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6.3.11

Libro:Tau Cero, de Poul Anderson

Pa relajarme un poco respecto a las salvajadas que suelo leer en ocasiones se me ocurrió leer esta novelita, considerada un clásico de la ciencia ficción y firmada por uno de los nombres más conocidos del género.

Bueno, para relajarse no está mal. No es gran cosa pero te entretiene un rato sin ser nada del otro mundo.

Lo que me ha encabronado, pero bien, es el prólogo de Miquel Barceló, uno de los popes o gurús españoles de la ciencia ficción que creen tener la última palabra sobre el género y que durante varias décadas han dirigido las colecciones de ciencia ficción de este país imponiendo su criterio, mejor o peor, como bien les ha venido en gana, y lo que es peor: intentando justificar sus filias y fobias personales, reconozcamos que inevitables, como una especie de criterio científico e incuestionable. Barceló nos "regala" en cada título un prólogo infumable del típico señor que no puede evitar ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro, vicio que muchos achacan también, por ejemplo, al director de El Mundo. Ya me referí a él cuando hablé de Hiperión, con sus ridículas explicaciones de que "Simmons escribe en inglés" y su concepto de "amor prohibido". Pues bien, aquí nos vuelve a agasajar con una sesión de autolamida de glande para que veamos lo gran persona que es y lo muy agradecidos que deberíamos estarle por hacer que esta obra que él considera un clásico absoluto pueda estar al alcance de nosotros los mortales. En fin, hay gente así, qué se le va a hacer. Hace poco ya me referí a un caso parecido con el antólogo del libro de relatos Necronomicón, y el boludito de Casciari me ha hecho muy feliz de mi decisión de que ni se me pasara por la imaginación comprar su revista de autores conocidos en su casa a la hora de comer, aunque habría sido una "experiencia digital muy 2.0 y muy bonota", no lo dudo, revista en la que se dedica igualmente a salir en todos los relatos antes y después comentando recomentando, no se le vaya a olvidar a alguien en algún momento que ÉL, y sólo ÉL, es el artífice de todo aquello.

Que conste que hay grandes antólogos con buenas ideas y con mucha gracia para su trabajo, como Asimov o Ellison, pero en el caso de que se pasen de graciosos suelen ser completamente insoportables.

Volviendo a la novela en cuestión, como digo está entretenida y poco más. De hecho mi amigo y antiguo compañero de fanzine, Alberto Cairo, se despacha con ella bastante más, y por motivos similares a los que yo podría exponer sobre lo que es más reprobable en la novela. Desde luego ya al principio de la novela encontrarse este párrafo que el mismo Alberto señala no es como para esperarse nada bueno a partir de entonces.

"Él habló en voz baja por miedo a sonar brusco:
-¿Crees que tú y yo formaremos una pareja?
-Sí. -Su tono se hizo más firme-. Puede que parezca inmodesta, sea o no una mujer del espacio. Pero estaré más ocupada que la mayoría, especialmente durante las primeras semanas de viaje. No tendré tiempo para rituales y matices. Podría acabar en una situación que no me gustase. A menos que piense por adelantado y haga algunos preparativos. Y eso es lo que hago.
Él se llevó su mano a los labios.
-Es un honor para mí, Ingrid. Aunque puede que seamos muy distintos.
-No, sospecho que eso es lo que me atrae de ti. -Su palma se dobló sobre la boca y rozó las mejillas-. Quiero conocerte. Eres más hombre que nadie que haya conocido antes."
 Ay.

Desde luego estamos ante una obra del subgénero conocido como hard, ciencia ficción dura que muchas veces se olvida que la ciencia ficción, se pongan como se pongan sus más acérrimos defensores de los excesos y miserias de un género que a veces se olvida que esto no deja de ser literatura, no deja de ser eso, literatura. Todo lo que es la parte "humana" de la novela está un poco cogida de los pelos, y aunque se supone que estamos un par de siglos como mínimo en el futuro los protagonistas actúan, como mucho, como tipos algo hipies sesenteros, que la novela es de 1970. Las relaciones se rompen y se crean en la nave durante su periplo con una frivolidad un poco extraña, sólo superada por el absurdo de que en Cómo conocí a vuestra madre una de las protagonistas haya sido la novia de otros dos y no se cree ninguna tensión o problema en el restringido grupo de amigos, y eso que como comedia disparatada se puede permitir muchas licencias. Aquí algo parecido: "Oye, que te dejo después de estos años de relación aunque te sigo queriendo". "Ah, bueno, vale. Lo superaré". Coñe, invéntate una sociedad promiscua, un nuevo estadio de entender las relaciones y la sexualidad, no me acabes la novela con los dos protagonistas paseando cogiditos de la mano como buena pareja heterosexual monógama. Pues aquí estos dos protagonistas después de tener ese diálogo digno de Crepúsculo luego se encabronan en la novela como dos quinceañeros, y al final terminan juntos en una pirueta psicológica que lo deja a uno con el culo torcido. Sobre el tipo con mentalidad de madero que curiosamente tiene mano izquierda para manipular psicoanalíticamente a los científicos de la nave y crear la figura del capitán idealizado en una absurda interpretación de antropología parda, sólo puedo decir que como que no me lo creo mucho. Ni de lejos. Lo de la supremacía sueca que entonces parece dominar la Tierra porque fue el país elegido para garantizar la paz mundial, así como el nacionalismo estadounidense, los desarrolla muy poco.

