Libro: Diccionario jázaro, de Milorad Pavic
Una de las cosas más penosas de andar a lo ancho y largo de Internet es escuchar algunas de las paridas más grandes del mundo, agravadas por el hecho de comprobar lo atrevida que es la ignorancia, y cómo algunos indocumentados quieren reinventar la pólvora o redescubrir el Mediterráneo, aún encima con una claque más indocumentada todavía que le ríe todas las gracias. De ahí el estupor que provoca que algunos pretendan pasar como innovadores rompedores y desafiantes de la ortodoxia literaria por introducir referencias a la cultura popular en sus escritos, cuando por ejemplo William Faulkner, Premio Nobel de literatura y uno de los escritores más influyentes del s XX, en 1931 al escribir Santuario se daba el lujazo de llamar a su protagonista Popeye, creado sólo dos años antes, y ahora es ya es algo más que normal y aceptado desde los años sesenta como mínimo, así que el que crea que eso es nuevo o desafía algún academicismo fascista que no es más que un hombre de paja, que se lo haga mirar seriamente. Todavía hay gente que se cree que poner tacos por escrito es innovador; cosas de no conocer a Quevedo. Del mismo modo con los ojos como soperas se le quedan a uno cuando nocilleros u otros profetas de nuevos modos narrativos nativos de Internet proponen algunas arriesgadas formas que están muy por detrás de Manhattan Transfer, Ulises, Rayuela, El cuarteto de Alejandría, la obra de Georges Perec o algunos surrealistas que van camino de cumplir los cien añitos, por no hablar de la novela-baraja de Max Aub. Pero nada, ahí los tenemos tan tranquilos proponiendo chorradas. Lo importante no es que sean unos indocumentados, sino que pocos somos los que los percibimos como tales. Lo llaman vanguardismo e innovación, pero no lo es.Bueno, pasemos a hablar de este producto de la malvada industria cultural y del entretenimiento que se quiere forrar a nuestra costa. En particular ésta es la tercera edición del 2000, y se editó por primera vez en 1989. Cómo se forra Jorge Herralde a nuestra costa, qué cabrón. Las ediciones de Harry Potter si queréis me las decís, a ver si me da algo.
El autor es Milorad Pavic, y la lengua en la que está escrita es serbio, serbio-croata o como demonios lo llamen ahora. El señor, muerto en 2009, era uno de esos eternos candidatos a que le diesen el Premio Nobel, pero ya sabéis cómo va eso: si se te pasa el arroz y te mueres, pues se siente y que pase el siguiente. La verdad es que es un poco difícil hablar del libro, porque es fácil quedarse en lo anecdótico: no es una novela diccionario, aunque se le llame así, sino que se parecería más a una novela enciclopedia, o como también se le dice apropiadamente, novela léxico. El chiste, se supone, es que podemos leer la novela en el orden que queramos, yendo de una entrada a otra, pasando como queramos por cada una de las tres partes del libro, que son las fuentes cristianas, musulmanas y judías sobre los jázaros. También, para más cachondeo, hay dos versiones del libro, la masculina y la femenina, idénticas excepto por un párrafo en uno de los anexos, lo que como broma la verdad no sé si tiene demasiada gracia. Yo, como soy así de lanzado, me compré las dos sin saber esto, lo que me deja con dos bonitos tomos en la librería. Así que la novela en realidad es de 300 páginas, lo que lo aleja del concepto de titanovela. Pero es buena de narices.
La novela trata sobre los jázaros, y fundamentalmente sobre la "polémica jázara", en la que se enfrentaron un monje ortodoxo (Cirilo), un derviche y un rabino para convencer al rey jázaro, el khagán, de adoptar su religión. Los jázaros son un pueblo mal conocido, de origen turcomano, que creó un kanato independiente en el Caúcaso, y sobre ellos se tienen referencias sobre todo indirectas de sus vecinos, griegos, musulmanes y judíos. Se sabe que, como mínimo, las clases dirigentes y nobles se convirtieron al judaísmo, lo que los convierte en el único reino o estado judío entre los reinos judios bíblicos y el moderno estado de Israel. Fueron importantes aliados de Bizancio contra el imperio sasánida, hasta ser absorbidos por el Rus de Kiev en el s X.
