La red social. La creó gente poco sociable
Está claro que si me dejé llevar un domingo al cine en sesión matinal es por la sencilla razón de que el guión de esta película es de Aaron Sorkin, el creador de El ala oeste, y porque tenía alguna referencia de que estaba francamente bien, que si no por las narices iba yo a ver una instant movie en plan Invictus, ese género que relata hechos muy recientes, y que en este caso se puede decir que son de antesdeayer como mucho. En realidad, tampoco narra que no se sepa más que de sobras, y hace poco y coincidiendo con el anuncio de que se iba a hacer esta película varios periódicos importantes hicieron reportajes donde contaban con pelos y señales el ascenso de la empresa Facebook y las dos graves demandas en las que tuvo que llegar a acuerdos millonarios. Que la historia me la sabía pero de lejos, vamos.
La película está realmente bien: narra la creación y ascenso de Facebook en paralelo a esas dos demandas. La primera, por parte de los pardillos que encargaron a Zuckerberg crear una red social para el campus de Harvard, y la segunda la del cofundador de la empresa y primer inversor, Eduardo Saverin. La narración está hilada de tal manera que, aunque sea una trama compleja, en ningún momento resulta confusa, ni se pierde uno al ver lo que está ocurriendo.
Respecto a los actores, hay que ver lo que se parecen, todos, a sus contrapartidas en la vida real. Y aunque se ha hablado de la buena interpretación del joven protagonista, a mí me ha parecido un poco forzada para adaptarla a la actual "moda Asperger", en la que parece que ser un antisocial con cara de palo es el summum de la guayonicidad. En esta película Zuckerberg es como Sheldon Cooper, pero sin ninguna gracia: prepotente, sobrado, encerrado en sí mismo, incapaz a veces de mirar a la cara a su interlocutor y, que yo recuerde, no pasa de esbozar una mueca que se supone que es una sonrisa. En las fotos reales Zuckerber parece un chico bastante pizpireto con una sonrisa de oreja a oreja, así que o muy bien nos engaña en esas fotos o quizá la película en ese aspecto exagera un poco. Ser autista está de moda: que todo te entre por un oído y te salga por el otro. No es que sea maleducado, ni que te ignore o desprecie: es que "soy Asperger", respeta mi particularidad cerebral que me hace mejor que tú.
Sobre el creador de Napster, Sean Parker, ejerce en cierto modo de Mefisto ante Fausto, es la figura que seduce al inocente Mark y le muestra el camino de la ambición sin límites. Lo curioso es que lo interpreta el cantante y actor Justin Timberlake, y no deja de ser extraño oír de su boca lo de "Yo acabé con la industria musical", aunque hay que reconocer que lo ponen como un paranoico en el que sencillamente no se puede confiar, y que después de agarrarse como una lapa a la empresa consiguió su pellizco antes de ser apartado por conductas poco acordes con el espíritu de la empresa: que lo pillaron metido "en harina", ya me entendéis.
Hay que tener en cuenta una cosa: en esta narración no hay ningún bueno. Puede uno sentir cierta simpatía por los timados, aunque no son sino unos pijos de cuidado, y desde luego por Eduardo Saverin, al que intentaron convertir poco menos que en no-persona, pero buenos no hay ninguno. Bueno, quizá el primer programador que encuentran entre sus colegas, que apenas sale y no se mete con nadie, y que ahora debe tener como un 5% de Facebook, lo que es una cantidad obscena de dinero. Malos... exactamente tampoco, y ése es el quid de la cuestión: cómo puede entender está película cada grupo de espectadores. Está claro que dos personas no ven en realidad la misma película, pero me temo que en este caso podríamos encontrarnos con dos interpretaciones completamente distintas: podemos entenderlo como un cruel retrato de ambición y cómo el dinero y el poder consiguen que algunas personas estén dispuestas a cualquier cosa y a dar subrepticiamente las puñaladas traperas más despiadadas incluso a sus amigos, o como un relato épico de ambición y de excelencia que consigue que el mejor, el más preparado y feroz, consiga convertirse en un héroe y alcanzar el premio final, porque al final sólo puede quedar uno. Zuckerberg es en la película la fantasía de poder adolescente definitiva: hacer callar a todo el mundo, empezando por los mayores, "porque no me entienden", estar por encima de la moral e incluso de la ley.
