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25.11.10

Libro: La vida y la muerte me están desgastando, de Mo Yan

Algo innegable a la hora de realizar una tarea artísitica es que se refleja el mundo en el que se vive, y lo quiera uno o no está inmerso en la cultura a la que pertenece. Incluso negándola, o queriendo escapar de ella, se termina hablando de ella. En el caso occidental eso supone que buena parte de las obras, por ejemplo literarias, tienen un profundo transfondo judeocristiano, e incluso se ha hablado, con toda lógica, de que los autores de origen judío actuales, sean creyentes o completamente secularizados, recurren una vez tras otra a esa especie de imaginario colectivo que aprendieron desde pequeños: la idea del mesianismo, el regreso al hogar ancestral, etc. En el caso del mundo cristiano, todo viene a ser al final el concepto de liberación, sacrificio, redención, etc, con los matices católicos o protestantes que uno vaya dejando por el camino. Da igual que el autor sea creyente o no: lo que escriba será a favor o en contra de, pero ese algo está presente.

Obviamente, China es otro mundo. Por eso, por lo menos para mí, su literatura, como casi toda la oriental, suena literalmente a chino, incluso en autores en los que se percibe una fuerte influencia de la literatura occidental. En el caso de
Mo Yan, se le ha comparado a García Márquez e incluso a Kafka, y algo hay. Tampoco es que me haya quedado muy clara la influencia, sobre todo en el caso del segundo autor, pero quizá un poso.

Si en occidente continuamente aparece la figura de la autoinmolación, o la redención, en China nos aparecerá de una manera diferente. Porque allí creen en la reencarnación, y aunque no crean en ella es la referencia más directa que tienen, como aquí la retribución en el cielo o en el infierno después de la muerte. Por eso una constante en la literatura oriental es la narrativa en la que varios personajes, arquetípicos, van encontrándose, enfrentándose o conociéndose a través de distintas encarnaciones, donde se aman, se hacen daño y cambian sus relaciones de amistad o parentesco, como ya conté cuando hablé de
Tiempos de arroz y sal, novela escrita por un occidental pero con este esquema.

En el caso de esta extensa obra de Mo Yan, escrita según parece a matacaballo en poco más de un mes (qué bruto eres, macho) el protagonista en Ximen No, un terrateniente que muere fusilado con la llegada al poder de los comunistas, y que desciende al infierno (chino), donde el señor Iama lo devuelve a la tierra convertido en burro. A través de distintas reencarnaciones como buey, cerdo, perro y mono, verá la evolución de China durante más de cincuenta años, a través de las vidas de sus familiares y conocidos, desde los tiempos de la implantación del colectivismo a la Revolución Cultural y la llegada de la nueva economía de corte capitalista y las modas occidentales. Excepcionalmente su alma, aunque encarnada en cuerpos animales y por tanto capaz de seguir sus instintos, recuerda sus pasadas vidas y conserva el don del raciocinio.


No es de extrañar que a Mo Yan lo quieran más bien poco desde el gobierno chino, porque más de una vez se ve que tira con bala y a dar. Dentro de la saga familiar, que recuerda a la de los Buendía hasta cierto punto, la figura central es la de Rostro Azul, Lan Lian, uno de los labriegos de Ximen Nao e hijo adoptivo suyo, que se obceca en no unirse a la comuna y seguir siendo campesino independiente, hasta llegar a ser el único de toda China, y que seguirá labrando su mísero acre de tierra aunque todos lo abandonen, incluida su familia. Los tiempos de arengas revolucionarias y de la Revolución Cultural suenan bastante ridículas, como las obras de teatro de motivos revolucionarios, y se ve cómo los más convencidos de todos luego a la hora de la verdad se pasan a convertirse en capitostes de una sociedad capitalista que garantizaba la prosperidad y el lucro sin tasa de la cleptocracia que había antes.


Sobre las reencarnaciones que tienen mayor peso en la narración, y de las que más sabremos, serán la del burro y el cerdo, aunque las otras también serán testigo del ocaso familiar y de la evolución de esa pequeña aldea del norte de China, trasunto de aquélla en la que creció el mismo Mo Yan, que aparece como un personaje secundario más en la narración desde que era un niño, y cuyas obras sobre esa aldea se citan continuamente en la novela. Vamos, que autorreferencias por todos lados.


La verdad es que no está nada mal, aunque quizá se me hizo un poquitín prolijo, y las situaciones pierden algo de novedad aunque el autor se las apaña bastante bien para seguir haciendo que la historia sea atractiva. Los personajes son humanos, aunque vemos por sus reacciones y algunas actitudes que hay diferencias culturales muy claras entre ellos y nosotros, y las relaciones de amor, odio y orgullo están tratadas con maestría.



