Libro: El último anillo, de Kiril Yeskov
Leíla hace unos tres años, y la verdad es que como comprenderéis no hago aquí comentarios de todos los libros que leo. Básicamente lo hago cuando el libro me gusta mucho, cuando es tan malo que es que ya es bueno y cuando hay algo que me llama mucho la atención y merece ser comentado.
La verdad es que del libro oí hablar bastantes años antes de que se publicase, por medio de un amigo, Alberto Cairo, que en alguna HispaCon o sitio similar había oído hablar de un ruso que había escrito una parodia de El Señor de los Anillos desde "el punto de vista orco". Tampoco me hice mucha idea de lo que podría salir de ahí, pero me imaginé más o menos algo parecido a lo que dijeron en su momento los chicos de La página definitiva. En el caso de la película, está incluso más claro: por ejemplo el bueno de Saruman no quiere sino comenzar una discreta revolución industrial y vienen unos ecolejetas a estropeársela por un detalle trivial de respeto a los derechos humanos.
Cuando salió el libro traducido en español, lo pedí y me lo compré en la edición de Bibliópolis, y eso que habían salido ya algunas críticas no demasiado elogiosas. No es que sea malo, pero quizá se queda a medio camino. No es exactamente una parodia, aunque también algo de ello haya, sino una inversión, imperfecta, de la óptica de la novela original. También es, quizá, demasiado prolijo, y la trama de género casi de espionaje se queda un poco corta, o no termina de llegar a donde debe.
Es, efectivamente, una especie de continuación apócrifa de ESDLA, pero tomando como base una extraña teoría de la conspiración en la que se supone que lo que realmente ocurrió no tiene que ver demasiado con lo que nos cuenta Tolkien, cuya versión sería una especie de interpretación tipo Pravda de lo que ocurrió, en la que se sataniza a un enemigo vencido que, en realidad, eran los buenos. Y ahí es donde veo yo el primer problema de esta interpretación, porque si como parodia bruta y cachonda no funciona ya que no es ése el tono que se busca, como en El sopor de los anillos, no se termina de entender bien cuál es la intención del autor al construir esta novela en la que hay algunos hallazgos, como que Aragorn sea poco más que un cazafortunas que ha dado un golpe de mano a un antiguo imperio aprovechándose de una antigua leyenda o cuento que aseguraba que los verdaderos reyes estaban por venir y que la actual dinastía sólo calentaba el trono a un supuesto legítimo heredero, pero luego el resto termina siendo, curiosamente, demasiado maniqueo. Al revés, pero igual de maniqueo. Por regla general las parodias suelen ser una expresión de amor por lo parodiado, pero en este caso no sé realmente lo que pretende el ruso con esta supuesta desmitificación de un mito, totalmente innecesaria porque no hay nada que desmitificar: las aventuras de la Tierra Media no son ciertas ni falsas, son pura fantasía y no hay que corregir nada. Sobre la guerra civil habrá discusiones basadas en datos, pero sobre la Guerra del Anillo lo que dice Tolkien, acertado o no, ideológicamente todo lo sesgado que uno quiera, va a misa.
Aunque los nombres están cambiados, son todos reconocibles, y no me acuerdo de ninguno, pero no falta nadie: Faramir, Aragorn, Gandalf, Saruman, Galadriel... Eso sí: los orcos son orquinos, una raza meridional de seres humanos que, chúpate esa, tienen un régimen casi constitucional, una avanzada ciencia y grandes universidades, acosados por unos vecinos del norte que practican la magia irracional y que quieren detener el avance de esa herejía a toda costa. Gandalf es el paladín de la Solución Final para esa situación, mintiendo como sea o inventándose casus belli sacados de la manga, mientras que Saruman se gira de chaqueta y quiere ver el advenimiento de la nueva era. Los elfos son, básicamente, una panda de fanáticos ecologistas militarizados que usan flechas venenosas y que practican la tortura, a la vez que mantienen un férreo control sobre los distintos gobiernos títeres de humanos, que ven de reojo a los orquinos como una posible liberación.
