La guerra de las independientes. Cachondeo, jolgorio y mucho amol
Pero bueno, volviendo a los ochenta y antes de que comenzara el caos, ahí teníamos a las dos de siempre, Marvel y DC. Una cortaba el bacalao y la otra después de la famosa Implosión DC de 1978 decidió hacer el famoso borrón y cuenta nueva que era Crisis en Tierras Infinitas. Marvel no quiso ser menos y, como es habitual en estas dos compañías, les faltó tiempo para copiarse el invento o algo así, dependiendo de cómo se interpreten las fechas. Así que Marvel sacó sus Secret Wars. Con la perspectiva que da el tiempo está claro que Crisis sigue siendo un clásico con un guión solvente de un guionista conocido, y los dibujos de ese genio que es George Pérez. Secret Wars es a primera vista un truño no especialmente bien dibujado que viene a ser poco más o menos una saga de Los Vengadores pasada de vueltas, en la que de paso está casi todo hijo de vecino que en ese momento era alguien en Marvel, y creo recordar que en un determinado momento el mismo Spider-man dice literalmente: "¿Pero yo que pinto aquí?" Bueno, eso es la lectura superficial, y en realidad Secret Wars, visto desde el lado sórdido y comprendiendo que el verdadero protagonista es el Doctor Muerte en verdadero estado de gracia, gana muchos enteros.
Sin embargo no es mi intención hablar aquí de esas dos macrosagas pijameras que marcaron la mitad de los años ochenta y que luego inspiraron mil y un crossovers, a cada cual más confuso. Recordemos que en aquel entonces empezaban a llegar también a España los comics llamados independientes, que habían ido afianzándose durante los setenta y que en los ochenta empezaron a obtener una cuota de mercado más importante y a darse a conocer, además de atraer a autores conocidos que querían hacer cosas que en las dos grandes eran impensables. Independiente, en primer lugar, no era lo mismo que underground, pues se trataba de más o menos más de lo mismo pero sin las restricciones del Comics Code y zarandajas por el estilo, además de ser, supuestamente, "más para adultos", con lo que a veces se veía alguna teta y se podía matar sin dar más explicaciones. Una de las compañías más conocidas era Eclipse, que tampoco es que se saliera mucho del tiesto, pues algunos de sus comics más conocidos eran Zot!, Airboy y Miracleman. Eran cosas originales, desde luego, pero nada espectacular. La respuesta de Marvel, por ejemplo, fue la línea Epic, y varios años después DC sacó Piranha Press.