Y ahora hablemos de la traducción, que puede ser catalogada fácilmente con dos palabras: una mierda. Así, sin paliativos. En primer lugar habría que aclarar que no porque sea una traducción indirecta a través de una lengua puente. De acuerdo que hay pocos traductores de lenguas un tanto exóticas y que no pueden dar abasto con todo, y que cuando no queda otro remedio es lo que hay, pero hay que cuidar lo que se hace. Desde luego mi crítica no va por ahí porque si nos ponemos puristas los grandes autores rusos nunca los habríamos conocido hasta hace poco, ya que casi siempre nos llegaron en un primer momento por traducciones francesas, que muchas veces los mismos autores sancionaban como buenas y canónicas. Si esta novela no se puede traducir directamente del chino, o es complicado, o un traductor chino-español te da hora para dentro de diez años, pues aceptamos barco como animal acuático y si se tiene que traducir de la versión en inglés, pues de acuerdo, me vale. De todos modos aquí tenéis
un documento que precisamente analiza la traducción de esta novela desde este punto de vista.

Si hay que traducir de otra lengua, pues se hace, pero no seáis tan cutres. La verdad es que no tenía ni idea, porque una de las primeras cosas que hacen estos señores tan cucos es no decirte que hay una lengua puente, cosa que tenemos derecho a saber, así como el nombre del traductor original, según parece un conocido sinólogo al que el traductor español no le hace justicia ni de lejos. Repito, no tenía ni idea de que éste era el caso, pero ya nada más empezar empecé a maliciármelo cuando leí un “se te acusa de haber sido causa de disturbios”. Que sí, que disturbar y disturbio existen en español, pero lo que suelen causar las personas son altercados o tumultos, del mismo modo que
Do not disturb no se traduce como No disturben.

Y a partir de ahí... ay a partir de ahí lo que hay. Porque a cada cual mejor. No sólo hay un descuido considerable en el idioma, con cosas como “anhelosamente”, paralabra que rivaliza en cacofonía con su gemela “anhelantemente”, sino que nos encontramos con que un perro recibe un “tributo”, que vale que los gañanes que hacen fansubs y el bloguero medio de Internet no sepa que eso en español es “homenaje”, pero en un traductor profesional es para echar chispas, sin olvidar que uno ha pagado religiosamente sus 20 lereles. Luego cuando el
agitprop digital empiece a decir que no hacen falta traductores, que la Comunidad puede substituirlos sin problemas, que no se quejen, porque a este paso las traducciones amateur no se van a distinguir mucho de un trabajo profesional. La cosa ya se pone calentita cuando nos dice que el jefe de una fábrica es "Chino". Yo me quedé estupefacto. ¿Un chino que se llama Chino? Qué curioso, me dije, antes de que se me cayera el mundo encima al darme cuenta de que se les había colado un gentilicio en mayúscula, con un par.

Después nos agasajan con esta frase: "Cuando eso sucede, el perro entra corriendo, le agarra por la ropa con los dientes y le arrastra hacia de la tienda". Supongo que pedir hacer una traducción panhispánica sin leísmos a un libro que mete tantas veces la pata ya sería pedir mucho, pero ya puestos lo de que no sobren palabras tampoco estaría de más. Ya, es un error, pero cuando uno está leyendo tan tranquilo la buena cortesía gramatical y una ortografía como debe ser, imperceptible, te ayudan a enfrascarte en la lectura, que si se ve entorpecida por tales patadas al diccionario, gramática y sintaxis en particular, pues te cortan un poco el rollo.


Para el final me guardo esta maravillosa frase cuando habla de una cacería de jabalíes: "En aquella época, el nivel de vida de los seres humanos estaba mejorando y el pueblo, que se había cansado de comer alimentos domésticos, iba en busca de un
juego salvaje y comestible". Chispún. La orquitis me duró una semana. Sí señor, como debe ser. Vale que es perfectamente legítimo utilizar todas las herramientas modernas que a uno le faciliten el trabajo, pero siempre que sepa utilizarlas y no sea peor el remedio que la enfermedad. Utilice usted todos los traductores automáticos o los "substituir todo" que quiera en el procesador de textos, pero que yo no me dé cuenta al leer que después apenas si nos hemos molestado en repasar. Vergüenza para el traductor, para el editor y no para el que revisó el texto antes de publicarlo porque ese señor está claro que no existió. "Juego", me sueltan. Con dos bien puestos.