El problema, quizá, es ése: una excesiva inversión que mantiene el supuesto esquema maniqueo que se pretende, se supone, criticar. Si a esto le añadimos que el libro es un buen tochaco y que la trama a veces es un poco enmarañada con tanta conjura de los espejos que son como los Palantir para destruir o no el origen de la magia, pues la lectura en algún momento se hace un poco pesada una vez han pasado las primeras páginas en las que uno ve a los personajes al revés de como los conocía. El autor, biólogo, se ha dejado llevar un poco, me parece a mí, por el "empoderamiento" al que a veces tienden los que, más que ser verdaderos escépticos o científicos, son exhibicionistas de sus convicciones científicas, y ha terminado convirtiendo su obra, más que en una lectura agradable, en un panfleto antimagufo y proprogreso. Por si fuera poco, se nos narra esa desmitificación desde un futuro en el que, efectivamente, la magia ha terminado desapareciendo, y ha triunfado la ciencia. Pero eso no es muy lógico, ya que por otra parte se supone que, al menos en esa época, la magia funcionaba de verdad, así que tan desencaminados no iban los que la practicaban.
En definitiva: como curiosidad está bien, pero nada más.
Además, algunos amigos me han mandado este enlace, donde se comenta la novela, y hay algo en lo que no estoy de acuerdo. Que digan que pueden tener problemas por derechos de autor es más que discutible, y no me creo que sea ésa la razón por la que no se haya publicado en inglés. En primer lugar la parodia está protegida en todas las legislaciones, y desde luego el objeto parodiado puede ser perfectamente reconocible. Las parodias no pueden ser ni evitadas ni pagan derechos, así que Mel Brooks cuando hizo su Loca historia de las galaxias no pagó nada a Lucas ni le pidió permiso, y Al Jankovic, si pide permiso a los músicos a los que parodia, es simplemente por cortesía y porque no quiere ofender a alguno que quizá sea demasiado susceptible, porque no tiene ninguna obligación de advertirles que van a ser parodiados. Así que esta parodia, me parece, no tiene ningún problema legal, y las traducciones a otros idiomas o la obra original podrían haber sido sometidas a la misma persecución, y no ha sido el caso. Repito: hay parodias de todo tipo, y no pasa nada. Eso por no hablar de otro tema, como el pastiche porno, que tampoco recibe ninguna demanda.
De hecho la explicación podría ser mucho más sencilla: primero, el mundo literario de habla inglesa es considerablemente paleto, y bastante refractario a las traducciones y a los autores extranjeros, aunque hay que reconocer que cuando les da, les da fuerte, como en el caso de Stieg Larsson. Por si fuera poco esta endogamia, en el caso de la literatura fantástica es mayor si cabe, con editoriales como Tor intentado encasillar a autores y lectores en nichos cada vez más especializados y absurdos. Así que quizá es, simplemente, falta de interés. No es una novela que pueda interesar al público general, y el friki que lee novelas de fantasía no creo que sienta demasiada emoción por leer una especie de deformación de la historia de Tolkien que aún encima pretende tener un mensaje que, o bien no te interesa, o bien es totalmente irrelevante, ya lo que se busca es leer una buena historia.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: Crtiquilla literaria



























6 Comentarios:
Yo también me leí esa novela. La verdad es que si bien esa especie de "maniqueismo invertido" existe, tampoco es que me molestará mucho: Muchas obras son descaradas en este sentido y no molestan necesariamente al disfrute.
El problema desde mi punto de vista es que, llana y sencillamente, el autor pierde el foco y se pierde en tramas que no aportan nada.
Vamos que esta mal construida.
Cierto. Como parodia no termina de funcionar porque parece que se toma demasiado en serio a sí misma, y llegado el momento de desarrollar su trama propia, pues no termina de cuajar y se hace un poco larga. Es que eran unas 450 páginas o así.
Por eso no creo que tenga nada que ver los problemas legales. Simplemente es un producto que en el mercado en lengua inglesa creo que tiene poca salida, por mucho que esté dentro de la "esfera Tolkien".
Y mira que la cosa prometía... Pues niguas, no me lo leo...
Pues más o menos lo mismo que pensé yo. Sip.
A mí también me parece que citar los derechos de autor es una chorrada. Puestos así, Los Simpson, South Park y otros grandes parodiadores no podrían existir.
Para mi lo peor del libro, es que practicamente la mitad de las paginas se dedican a una novelilla de espias.
La totalidad de la trama de Umbar es un pastiche aburridisimo que ni siquiera pega con el resto de la ambientacion. Vamos que lo pones en Dresde en 1954 y te sirve igual.
Por otro lado el rollo de los elfos comportandose como nazis ya se hacia con Tolkien en vida, que se cabreaba bastante cuando discutia el tema.
Publicar un comentario en la entrada
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Inicio