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28.1.10

Libro: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss

A mí me ponen la portada de la edición original en la edición española (copiada de la del Reino Unido) y cómo os lo diría yo de manera suave y delicada... digamos que lo va a leer su puta madre.

Hombre, esto ya es otra cosa y se puede mostrar a las amistades sin provocar comentarios maledicentes. Un tipo con capucha y una selva inhóspita. A mí me llega. Pero lo otro no, como que no, que parece la portada de una novela de Nora Roberts. Portadas de la novela en otros idiomas, aquí mismo.

El género es lo que se suele llamar fantasía, o fantasía heroica aunque ese término se adapta mejor a cosas tipo Dragonlance y similares. Vamos, fantasía. Género que, aparte de los grandes espadas, perdonad que os lo diga así a bocajarro, apenas si ha dado más que basurilla, y además ganándoselo a pulso, porque termina uno de elfos ecolojetas, enésimos enfrentamientos entre la Luz y la Oscuridad, doncellas que proteger y tipos tocados por el destino, hasta los mismísimos. Sinceramente no sé cómo después de Moorcock, que le dio la vuelta al género como un calcetín en los años setenta, alguien volvió a escribir semejantes capulleces. O sí lo sé: ignorándolo completamente y haciendo como que no había pasado nada. Suele funcionar.

A lo que vamos: la novela en cuestión es una trilogía y ha pegado bastante fuerte en el mundillo, y ya se dice que con Canción de Hielo y Fuego representa una nueva generación de novelas mejor escritas y sobre todo que no dan vergüenza ajena en algunos puntos. Pues ojalá sea cierto.

La novela en cuestión es el relato de un tipo llamado Kvothe, que a pesar de seguir aparentando no mucha edad ya se ha retirado de una vida de aventuras que ríete del Capitán Trueno, pues es conocido en su mundo ya como una verdadera leyenda dado las burradas que ha hecho. Pero una especie de periodista del corazón de su mundo, de ambientación renacentista o superior, lo localiza y lo convence de que le cuente su historia en tres días tal como él la recuerda, así en plan libro de memorias. De ahí que vaya a ser esto una trilogía, y que este primer libro, como no puede ser de otra manera, acabe como el mismísimo culo.

¿Que si el libro está bien? Pues aunque todo el mundo anda poco menos que con la tienda de campaña con él, yo le daría un notable raspao, y va que se mata. Está bien, el mundo es coherente y atractivo, el sistema de magia es lógico y parece que se respeta la ley de conservación de la energía, la teogonía es divertida (¡Por el calcinado cuerpo de Dios!), y los malos son malos de los de mojar pan, tanto los normales como una especie de semidioses malvados a los que el protagonista ha jurado venganza eterna así a lo Aníbal.
¿Qué es lo que me ralla? Pues vamos a teorizar un poco: probablemente hayáis oído por ahí que algunas novelas o sagas modernas son descalificadas con el término fanfiction. Sin ir más lejos, la saga Crepúsculo. ¿Es la obra de Stephanie Meyer un fanfiction? Ni remotamente, aunque sí es lo que se suele llamar una obra derivativa o poco original, pues incluso el argumento es calcado de una obra anterior, Vampire Diaries. No es un fanfiction, pero si se le descalifica como tal es por la pésima calidad de lo escrito, la endeblez de los personajes y que, pese a estar publicado por una editorial, no posee una calidad suficiente para ser considerado algo mejor que la obra de un aficionado que se flipa solo y escribe chorradas sobre su serie de televisión o película favorita.

¿Los fanfiction son malos? Pues no: como todo lo que se escribe, hay de todo. Hay algunos que incluso se han convertido ya en pequeños clásicos. Ahora bien: lo más normal es encontrarse algo inenarrable, literal y literariamente hablando. Hasta tal punto que hay instituciones que se dedican a estudiarlos y recopilarlos:

http://pecadosdelbadfic.blogspot.com/
http://badfics.blogspot.com/

Probablemente el mayor pecado del fanfic proviene de su misma naturaleza rendida y admirada por una obra en particular, con lo que no es de extrañar que la figura que alcance el rango de verdadero pecado capital es el personaje llamado una Mary Sue, en honor a un fanfic temprano de Star Trek, una de las primeras series en padecer y gozar de esta plaga. Básicamente un personaje Mary Sue, un Mary Sue, es un personaje absolutamente insoportable en el que el autor novel y fanfictionero proyecta toda su tontería, marisabidismo y alta concepción que tiene de sí mismo: su personaje es perfecto, todo le sale bien y vamos, qué os voy a contar, verdaderas joyas.