Ahora bien: ¿el libro va sobre los jázaros? Sí, pero tampoco habría demasiado que contar dado lo que se sabe de ellos. Cada entrada de la novela léxico adopta la forma de leyenda, o cuento popular, de modo que lo mágico, asombroso o insólito puebla toda la novela. Realismo no vamos a encontrar mucho. Se nos presentan personajes y algunos momentos claves que dan sentido al complejo argumento donde se mezclan pasado y futuro igual que el río de los jázaros tiene dos corrientes, una en cada sentido, y del mismo modo que el inventado calendario jázaro tiene días que avanzan en el tiempo y otros que atrasan. Las tres partes en las que está dividido el libro, con las fuentes cristianas, musulmanas y judías (libros rojo, verde y amarillo), forman a su vez tres estratos complementarios que nunca se excluyen, y al mismo tiempo el diccionario jázaro es mostrado como un texto sagrado de unos cazadores de sueños jázaros que por medio de su disciplina quieren alcanzar el conocimiento de Adán Cadmon, un arcángel cuyas distintas partes se encuentran desperdigadas en los sueños de la humanidad. A su vez, el diccionario jázaro existió en la impresión de Daubmannus de 1691, mientras los tres personajes clave de la novela en siglo XVII (un cristiano, un judío y un musulmán) se buscan y sueñan hasta encontrarse y morir a la vez el el sitio de una ciudad, igual que en un pasado cercano tres personajes de mediados del s XX investigan la destrucción de ese diccionario jázaro en 1692.
Sobre la peculiar estructura, se puede decir que es a la vez un elemento más de la narración, y la dota de sentido. Cierto es que se puede leer en cualquier orden, pero si se me permite el símil es como comerte una caja de galletas: da igual por cuál comiences si al final te las comes todas. Las piezas están ahí, así que igual que un puzzle no tiene demasiado importancia qué piezas saques primero de la caja, porque lo que importa es el resultado final. Yo, lo reconozco, no me he complicado la vida: lo he leído de un tirón, tal cual como vienen las páginas, y aún así me ha dado la impresión de que hay en ese orden predeterminado por la paginación cierto orden interno, ya que cada una de las tres partes tiene un cierto colofón al terminar, sobre todo la tercera. Naturalmente, la experiencia de lectura debe cambiar según lo leas de un modo u otro. Por ejemplo cuando ya has leído sobre la princesa Ateh, al volvértela a encontrar en lo sucesivo con nuevos datos, es una cosa, pero por medio de las indicaciones que te pueden mover de una parte a otra del libro puedes leer las tres entradas sobre ella, lo que te dará una experiencia distinta, parecida a la navegación de la Wikipedia por ejemplo, aunque al final la historia conjunta y todo el entramado es el mismo. Puedes dar muchas vueltas y tomar bifurcaciones, pero siempre llegarás al mismo sitio cuando completes todos los datos.
La novela se editó por primera vez en serbio en 1984, como se ve en el tiempo de los Spectrum, así que ya vemos que la narrativa experimental y con enlaces desde hace mucho, aunque hay que reconocer que en este caso una buena edición electrónica con la lista de los capítulos y poder crear uno sus propios hiperenlaces, notas y señales sería una bendición, igual que con Rayuela. Tampoco confundamos esta fragmentación con algunas de las propuestas nuevas (que en realidad son más viejas que la tana), como las de los nocilleros: Pavic fragmenta la información para que la reconstruyas, sabía lo que quería, a dónde iba, y cuál será el resultado que verás cuando recompongas todas las piezas, algo muy alejado del cachondeo formal y vacío que proponen algunos que sólo quieren sacar partido del caos y de la confusión, fingiendo que su huevo no está hueco. Mientras que ese formalismo exhibicionista no tiene más objetivo que distraer de la nada que oculta detrás y se escuda en la subjetividad más arbitraria, ésta es una lectura realmente intensa y exigente que conduce a algo.