Tengo claro que mucha gente verá lo segundo, empezando por la tremenda capacidad que tiene para el doblepensar la ideología 2.0: hablar continuamente del altruismo pero sabiendo en el fondo que el altruismo no es posible, decir que se desprecia el dinero y a los que dicen que su objetivo es ganarlo, pero tener sueños húmedos al oír hablar de las cuentas de resultados y de las cotizaciones en bolsa de las empresas que hacen que nos babemos sólo con decir sus nombres. En cierto modo el mismo personaje de Zuckerberg muestra esa doble moral: él no cree que los tipos a los que dio largas mientras desarrollaba su misma idea por su cuenta puedan reclamarle nada por derechos de propiedad intelectual, o que su cosocio fundador deba recibir mérito por ello, porque considera que Facebook es únicamente fruto de su trabajo, y celosamente quiere ser reconocido como el único padre de la criatura y de su éxito arrollador. El personaje principal causará rechazo en parte del público, pero en otra, me temo, será visto como el epítome de la molonidad: cuando uno es tan chulo, tan triunfador y tan genial, porque él lo vale, puede tratar a los demás con desprecio y poniéndolos en su sitio a cada paso. El geek como nuevo macho alfa que toma o hackea lo que quiere de donde quiere y que consigue tener grupies y llevarse a todos sus enemigos por delante igual que hace Conan con su hacha. Lo único que tuvo que hacer para limpiar su pasado fue soltar un montón de pasta y comprar silencios, en el momento en el que la pasta sencillamente ya no era ningún problema.
"Reíros de mi pinta de pringao lo que queráis, pero el que está rodeado de churris
y tiene que contar su fortuna con notación exponencial soy yo."
También es una película en la que no veremos la consabida historia de amor, inevitable en toda película, pero una de las motivaciones es precisamente crear interactividad social, y, declaradamente, crear un producto que en principio haga ligar un poco más fácil. Aun así, las mujeres están más como excusa o catalizador: la novia con la que corta en la primera escena, y las groupies que se les acoplan como si fueran estrellas de rock, que es a lo que aspiran a ser aunque con otras artes, pero como se podrá ver en núcleo inicial de la empresa y todos los protagonistas es el típico campo de nabos.
Otra cuestión, que no se explica mucho en la película, y no me extraña porque todavía está por analizar en profundidad, es el éxito arrollador de Facebook. Como el mismo Zuckerberg pregunta a los primos a los que torea, ¿qué tiene eso que ellos proponen hacer que sea diferente a Friendster y MySpace, bastante anteriores a Facebook? (Bastante anteriores, se entiende, en tiempo-internet: unos pocos años.) Incluso Facebook empezó siendo no más que una típica red de presentación de una universidad, algo que existe desde los primeros tiempos de internet, las primitivas y cutres "páginas personales". Y durante un primer momento la red de Columbia era bastante mejor, más avanzada y con más prestaciones que Facebook. La respuesta es compleja, y como hablé con los amigos con los que fui a ver la película, es un poco de arte adivinatoria, como saber por qué de repente se pone de moda un local, o una zona de bares en la que apenas si se podía entrar de repente se queda casi vacía. Hay razones, sin duda, y se puede modelizar hasta cierto punto lo que pasa, pero son tantas las variables, y tan volubles, que es difícil explicar a qué obedecen esos fenómenos, y desde luego es casi imposible diseñarlos y reproducirlos, que es lo que realmente interesaría. El éxito de Facebook se debe a múltiples factores, como el prestigio inicial de Harvard, una política de expansión y escalabilidad bien diseñada, o que todo salió bien por pura chiripa, vaya usted a saber. Sin embargo Orkut sigue siendo la favorita en Brasil, y Friendster tiene un éxito más que notable en Asia. Friendface, nuestra favorita, nos permite relacionarnos con Jen, Moss y Roy. Uno de los mejores análisis que le leído sobre esto es éste, que mola citar a los amiguetes.
