine nos pusieron este avance de una película, que me estoy pensando muy seriamente ir a ver... por supuesto en 3D:
Delfines, niños, personas discapacitadas, delfines discapacitados, Morgan Freeman... es que lo tiene todo.
Además ayer en el cine nos pusieron este avance de una película, que me estoy pensando muy seriamente ir a ver... por supuesto en 3D:
Delfines, niños, personas discapacitadas, delfines discapacitados, Morgan Freeman... es que lo tiene todo.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: Películas



























4 Comentarios:
Pues... mmm... m,e da mi que se asume demasiado que los malos son los árabes fundamentalistas siempre... no?
Es que es difícil que no lo sean. Por definición todo integrista es malo. En Canadian Bacon Michael Moore hace lo mismo con su propio gobierno, y pasa lo mismo en Team America. En la mitad de las películas americanas se asume como cierto que hay agencias que operan prácticamente sin control para proteger intereses espurios, lo que no sólo es más que discutible sino que además exonera en parte las verdaderas acciones dirigidas de gobierno.
En la de Cuatro leones nos ponen como contraste que el fundamentalista es el que vive a la occidental y se burla de algunas costumbres de su hermano, que es un tradicionalista, pero rechaza la violencia. A mí no me convenció el contraste.
Pero tampoco es de extrañar: incluso en las pelis de Jólibu el empresario inhumano siempre es el malo también.
Pues nada, a la lista.
El fracaso de las colas largas también puede aplicarse a películas, tebeos o lo que sea de mucho antes de la llegada de red, pongamos de hace más de veinte años, pero que no se llegaron a conocer por venir de alguna cultura del mundo más bien nada globalizada por aquel entonces. En algunos casos se puede entender que el idioma o la historia local es una barrera, pero cuando ves que algunas pelis de animación centroeuropea que prescinden de diálogo, hechas con arte y dedicación, que para colmo no se refieren a una época concreta, pasan más desapercibidas que el último anime del montón, te das cuenta de que siguen triunfando los mismos de siempre.
Hombre, Necio, es que ellos también hacen esfuerzos para ganar ese reconocimiento, ¿eh?
Lo bueno de Team America es que pone a parir a todo el mundo. A Michael Moore y a Sean Penn, por poner sólo dos ejemplos, les sentó como una patada en los pendientes reales.
Valga la redundancia ¡inmolarse mola!
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