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27.5.10

Pasión por los libros chungos

Como saben bien los que me conocen, siento una desaforada pasión por los libros que poseen un cierto grado de chunguez o sordidez. Son libros especiales. Luego hay libros que son... curiosos, que en cierta manera son sórdidos pero que lo tienen asumido y nacen con ese objetivo.

Aquí tenéis, por ejemplo, mi copia del Evangelio del MVE:



Y éste es el libro que un amigo mío se va a comprar en breve:


O este otro:

Están bien, pero no deja de ser una sordidez impostada. Luego está la sordidez auténtica.

Ligeramente sórdido es entrar en una librería de viejo y empezar a buscar no joyas bibliográficas, sino lo más extraño o insólito que se encuentre, que además suele estar siempre a bastante buen precio. Por ejemplo nos podemos encontrar cosas que además de su puntito sórdido pueden tener un cierto interés literario, como una selección de relatos vietnamitas publicada en Cuba en 1978:


Sin embargo hay que reconocer que este otro me sedujo casi por completo por su portada:

Luego ya con calma y cuando lo miré una vez comprado me di cuenta de mi error, sobre todo al ver las láminas interiores. No es que el libro no sea sórdido, sino que ya lo tengo. El de la colorida portada es la versión en rústica y tamaño bolsillo, editada en 1976 en México, mientras que yo ya tenía la edición en lujo editada en España en 1982, adquirida de una manera realmente sórdida en 1983, que lo recuerdo como si fuera hoy. Apenas después de haber bajado del tren en la estación de La Coruña acercósenos a mi madre y a mí un tipo de pinta un tanto curiosa que en efecto era un Hare Krisna, y mi madre, no se sabe muy bien por qué ni alcanzo a entenderlo todavía hoy, le compró el libro que nos ofrecía, que la verdad está muy bien encuadernado y tiene buen papel. Yo creo que debió darle pena, porque parecía como medio desnutrido, el pobre, que a saber si en la granja comuna de Guadalajara no los dejaban comer más que hierba. Comprar un libro a un Hare Krisna en una estación de tren tiene su detalle sórdido que lo convierte en una deliciosa anécdota familiar. La factura que refleja el precio de venta todavía está dentro del libro.

Es un libro un tanto sórdido, pero es de agradable lectura porque no deja de ser mitología hindú desmadrada y pasadísima de vueltas, como el
Ramayana o similares, así que tiene su gracia leer lo de niños que sostienen montañas y salvajadas sin cuento. Es un poco como leer El Silmarillion.

Pero hablemos de libros sórdidos de verdad, aún a riesgo de que definitivamente borréis el rss de este blog. Por ejemplo, de una colección de ensayos y relatos de nuestro admirado Muamar el Gadaffi:

Reconozco que hay que tener el paladar entrenado, pero es una verdadera delicia.

"How cruel people can ben when they rise up together, a crushing flood that has no mercy for anything in its path. Such a collectivity neither hears one's cry for help nor offers aid to anyone in need."


Y por último, esta joyita:

Tercera edición de 1956, editado en Bilbao por Descleé de Brouwer, obviamente con su correspondiente Nihil obstat.



Sólo voy a poner un párrafo, pero todo el libro es asina:


"Si realizas tu misión de mujer, en el matrimonio -y es el camino de la mayoría- tendrás primero la responsabilidad de alegrar al hombre que te haya dado su fe. Encontrará en ti y en el cálido hogar que tú le crees, su alegría, su reposo, su paz. Pero tú deberás dejarle libertad de acción fuera, como un árbol que extiende a lo lejos su ramaje y su fuerza. Tiene su obra que realizar. No sientas nunca celos del oficio o de la profesión y aun de algunas expansiones de tu marido."


Sencillamente imprescindible.


-SuperSantiEgo

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24.5.10

Perdidos y la parábola del huevo de avestruz

Hace unos años Golias (mi amigo, no el personaje), me regaló un librito del humorista sudafricano Darrel Bristow-Bovey, titulado Yo me he llevado tu queso, en el que se pitorreaba a gusto de los libros de autoayuda, a la vez que el mismo librito tomaba la estructura de un libro de ese tipo.

Uno de los capítulos más divertidos era "Encuentra tu huevo", en el que contaba la parábola de un joven bosquimano que se iba de cacería con unos chicos mayores que él. Para no tener problemas de suministro de agua en la vuelta, enterraban en varios sitios huevos de avestruz llenos de agua con un tapón, pero el protagonista no tuvo tiempo de agenciarse más que uno, así que después de haber demostrado que no era un buen rastreador y de que sus compañeros se enfadasen con él y se negasen a compartir con él su agua y su comida, al llegar al baobab donde se encontraba su huevo, al desenterrarlo se dio cuenta de que lo había cerrado mal y que se había derramado su contenido.