Tampoco consideremos que la película sataniza al personaje principal. No lo trata bien, lo define como a un niñato malcriado, manipulable y prepotente, pero al final le abre una pequeña salida o posibilidad de redención, ya que muestra algunos indicios de empezar a madurar y asumir lo que ha hecho y cómo, a dónde ha llegado y los cadáveres que ha dejado en el camino. Termina aceptando que la motivación inicial que desencadena todo (por lo menos en la película), fue una chiquillada, e incluso mira con desaprobación las tarjetas que ha encargado por consejo de Sean Parker.
Desde luego, Zuckerberg sobreviviría en un Apocalipsis Z, donde lo que prima es correr más que los demás sin importarte a quién dejas atrás.
La película está realmente bien: narra la creación y ascenso de Facebook en paralelo a esas dos demandas. La primera, por parte de los pardillos que encargaron a Zuckerberg crear una red social para el campus de Harvard, y la segunda la del cofundador de la empresa y primer inversor, Eduardo Saverin. La narración está hilada de tal manera que, aunque sea una trama compleja, en ningún momento resulta confusa, ni se pierde uno al ver lo que está ocurriendo.
Respecto a los actores, hay que ver lo que se parecen, todos, a sus contrapartidas en la vida real. Y aunque se ha hablado de la buena interpretación del joven protagonista, a mí me ha parecido un poco forzada para adaptarla a la actual "moda Asperger", en la que parece que ser un antisocial con cara de palo es el summum de la guayonicidad. En esta película Zuckerberg es como Sheldon Cooper, pero sin ninguna gracia: prepotente, sobrado, encerrado en sí mismo, incapaz a veces de mirar a la cara a su interlocutor y, que yo recuerde, no pasa de esbozar una mueca que se supone que es una sonrisa. En las fotos reales Zuckerber parece un chico bastante pizpireto con una sonrisa de oreja a oreja, así que o muy bien nos engaña en esas fotos o quizá la película en ese aspecto exagera un poco. Ser autista está de moda: que todo te entre por un oído y te salga por el otro. No es que sea maleducado, ni que te ignore o desprecie: es que "soy Asperger", respeta mi particularidad cerebral que me hace mejor que tú.
Sobre el creador de Napster, Sean Parker, ejerce en cierto modo de Mefisto ante Fausto, es la figura que seduce al inocente Mark y le muestra el camino de la ambición sin límites. Lo curioso es que lo interpreta el cantante y actor Justin Timberlake, y no deja de ser extraño oír de su boca lo de "Yo acabé con la industria musical", aunque hay que reconocer que lo ponen como un paranoico en el que sencillamente no se puede confiar, y que después de agarrarse como una lapa a la empresa consiguió su pellizco antes de ser apartado por conductas poco acordes con el espíritu de la empresa: que lo pillaron metido "en harina", ya me entendéis.
Hay que tener en cuenta una cosa: en esta narración no hay ningún bueno. Puede uno sentir cierta simpatía por los timados, aunque no son sino unos pijos de cuidado, y desde luego por Eduardo Saverin, al que intentaron convertir poco menos que en no-persona, pero buenos no hay ninguno. Bueno, quizá el primer programador que encuentran entre sus colegas, que apenas sale y no se mete con nadie, y que ahora debe tener como un 5% de Facebook, lo que es una cantidad obscena de dinero. Malos... exactamente tampoco, y ése es el quid de la cuestión: cómo puede entender está película cada grupo de espectadores. Está claro que dos personas no ven en realidad la misma película, pero me temo que en este caso podríamos encontrarnos con dos interpretaciones completamente distintas: podemos entenderlo como un cruel retrato de ambición y cómo el dinero y el poder consiguen que algunas personas estén dispuestas a cualquier cosa y a dar subrepticiamente las puñaladas traperas más despiadadas incluso a sus amigos, o como un relato épico de ambición y de excelencia que consigue que el mejor, el más preparado y feroz, consiga convertirse en un héroe y alcanzar el premio final, porque al final sólo puede quedar uno. Zuckerberg es en la película la fantasía de poder adolescente definitiva: hacer callar a todo el mundo, empezando por los mayores, "porque no me entienden", estar por encima de la moral e incluso de la ley.