Por si fuera poco, incluso la traducción del título me resulta sospechosa, ya que es literalmente la de la versión inglesa, que a su vez se supone que refleja más o menos bien el original,
Shengsi Pilao, aunque me queda la duda de si en español no tendremos alguna frase hecha o dicho que traduzca mejor el sentido de esa expresión en chino, como "La vida puede conmigo" o algo semejante. Otra cosa que me llamó la atención es que se hablase de Pekín, no de Beijing, término que se está oyendo cada vez más desde luego no porque nos importe cómo los chinos recomienden escribir el nombre de su capital, sino por la sencilla razón de que de vez en cuando en alguna película se cuela algún Malaysia o Cambodia, cosas más idiotas todavía, o cada vez haya más guanabís a los que se les hace el culito gaseosa escribiendo Copenhagen.

No sé yo cómo con estos ejemplos le puede decir uno nada a esos creadores de
fansubs y traducciones aberrantes de comics que se creen que hacen algo importante traduciendo a la pata la llana, y se atreven a poner diálogos en los que la personas hablan sin distinguir género, y se cuelan todos los "eventualmente", "mi punto" y "todo el tiempo" del mundo, o se visitan "mercados de pulgas". Menudo ejemplo, señores traductores y editores. Luego os quejaréis de que alguien os está cavando la tumba. Vosotros, cuando vais sonámbulos.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 8:44 PM 12 estupefactos enlaces a esta entrada

13.11.10

Scott Pilgrim. Gastemos dinero sin saber cómo ni por qué

Ya sé, que no se debe comparar el cómic con la película y tal y cual. Pues de todos modos lo voy a hacer, porque es la única forma de entender esto. Vamos a ver: si el cómic está bien, aunque sin pasarse, es divertido y de alguna manera tiene sentido, ¿por qué se empeñan en hacerlo todo al revés en la película, de paso gastarse una cantidad absurda de dinero y, ya que estamos, no recuperarlo?

Pues porque no se tienen las ideas claras. La verdad es que de esta película se han dicho muchas chorradas, desde los que han decidido finiquitar el séptimo arte en aras de la llegada de la era del videojuego como único lenguaje narrativo válido, a verdaderas flipadas
que la verdad es que dejan el listón muy alto.



En primer lugar analicemos el origen, un cómic la mar de resultón que se titula precisamente Scott Pilgrim, y que además de lo que aparece en la película tiene un montón de cosas más que lo hacen interesante, mientras que, repito, la película se ha dedicado a gastar dinero a espuertas en lo que probablemente era menos atractivo, y que en la obra original sí tiene su lógica. Sí, es un cómic en el que a veces se ponen a darse tortazos como en una película de superhéroes y hay "momentos videojuego", pero la chicha, lo importante, está en otra parte. La cuestión es que mientras que en el cómic esos elementos se integran perfectamente en el conjunto, como ocurría por ejemplo en la versión de Adam Warren de Gen 13, en la película se convierten en el eje y motor de toda la acción y en la excusa de, se supone, crear una película ultramoderna que sea, básicamente, un paso de pantalla a otro en una especie de Street Fighter, mientras el héroe se va dando de leñazos con los siete exnovios de la chica protagonista.
Lo que puede llegar a parecer incluso lógico y con sentido en un tebeo luego en imagen real no tiene casi gracia.