Pero el joven bosquimano no dijo nada, sino que fingió no tener sed y que el huevo seguía estando lleno. Sus compañeros, intrigados por ello, decidieron que ellos también reservarían su agua, y cambiaron completamente la opinión que tenían del joven, haciéndose todo tipo de cábalas sobre las verdaderas intenciones del muchacho, ya que además ante sus preguntas él se aferraba a su huevo vacío y callaba. Al volver al poblado la fama del muchacho creció y todo el mundo lo tomó por un sabio, y se libró muy mucho de decir nunca nada sobre por qué había reservado el huevo de avestruz.

El librito seguía más o menos en ese tono, y venía a decirnos que el éxito de todos los gurús sobre la felicidad y el dinero se basaban en una única cosa: parecer que se dice algo cuando en realidad no se está diciendo nada, y sobre todo, y lo más importante, hacerse el interesante. La última frase lo resumía a la perfección: "Todo se puede fingir". Te garantiza más fama y es más rentable parecer inteligente que serlo. Si cuentas lo que tienes que decir, te escuchan un rato, pero si no dejas de hablar de lo importante e interesante que es lo que vas a decir mañana, y mañana dices lo mismo sobre el siguiente mañana, habrá muchos que te escucharán indefinidamente aunque en el fondo no les estés contando nada. Crear expectativas es rentable mientras no las concretices, y si al final no te queda más remedio que hacerlo y se descubre el pastel, que te quiten lo bailao, cambias de nombre y de negocio y empiezas de cero otra vez.


Veis a dónde quiero llegar, ¿no?


Hay distintas estructuras narrativas, y no todas son equivalentes. Hay narraciones-río, como se suelen llamar, en las que en principio no se llega a ninguna parte, ni falta que hace, y en la que los principios y finales son hitos convencionales. Tenemos El Príncipe Valiente,
Guerra y paz, el género de superhéroes donde toda narración o conflicto se repite cíclicamente, los culebrones inacabables tipo Dallas, etc.

Y hay historias que exigen un final o una explicación que conduzcan a la catarsis del respetable y den sentido a todo lo que nos han contado.
Las uvas de la ira, La guerra de las galaxias, y otras historias que exigen rematar la faena, en términos taurinos la hora de la verdá, entrar a matar. Todo el jogo bonito del mundo no sirve de nada si no hay goles. Un resbalón al final, y todo lo que se ha construido hasta entonces queda cubierto de mierda. Ejemplos: la Saga del Mundo del Río, con un planteamiento magistral y emocionante que termina en una sarta de idioteces de marca mayor, o la Saga de Hiperión en la que ni primera parte chula ni nada, pues todo conduce a una chorrada new age flower power que dan ganas de matar a golpes de calcetín usado a Dan Simmons, hombre ya. Lo importante es el camino, dicen... Id a cascársela a Paulo Coelho de mi parte, si me queréis hacer el favor.

En series de televisión... digamos que uno de los casos más flagrantes ha sido el de Galactica, que nos deja unos cuantos episodios memorables y sobre todo una cara de atontolinaos de marca mayor al darnos cuenta de lo que nos han colado. No sólo terminan no explicando NADA de lo que realmente nos importaba, sino que el final es un refrito en el que sin venir a cuento a la gente le da por hacerse el harakiri tecnológico y todo, todo, se termina explicando, literalmente, con una serie de deus ex machina y una frase para el recuerdo al lado del famoso "fue un mago" de Xena en
Los Simpson: "fue un ángel". Pues muy bien: Dios escribiendo recto con renglones retorcidísimos.

Vamos a ver: está claro que hay series de televisión que han construido narraciones de una robustez sorprendente, sin apenas fisuras, dando profundidad y lógica a unos personajes, como el caso de Los Soprano o sobre todo The Wire. Pero parece que a los aficionados de los fantástico nos tragamos cualquier cosa, y da la impresión de que los guionistas lo saben y nos tienen tomada la medida. "Oye, que soy lesbiana pero quiero quedarme embarazada justo hoy. ¿Me follas?" Como es bien sabido, en una película o serie cuando "hay que hacer un niño", con un sólo polvo siempre hay suficiente, efectividad del 100%. En estas series los personajes parece que no tienen que tener coherencia, ni actuar de manera lógica, y hasta cierto punto es normal porque nada tiene ni pies ni cabeza. En la nueva
V: "Estás sintiendo por primera vez una emoción humana". ¿Por qué? ¿A santo de qué coño un extraterrestre del quinto infierno tiene que sentir una "emoción humana", si no es humano? ¿Es que se contagian o qué?