Pero esto no es exclusivo de la fantasía fanficcionera, ya que más de una vez a algún escritor se le escapa algún personaje, principal o no, que es un verdadero Mary Sue, y al que en esos casos se conoce como Canon Sue. Sin ir muy lejos, Coleen McCullough se esfuerza en su hexalogía sobre Roma en convertir a Julio César en un verdadero Canon Sue, hasta tal punto que al final [spoilers alert], cuando un grupo de senadores, antes de que el Yesu lo recomendara, deciden darle al César lo que es del César, básicamente veintitrés puñaladas, puñalada arriba, puñalada abajo, yo no pude sino pensar: "¡Proteged la República de nuestros ancestros de la ambición de ese comemierda! ¡Dadle una que lleve escrito mi nombre!" El Canon Sue por antonomasia de la literatura moderna es la Hermione de Harry Potter. Pero hay ejemplos a patadas: Los cinco de Edith Blyrton son todos ellos Canon Sue.

Pues bien: Kvothe es un Canon Sue, se siente. Vale que quizá luego el destino lo puteará mucho, le han matado a sus padres como a Luke y tiene que pasar por el valle de la amargura como todo protagonista que se precie del monomito, pero es que es como Kurt Cobain pero en idiota. Buenas, me llamo Kvothe y lo hago todo bien, tengo una actitud natural para hacerlo todo de maravilla, mi memoria es perfecta y puedo contarle al periodista del Hola todo como si lo acabase de vivir ayer y reproduciendo fielmente cada diálogo, en la universidad de la magia se quedan flipados conmigo y me ofrecieron una beca... Vete a cagar un rato, hombre. Esas cosas molan para los dioses, pero para los humanos rechina: Lugh es el mejor artífice y domina todas las disciplinas, y Apollo es el ser más bello, pero para eso son dioses. Que estamos ya algunos muy mayores para fantasías adolescentes como las de los vídeos de Motley Crue, y hasta ellos se lo tomaban de coña.

Y es que a veces no se sabe si el chico es demasiado listo, tiene potra o es que sencillamente el autor lo va guiando de la manita. Hay un momento en el que Kvothe, que por supuesto domina varias lenguas, se tira el pisto en una de ellas negociando la compra de un hermoso corcel, que consigue misteriosamente a muy buen precio, hasta que se da cuenta de que hablando con su propietario en esa lengua se equivocó en una palabra de manera que éste creyó que Kvothe se había dado cuenta de un pequeño defecto en el animal, así que le rebajó el precio. Vamos, que hasta cuando la caga al final las cosas le salen bien al Canon Sue. Luego, cuando consigue hacer un trueque con el caballo, consigue un objeto maravilloso. Así cualquiera, joder. Es lo que tiene ser un elegido del destino.

En realidad también hay un momento cuando el muchacho está ahí, en la universidad de la magia, se rodea de un grupo de amigos fieles, y se busca la enemistad de algunos de los profesores y de un muchacho de buena familia (vamos, el Draco Malfoy de turno, que ahora que lo pienso con ese nombre, Malfollao, lo lleva escrito el chaval), que uno piensa: jo, ni siquiera conozco bien la chorrada del Harry Potter y me está cantando incluso a mí. Aunque hay que decir en descargo del autor que en la narrativa juvenil inglesa hay todo un género muy antiguo de internados que Harry Potter sigue punto por punto, con pandillitas rivales, profesores cabrones, niño pobre pero buena persona y cargado de virtudes, y sus enemigos de alta alcurnia que lo humillan y le ponen la zancadilla. Vamos, que la Rowling no se inventó nada a ese respecto, y ya hubo ante también otras universidades mágicas. Pues eso, Rothfuss, macho, que te podrías haber esforzado un poco más y escapar algo de las convenciones del género en ese momento. Habría sido todo un detalle.

A favor: pues que a pesar de todo eso, la novela es disfrutable, e incluso la inevitable "historia de amor perfecta" no cae excesivamente en el ridículo, aunque lo bordea peligrosamente, que a ver cómo acaba. Como ya dije, el mundo y su mitología es atractivo, y hasta cierto punto la historia de Kvothe es emocionante e interesa, aunque no deja de ser un Canon Sue.