[Destripes graves de argumento a partir de aquí:]

Sobre el argumento propiamente cienciaficcionero de la novela, pues bien, yo ahí tengo manga ancha y no está mal. Nos suena, eso sí, porque el argumento lo hemos visto luego reciclado en series de televisión como Stargate Universe y otras: una nave que no puede detenerse y sus tripulantes que se enfrentan a la idea de tener que acabar sus vidas allí encerrados. Cada vez, por problemas técnicos, se ven obligados a acelerar más y más acercándose asintóticamente a un valor en el que tau tienda a cero, con lo que los efectos relativistas se agudizan, la nave aumenta de masa y el tiempo pasa en el exterior a un ritmo acelerado, hasta que tienen que asumir que probablemente cualquier civilización humana ya habrá desaparecido. Se pasan tanto de frenada que terminan contemplando nada menos que la muerte del Universo, que parece ser que obedece al modelo del universo pulsante, en el que una vez llegado a la muerte por entropía de todas las estrellas la gravitación volverá a reunir en un sólo punto infinitesimal toda la materia del universo para general un nuevo universo a través de una Gran Explosión. Y esta gente sobrevive. Como Galactus. Y encuentran un planeta habitable parecido a la Tierra, cuya descripción se me antojó muy parecida a Pandora, la de Avatar.

Ya os digo que se deja leer si uno en ese momento decide no ser muy exigente, pero nada más. Contiene todos los defectos de ese género y subgénero: comportamientos estereotipados, algún diálogo delirante y sobre todo esa tendencia que el mismo Asimov denunció y de la que era consciente de ser a veces un representante, ya que se puso como ejemplo de esa tendencia "campbelliana" de crear narraciones heroicas protagonizadas por científicos forzadamente racionales que aplicando la ciencia y el pensamiento frío y calculador conseguían salir de cualquier situación desesperada, ya sea una invasión extraterrestre... o la misma extinción del universo.

La traducción, como casi siempre mejorable. "Honestamente tengo asumir que", con dos cojones en vez de "Sinceramente tengo que suponer que". Miquel, deja de hacerte pajas mentales y revisa mejor los textos.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 9:14 PM

4 Comentarios:

Anonymous seleucus dijo...

¿Para qué revisar los textos si los lectores exigentes son cuatro, y dos ya han muerto?

7 de marzo de 2011 00:49  
Anonymous temístocles dijo...

Yo también estoy contigo en que la ci-fi a veces se hace muy pesadita y no ha por dónde cogerla.
La opinión general (y también la mía) es que la ciencia ficción es un género de distancias cortas. Es más, incluso muchos de sus "clásicos" están compuestos de cuentos (estoy pensando en las "Crónicas marcianas" de Bradbury) o de novela cortas (como Fundación)
¿Has leído algo de Greg Egan? Para mí es de lo mejorcito por lo bien que conjuga lo "hard" con lo literario.
Me gusta mucho tu blog, muy interesante.

7 de marzo de 2011 21:06  
Anonymous Serpy dijo...

Fue precisamente esa conversación del principio del libro la que hizo que escapara de él. Además se me quitaron las ganas de comprar "La espada rota", no fuera a ser que...

Me parecen muy buenas tus critiquillas, lástima que me leí "Fin" antes de la correspondiente.

11 de marzo de 2011 10:03  
Blogger Israel dijo...

Lo del Miquel Barceló tiene mucho delito. Véase la introducción del Hombre Vacío de Dan Simmons, que es íunica y exclusívamente un ajuste de cuentas con un atiguo compañero de la editorial, o la de la peor novela que he leído nunca, y tengo currículo en el camión de medianoche, "Imperio", de Orson Scott Card, que no sólo es un panfleto repugnante, sino que busca redimirse acudiendo a un equidistanismo despreciable. Y al que se apunta el editor sin rubor.

Como curiosidad puede merecer la pena echarle un vistazo en una librería de confianza, o si alguien lo quiere lo hago llegar por el importe de los gastos de envío

(Hablando de equidistanismo, me esperaba lo pedor de "La Tercera República", que publicó la Factoría de Ideas y no fue así, es simplemente mala, pero no el desastre propio de la TDT que me esperaba. Por ejemplo, el sosías de Rosa Díez es divertidísimo y no queda muy bien parado)

19 de marzo de 2011 14:06  

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