No me entendáis mal, me he visto todas las temporadas de Perdidos, y la primera y la segunda me encantaron, pero a partir de ahí cada vez me he ido maliciando más que estamos siguendo a un huevo vacío. Que los personajes llegado un cierto punto no tienen ni pies ni cabeza, ni actúan como personas, es algo más que claro. Llega un momento en que los cambios de bando y de alianzas parecen de un juego de tablero, y la arbitrariedad campa a sus anchas. De los puñeteros números, de repente, nos olvidamos, y llega un momento en el que sin venir a cuento parece que nos van a contar una historia completamente diferente que no tiene nada que ver con todo lo que nos han contado antes. ¿Realmente necesitábamos saber los profundos dramas mentales y familiares de toda esa panda de tipos insubstanciales que parecen no ser más que peones en un juego donde ni pinchan ni cortan ni tienen poder de decisión? Hay cosas que ya son de traca: "Oye, ¿sabes el tío éste que parece tan malo, se transforma en un monstruo y destroza a la gente? Pueeeees... igual no ha sido tan buena idea ponernos de su bando". ¿Sí? No me digas, tú. ¿Y sólo has llegado a esa conclusión cuando has visto que también te quería matar a ti? Llevamos temporada y media en la que los personajes se han quedando mirando como embobados a cualquier otro personaje, salido más o menos de la nada, que parece que sabe de qué va todo el invento. ¿Les preguntan algo? Nooooo, qué va, no vaya a ser que nos enteremos de algo.


Llegado a este punto, la reflexión es ya mucho más complicada. Ya no estamos ante un fenómeno racional, aunque se trate de una serie de televisión. Es la diferencia entre el escepticismo y la fe, el pensamiento racional contra el pensamiento mágico. Y por mucho que me pese, algunas de las series modernas de tema fantástico no hacen sino apelar a ciertas formas de pensamiento mágico donde las cosas pasan porque pasan y son porque son, y mientras sigan la Ley de la Molonidad, arreando. Los guionistas se han dado cuenta de que mientras más o menos mole, siempre podrán arreglarlo todo con un "lo hizo un mago", y parece ser que la gente tiene unas tragaderas considerables. La fe mueve montañas y garantiza nuevas temporadas. Lo siento mucho pero yo quiero poner el dedo en la llaga, y si no me dices lo que hay dentro del huevo, llegaré por mí mismo a la conclusión de que no tiene más que aire.

El fenómeno escapa a una simple lectura porque ya es algo más que una serie: es un fenómeno de hooliganismo o fundamentalismo y de apoyo mutuo para reafirmase en la fe de que estamos ante la mejor serie de la historia. Probablemente los creadores de la serie y el marketing pusieron la primera semillita, pero ésta ha arraigado con mucha fuerza en mentes predispuestas a creer. Si alguien "want to believe", como se decía en la también incomprensible al final Expediente X, todo lo demás viene por añadidura. ¿Quién necesita pensar, o entender nada, cuando puede sentir la fe que mueve temporadass y nos hace ver como algo misterioso, magico y maravilloso, lo que quizá no sea sino un huevo vacío en manos de aquél que tiene unas respuestas que dice que son maravillosas, pero no nos las da jamás, y comprensible sólo dice "gracias por participar, siga jugando"?


Sea bueno o no el final de Perdidos, satisfactorio o no, ya casi es un poco lo de menos. Si es absurdo, o descubrimos que el huevo está vacío, es irrelevante. Para muchos, después de haber depositado su fe en el huevo, ya sería demasido costoso reconocer que hemos estado siguiendo como gilipollas algo que estaba vacío. Es mejor huir hacia delante e intentar justificar lo injustificable. Es algo que se ve mucho en gente que acepta cualquier burrada si ha tomado como decisión previa e irrevocable ser fan de algo, ir a muerte con sus colores sin importar nada más. La racionalidad, la lógica o la coherencia no son nada ante la fe estética. ¡Sigamos al huevo, a la calabaza o a lo que haga falta!
Os recuerdo que vivimos en el planeta en el que la gente paga 35 leuros por una Power Balance, que es un cacho de plástico con una pegatina. Ya, las comparaciones son odiosas y ofensivas, y por eso se hacen.

En España lo llamamos "sostenello e no emendallo". Antes morir que reconocer que nos han engañado, hemos sido ingenuos o sencillamente nos la han colado con el puñetero huevo.


Respecto a estas cosas y hablando precisamente de huevos llenos de aire sólo tengo que añadir que precisamente se me están hinchando los míos con tanta tontería.


-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 12:19 AM 23 estupefactos enlaces a esta entrada

14.5.10

Porque hay que compartir la sabiduría y el conocimiento

Una pequeña aplicación del Feisbu para compartir mi sabiduría vital con todo el mundo.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 4:32 PM 2 estupefactos enlaces a esta entrada

3.5.10

De nuestra serie "Mujeres disfrazadas de Gonder Coman"

"Ay, si yo quisiera pudiera y tú te dejaras..."

Mujé, no pretenderás salir así vestida a la calle y que la peña no se te quede mirando, ¿no?

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 6:09 AM 2 estupefactos enlaces a esta entrada