Tengo claro que mucha gente verá lo segundo, empezando por la tremenda capacidad que tiene para el doblepensar la ideología 2.0: hablar continuamente del altruismo pero sabiendo en el fondo que el altruismo no es posible, decir que se desprecia el dinero y a los que dicen que su objetivo es ganarlo, pero tener sueños húmedos al oír hablar de las cuentas de resultados y de las cotizaciones en bolsa de las empresas que hacen que nos babemos sólo con decir sus nombres. En cierto modo el mismo personaje de Zuckerberg muestra esa doble moral: él no cree que los tipos a los que dio largas mientras desarrollaba su misma idea por su cuenta puedan reclamarle nada por derechos de propiedad intelectual, o que su cosocio fundador deba recibir mérito por ello, porque considera que Facebook es únicamente fruto de su trabajo, y celosamente quiere ser reconocido como el único padre de la criatura y de su éxito arrollador. El personaje principal causará rechazo en parte del público, pero en otra, me temo, será visto como el epítome de la molonidad: cuando uno es tan chulo, tan triunfador y tan genial, porque él lo vale, puede tratar a los demás con desprecio y poniéndolos en su sitio a cada paso. El geek como nuevo macho alfa que toma o hackea lo que quiere de donde quiere y que consigue tener grupies y llevarse a todos sus enemigos por delante igual que hace Conan con su hacha. Lo único que tuvo que hacer para limpiar su pasado fue soltar un montón de pasta y comprar silencios, en el momento en el que la pasta sencillamente ya no era ningún problema.
"Reíros de mi pinta de pringao lo que queráis, pero el que está rodeado de churrisy tiene que contar su fortuna con notación exponencial soy yo."
También es una película en la que no veremos la consabida historia de amor, inevitable en toda película, pero una de las motivaciones es precisamente crear interactividad social, y, declaradamente, crear un producto que en principio haga ligar un poco más fácil. Aun así, las mujeres están más como excusa o catalizador: la novia con la que corta en la primera escena, y las groupies que se les acoplan como si fueran estrellas de rock, que es a lo que aspiran a ser aunque con otras artes, pero como se podrá ver en núcleo inicial de la empresa y todos los protagonistas es el típico campo de nabos.
Otra cuestión, que no se explica mucho en la película, y no me extraña porque todavía está por analizar en profundidad, es el éxito arrollador de Facebook. Como el mismo Zuckerberg pregunta a los primos a los que torea, ¿qué tiene eso que ellos proponen hacer que sea diferente a Friendster y MySpace, bastante anteriores a Facebook? (Bastante anteriores, se entiende, en tiempo-internet: unos pocos años.) Incluso Facebook empezó siendo no más que una típica red de presentación de una universidad, algo que existe desde los primeros tiempos de internet, las primitivas y cutres "páginas personales". Y durante un primer momento la red de Columbia era bastante mejor, más avanzada y con más prestaciones que Facebook. La respuesta es compleja, y como hablé con los amigos con los que fui a ver la película, es un poco de arte adivinatoria, como saber por qué de repente se pone de moda un local, o una zona de bares en la que apenas si se podía entrar de repente se queda casi vacía. Hay razones, sin duda, y se puede modelizar hasta cierto punto lo que pasa, pero son tantas las variables, y tan volubles, que es difícil explicar a qué obedecen esos fenómenos, y desde luego es casi imposible diseñarlos y reproducirlos, que es lo que realmente interesaría. El éxito de Facebook se debe a múltiples factores, como el prestigio inicial de Harvard, una política de expansión y escalabilidad bien diseñada, o que todo salió bien por pura chiripa, vaya usted a saber. Sin embargo Orkut sigue siendo la favorita en Brasil, y Friendster tiene un éxito más que notable en Asia. Friendface, nuestra favorita, nos permite relacionarnos con Jen, Moss y Roy. Uno de los mejores análisis que le leído sobre esto es éste, que mola citar a los amiguetes.