No sólo es que esas referencias y esas inclusiones de un mundo fantástico donde ocurran esas cosas se integra perfectamente en el mundo dibujado, sino que en una película de imagen real se convierte en poco menos que un mundo virtual o alternativo tan poco creíble que lo que pasa en la pantalla... bueno, te divierte un poco y te entretiene, ves los leñazos y piensas en lo bien que está hecha la postproducción, pero lo que pasa ahí te importa un pito y no hay la más mínima emoción ni tensión narrativa. Que no es que aburra ni dé mucho asco, pero sales del cine pensando eso, que no sabían por dónde querían ir y que han terminado haciendo la adaptación de un videojuego que no existe. No nos engañemos: digan lo que digan, en general los videojuegos no dan para grandes historias precisamente por el mismo concepto de juego y
la teoría de juegos. Los videojuegos suele ser un esquema muy simple de ganar-perder, 1-0 y pare usted de contar, mientras que otro tipo de juegos, como los de rol o los wargames, tienen una complejidad mayor, se producen dilemas complejos y fases de negociación con puntos de equilibrio. No me entendáis mal, no es una descalificación a los videojuegos, porque pasa lo mismo con el ajedrez: será un juego fascinante y complejo, pero desde el punto de vista matemático a ese respecto no es más que eso, uno gana y el otro pierde, un conjunto de reglas y nada de "historia" detrás, una pura abstracción bélica, y Buscaminas será divertidísmo pero adaptarlo sería imposible, aunque algunos han dicho que su adaptación oficiosa incluso ganó un Oscar. Street Fighter no tenía historia detrás ni falta que le hacía, así que cuando filmaron la película se la tuvieron que inventar. Respecto a los MMORPG, podrán tenerla, pero en cuanto a la dinámica del juego apenas si suele tener importancia. Volviendo a Streer Fighter, que no pasa de ser una peli de aventurillas con algún buen momento, ¿habría sido mejor hora y media de tediosos combates uno tras otro, sin apenas argumento ni sentido, puro artificio técnico y nada más, igual que ver cómo alguien echa una partida? Quizá a alguna gente eso ya la satisfaga completamente, pero en este caso a mí pasada la primera novedad de las hostias todo se hace un poco repetitivo, y aunque tiene cierta gracia que la vida allí parezca un videojuego y en ella jueguen también a los videojuegos, al final curiosamente parece que, en el momento preciso, ahí de repente todo el mundo sabe kung-fú por inspiración divina. Pero no te lo crees y te da un poco igual, y en el metraje las escenas de acción y despiporre con acrobacias y cables se apelotonan, mientras que en la historia original pasaban muchas cosas y anécdotas entre un combate y otro. En Tron sí que te lo crees y te importa cómo y por qué se enfrentan los personajes en esos combates, mejor dosificados, pero aquí sinceramente en ningún momento te puedes meter en lo que te propone la película; no por absurdo (Gen 13 de Warren y Tron son completamente delirantes), sino porque está presentado de una manera poco convincente.

Lo más gracioso de todo esto es que esas exageraciones y excesos, en papel y con unos monigotes no precisamente muy realistas, todo parece "real", e integrado, mientras que en imagen real da una imagen completamente irreal y falsa con la que es muy difícil conectar. Es como los tebeos de Mortadelo y Filemón: pueden estar bien, pero en unas historias donde se tiran pianos a la cabeza, se achicharan con lanzallamas y en el fondo nunca pasa nada y nunca hay consecuencias te puedes reír, pero nunca sentir verdadera empatía por los personajes. Bugs Bunny y los dibujos de la Warner, o Tom y Jerry, nunca engañaron a nadie ni pretendieron transmitir ningún tipo de pathos o conflicto. Fijémonos también en que esos cortos, donde muchas veces sólo primaba la coreografía de las persecuciones y golpes, eran eso, cortometrajes, tenían un tempo bien fijado y medido, y que cuando se ha querido alargar el formato los resultados no han sido muy satisfactorios, como también ocurrió con las películas en imagen real de Mortadelo y Filemón.

No es que la película sea completamente mala, pero como ya digo me recordó un poco a cuando de pequeños pasábamos una tarde de fin de semana en unos salones recreativos, jugando alguna partida y viendo cómo jugaban los demás. Si comparamos, y debemos hacerlo, el cómic con la película, se han quedado con lo más accesorio, con lo más caro, probablemente con lo que les hacía pensar menos para trasladarlo a la pantalla, y tirando millas, a gastar dinero como en
The lovely bones. Por cierto que todo el mundo repite continuamente lo de "estética manga" del cómic, pero aunque algo pueda tener, no digo que no, yo lo que veo es el típico estilo un tanto underground, la verdad. Que tengan los ojos redondos y sea en blanco y negro no lo convierte en un manga.

Respecto a la "originalidad" de la película, no la veo por ningún lado. Cartelitos indicadores de cosas los hemos visto en montones de sitios, Sin City y Dick Tracy reflejaban en pantalla a la perfección la estética, la iluminación y la rugosidad del tebeo, y en la serie de Batman ya veíamos onomatopeyas. Y lo peor de todo, y que creo que hace que la película se dispare en un pie desde el primer momento: Michael Cera no crea bien el personaje y sobre todo no pega como chico enrollado y de cierto éxito, y se limita a componer nuevamente el personaje de pringado que ya hizo en
Supersalidos y Juno. Con esa cara tampoco le queda mucha más opción, también es cierto.

En resumidas cuentas: han hecho una adaptación imposible de un material al que no han sabido sacarle el jugo, cuando con mucho menos dinero y tomando mejor las ideas originales podría haberles salido algo con más sentido. Sin embargo, supongo que intentando atraer la atención de la crítica y de parte del público, se han centrado en lo que probablemente sea lo menos substancial, y les ha salido el tiro por la culata. Pensad las cosas un poco mejor antes de poneros a gastar el dinero, anda.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 10:29 PM 6 estupefactos enlaces a esta entrada