¿Que si habrían gozado como bestias Cortázar y Borges con este libro? No me cabe la menor duda, ya que por la posibilidad de lectura recuerda a Rayuela y por los planos de realidad y de interpretación no estaría demasiado lejos de la novela china soñada por Borges en El jardín de senderos que se bifurcan. También habréis oído que se la compara a El péndulo de Foucault, pero la obra de Eco es posterior en varios años, aunque también juega con los textos que crean la realidad y la transforman. A mí no sé si os habréis dado cuenta, pero me ha gustado mucho, e incluso planeo dentro de seis meses o un año volvérmela a leer pero de forma transversal y tomando notas, que seguro que lo flipo más todavía. Por supuesto, planeo ya hacerme con todo lo que haya publicado este señor.

-SuperSantiEgo
Etiquetas: Crtiquilla literaria



























8 Comentarios:
Pasa a engrosar la Pila, muchas gracias.
Sigue con la crítica literaria, aportas orden a este caos que es mi existencia diaria
Anda... Pues esa la busco y me la compro de reyes para mi... Faltaba más
Lo he comprado para regalárselo a mi hermana (porque le gusta todo lo serbio, no me preguntes por qué). Por la tarde te diré qué resultado tiene el regalo, la cara de estupefacta la doy por segura.
Ah, pues le gustó el regalo. Conocía al autor y todo, decía que tenía otro suyo.
Parece muy interesante-Me encantan esos juegos y esas desfragmentaciones literarias siempre que, como dices tú, tengan sentido, no que se trate simplemente de revolverlo todo por hacerse los modernos. Yo sinceramenre flipaba cuando decían los nocilleros de revolucionar la estructura novélísica con unas formulas que sin ir más lejos había usado Cela en La colmena y ya por entonces eran epigonales
Suena bien la historia. A estas alturas innovar en literatura tiene su dificultad.
Muy interesante, esto va derecho a la pila.
Aunque casi me parece más interesante la reflexión sobre los nocilleros y su círculo (luego me leeré tu entrada sobre ellos), y eso que apenas he tenido una lectura tangencial de toda su obra, tan innovadora y radical y ha sido por un autor periférico: el ladrillazo de Providence, de Ferré.
Si sufrí lo indecible con su lectura peor fue echar un vistazo a las reseñas, aunque al menos me sirvió para formar un patrón: casi todas las reseñas positivas eran de nocilleros más o menos involucrados, todos ellos comentando lo "arriesgado", "innovador", "rompedor" de la novela.
Ojito a cosas como estas: "La estructura de Providence da cuenta de que estamos ante una obra del siglo XXI, porque en la misma se muestra a Internet como una herramienta que modifica la percepción de lo real y lo virtual". Anotar que la participación de internet en la novela es bastante tangencial y nada que no hubiera hecho ya Lovecraft, por poner un ejemplo, con una biblioteca.
Lo más triste que llegué a leer es que consideraban totalmente innovador incluir un intercambio de emails entre personajes... cuando el intercambio de cartas está más visto que el tebeo.
Yo ya no sé qué pensar, si todo ese bombo y rimbombancia se basan en la mentira o en la puritita ignorancia: quizá ese querer vivir siempre en la cresta de la ola intelectual hace que desconozcan completamente los recursos más estándares de la narrativa y por eso se piensan que son la leche cada vez que reinventan la rueda.
Pue sí, es básicamente tirarse el pisto e ir de innovadores de la rueda. Poner un intercambio de correos puede ser lo más normal del mundo en una novela contemporánea, pero lo fundamental es: ¿vienen a cuento?, ¿interrumpen la narración o la enriquecen?
Es como si alguien escribe una novela en forma de chat, que creo que ya hay alguna. Vale, no digo que no tenga cierto valor de novedad, pero: ¿es buena, o quieren que por el hecho de la novedad y sea la primera que tenga que merecer nuestra atención?, ¿se entiende algo, el escritor consigue narrar algo con sentido en ese formato, o eso no tiene ni pies ni cabeza, como suele ocurrir cuando nosotros mismos repasamos una conversarción de ese tipo que hemos tenido hace unos meses?
Por desgracia, lo que suele primar es precisamente lo contrario, el puro valor de novedad. Ya sabéis: es la misma Stacy Malibu de siempre, pero tiene un sombrero nuevo.
Publicar un comentario en la entrada
Enlaces a esta entrada:
Crear un enlace
<< Inicio