Tampoco consideremos que la película sataniza al personaje principal. No lo trata bien, lo define como a un niñato malcriado, manipulable y prepotente, pero al final le abre una pequeña salida o posibilidad de redención, ya que muestra algunos indicios de empezar a madurar y asumir lo que ha hecho y cómo, a dónde ha llegado y los cadáveres que ha dejado en el camino. Termina aceptando que la motivación inicial que desencadena todo (por lo menos en la película), fue una chiquillada, e incluso mira con desaprobación las tarjetas que ha encargado por consejo de Sean Parker.
Desde luego, Zuckerberg sobreviviría en un Apocalipsis Z, donde lo que prima es correr más que los demás sin importarte a quién dejas atrás.-SuperSantiEgo
Etiquetas: Películas, Purgandus Populum



























9 Comentarios:
A quien más simpatía me despierta es la chica de la escena inicial, cómo manda a tomar viento fresco al sobrado de Zuckerberg con esta cita memorable:
“you're going to go through life thinking that girls don't like you because you're a geek. And I want you to know, from the bottom of my heart, that that won't be true. It'll be because you're an asshole.”
También me gustó el flim y la conversación que tuvimos post-cine fue muy parecida: el principal defecto que le encontramos fue que muestra Facebook como el resultado de una idea increíblemente maravillosa, cuando hay docenas de sitios similares y MySpace parecía que se había hecho con la categoría un rato antes.
Es un caso parecido al de Microsoft: no inventó nada, pero como se dice con esa frase que no significa en realidad gran cosa, estuvo en el momento adecuado en el sitio adecuado, y se comió el mercado él solito.
Friendster y MySpace son anteriores, como dice el mismo Zuckerberg en la película.
Otra frase dice lo mismo, pero al revés: "Es tan contraproducente llegar demasiado pronto como demasiado tarde". Habrá que verla.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Y bueno, yo que la peli no la he visto (pero, después de esto, la veré a la primera oportunidad)... Así que sólo me queda opinar que el librocara ha triunfado por los jueguitos...
Yo también me quedé con la frase que cita Miguel, me pareció para enmarcarla. Y con lo que dices de que "El geek como nuevo macho alfa". Quizá haga un post para decir que los friquis/nerds/geeks han dejado de ser entrañables desde que han dejado de ser los pringaos y se han convertido en los exitosos y deseables. Se ha demostrado que podrían ser igual de gilipollas o más que el capitán del equipo de fútbol americano.
Habría titulado la peli "I am C. E. O., bitch" porque demuestra lo que dices de la vertiente sueño adolescente aynrandiano y también, para quienes lo vemos al revés, demuestra lo idiota que era el tío.
Yo me quedo con la frase de la Abogada de Mark Zuckerberg que viene a decir algo así: "No eres gilipollas Mark, sólo te esfuerzas en serlo"
Es simplemente maravillosa y resume la personalidad del personaje. Yo destacaría la labor del lider de Nine Inch Nails porque crea el ambiente sonoro adecuado para puntuar la personalidad raruna del perosonaje.
UNa de las mejores películas en cartel, un buen guión, un buen montaje, actores en su punto, que más se le puede pedir.
Me ha gustado mucho tu crítica y me ha recordado que había pensado ir a ver la película y la había olvidado.
Además me gustó Zodiac, aunque se me hizo larga en algunos momentos.
Lo de porqué ha triunfado Facebook, creo que está bien explicado con lo del "local de moda", ya que al fin y al cabo no deja de ser un sitio para encontrarse con gente y aquello de ver y ser visto.
Al final fui a verla, y no me arrepiento.
Aunque yo diría que sí, que Eduardo Saverin sí es el bueno, o por lo menos la víctima con la que es fácil empatizar.
Y sí, me quedo con la frase de la ex-novia, de hecho parece que más de una vez se sugiere que todo lo ha hecho para dejar de ser un pringado, y si hay que robar a tu mejor amigo, pues se le roba y punto.
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