Así que lo dicho: un notable bajo. A ver cómo evoluciona luego el asunto.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 6:06 AM

6 Comentarios:

Anonymous El décimo dentista dijo...

En otros tiempos podría asegurar que la compraría a primera hora de la tarde y para mañana estaría leída, pero ni tengo el tiempo ni en general el mismo entusiasmo, y menos con la 'fantasía heroica' donde los (manidos) esquemas del género parecen implantados a nivel del córtex de los autores.
De hecho en este género el mejor soplo de aire fresco que recuerdo en los últimos veinte años, después de una adolescencia con sobredosis de Tolkien, Lovecraft y acólitos o Moorcock, fue el descubrimiento de Lord Dunsany. Y cuanto más hacia atrás en el tiempo(el ciclo artúrico, la joya imprescindible de los Mabinogion) más sorprendentes y maravillosas me parecen las historias que se cuentan. Y sin rastro de vergüenza ajena mientras leo, que me viene a la cabeza cuando vi la película de 'El Señor de los Anillos' y gracias a Peter Jackson comprobé lo cerca que está del ridículo el concepto del elfo tolkieniano.
Con eso no quiero decir que no haya habido libros del género que no me hayan resultado interesantes y absorbentes, como por ejemplo 'Bosque Mitago' una novela con un planteamiento excelente pero que de algún modo me dejó la impresión de que el autor no supo extraerle todo su potencial.
En fin, 'beatus qui legit', y gracias por la reseña y el dato curioso de la 'Mary Sue'.

28 de enero de 2010 10:14  
Blogger padawan dijo...

No conocía el concepto de Mary Sue. Bueno, sí, he leído unos cuantos libros protagonizados por algún personaje perfecto, pero sin saber que eso tenía nombre :) Es una pena, pero cada vez me cuesta más encontrar un libro de fantasía que me apetezca leer o releer, por mucho que disfrutase con él en el momento, pero es que todos parecen hechos con molde. Si Propp hubiera estudiado la Dragonlance en lugar del folklore ruso hubiera terminado su trabajo en dos tardes.

28 de enero de 2010 10:56  
Blogger SuperSantiEgo dijo...

Es que yo de este género, sólo cuando viene muy recomendado.

Y eso que aquí no vemos sino la punta del iceberg. Novelas de las Dragonlance hay más de 200, pero luego en el mercado en inglés hay cosas indescriptibles que van directas al mercado de libro de bolsillo y que ya sólo ver las portadas se echa uno a temblar.

28 de enero de 2010 11:10  
Blogger Elperejil dijo...

Otro que no conocía el concepto de "Mary Sue" (y todos sus derivados que, siguiendo el link, en la wikipedia inglesa explican muy bien) y que ha disfrutado mucho ante esa nueva adquisición para su haber cultural.

Por una lado le recomendaría a SuperSantiego que no expusiese su cerebro a graves lesiones permanentes leyendo las cosas que a veces lee (como "El símbolo perdido" o ese atisbo que nos trajo de "La rebelión de Atlas", por citar sólo dos), pero es que luego uno lee estas entrada y se lo pasa tan bien que estoy por solicitar al gobierno que le concedan una beca para que este blog se convierta en una suerte de "Mistery Science Theater 3000" de la literatura.

Gran entrada.

28 de enero de 2010 11:38  
Blogger Ozanu dijo...

¡Excelente! Tenía la intención de hablar de los Mary-Sue, pero lo has hecho estupendamente.

Sólo un apunte: Los pasados escesivamente trágicos también se consideran propios de un Mary-Sue, como se explica en la Wikipedia. Como comentabas en la entrada de Dan Brown, es un pobre intento de darle al personaje una supuesta dimensión psicológica.

Además, existen tests por la red para detectar si un personaje es un Mary-Sue (o Canon, si es una obra original). En alguno que he hecho para mis propias creaciones, te encuentras con preguntas como las siguientes:

"¿Ha sufrido tu personaje abusos sexuales?"
(subpregunta) "¿Fue violación?"
(subpregunta) "¿Fue incesto?"

Llegué a ver uno que preguntaba si el personaje restauraba su virginidad perdida gracias a un artefacto mágico (!)

Al que le interese, se llama The Original Fiction Mary Sue Litmus Test.

28 de enero de 2010 19:52  
Anonymous seleucus dijo...

Dentista, si te gustó Dunsany, prueba con Machen.

29 de enero de 2010 15:32  

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