Y por eso, porque al fin y al cabo tampoco es que se salieran demasiado de madre, y "culo veo culo quiero", los cachondos de Eclipse en 1988 se descolgaron con un escojono llamado Total Eclipse, que venía a ser más o menos lo mismo que unas Secret Wars o unas Crisis pero con sus personajes. Lo más gracioso es que esos personajes, excepto en contados casos, no compartían un universo común, así que por extrañas razones y cambios de plano llegamos a ver juntos a Miracleman con una habichuela parlanchina, e incluso aparecía Destroyer Duck. Por si fuera poco, el guionista era Marv Wolfman, el mismo que hizo Crisis, aunque me parece a mí que desde el primer momento se dio cuenta de que la tarea de hacer algo creíble de aquello era poco menos que imposible. Bueno, hizo lo que pudo y aquello era... pues lo que era.
Después, por supuesto, las ondas de choque llegaron a todas partes y toda compañía montó su Armagedón particular donde dar matarile a personajes, crear otros nuevos, "nunca nada volverá a ser lo mismo" y todo eso. No se escapó prácticamente nadie: WildStorm, Dark Horse, el Ultraverse, Awesome del gran Rob!, e incluso cuando Marvel ha decidido dar carpetazo casi definitivo a su línea Ultimate lo ha hecho con un Apocalipsis a medida llamado Ultimatum, con el que de paso volver a hacer caja.
Pasados los ochenta, el mundillo del cómic cambió bastante. Algunas compañías independientes como Eclipse y First, dos de las más potentes en su momento, tuvieron que cerrar incapaces de adaptarse a la locura que se extendió durante los noventa, y otras surgieron con fuerza, pero igual que las anteriores el mismo término independiente está cogido por los pelos. Sí, Dark Horse (hasta le debieron poner ese nombre por esto) y DDP, Aspen, Avatar y otras que andan por ahí son relativamente pequeñas, pero lo que se dice independientes... de aquella manera. ¿Independientes de qué, a ver? CrossGen era más de lo mismo, aunque con colecciones realmente majas, Chaos! era un despropósito macarra tras otro y así acabó, y de otras mejor no hablar. Otra cosa son los autores que se autoeditan y que van más o menos a su aire, haciendo cosas a veces la mar de meritorias y otras veces... plasmando en papel verdaderos viajes de ácido.
Pues bien, como ahora Marvel y DC, tentando la paciencia del irrespetado público, se dedican nuevamente a crear sagas kilométricas que "van a cambiarlo todo para siempre" (BWA-JAJAJAJAJA), tipo Secret Invasion o Crisis en tebeos infinitos, todos estos autoeditores y pequeñas compañías, o no tan pequeñas, quieren montarse al carro y hacer su megamogollón de tíos que no tienen nada que ver unos con otros.
¿Que va a ser otro sinsentido como Total Eclipse? Más que probable. Pero eso sí: puede ser mucho, mucho más divertido. A las pruebas me remito:

Si es bueno, que todo puede ser, pues bien, pero si es malo va a ser una jartá de reír que me van a tener que recoger con pala. Aquí está la página de la Wikipedia de tan magno acontecimiento y aquí la pagina de International Hero que recoge a todos los personajes.
Hay un poco de todo: personajes bien conocidos como Savage Dragon, Zot!, Faust, The Pro (sí, la pilingui a la que de repente le aparecían los poderes), Maxx, Madman, y otros que más o menos suenan. Algunos son menos conocidos por estos lares como Shi, o Mr Monster, pero que tienen su notoriedad. Aun así esto a lo que van a llamar, muy originalmente, La Guerra de las Independientes, tiene un precedente en La Batalla de las Independientes, del crossover entre Shi y Cyblade, en donde aparecían sin venir a cuento un montón de gente como Cerebus, Bone y Mr Spook, otro personaje del universo habichuela o Beanworld. Sólo faltaban Stray Toasters, el personaje de Bill Sienkiewicz que tenía por cabeza una tostadora de pan, y Gregory, el niño que había crecido en una celda con una camisa de fuerza puesta, y cuyo único amigo era una rata..


Pero luego hay cosas que...
Cerebus. BWA-JAJAJAJAJA!! El David Sim es que es un cachondo. Ése se apuntaría hasta al bombardeo de Hiroshima. La cara de mala uva del personaje supongo que se deberá a que lo han puesto entre los héroes a color.
Too Much Coffee Man. Vale, ya está todo dicho. Definitivamente se les ha ido la flapa.

Scud, el asesino desechable. De los comics más alternativos y pasados de vueltas que he tenido la gloria de leer. Lo que ya no sé es cómo lo van a meter por ahí de forma coherente, aunque dudo que lo intenten siquiera. Hay que reconocer que hay que estar muy mal del perolo para crear un mundo donde uno puede ir a una máquina expendedora y comprar un asesino robótico desechable que viene empaquetado como un paquete de bolígrafos.
Por último sólo comentaré uno más y luego, según la curiosidad de cada uno, seguid los enlaces de International Hero.
Axiom-man. Lo curioso de este personaje es que no es exactamente un superhéroe de cómic, sino que es el protagonista de una serie de novelas modestamente autoeditadas, aunque también hay comics de él. He mirado por curiosidad, pero el señor pretende cobrar una barbaridad por la edición electrónica, y mi curiosidad no es tan grande como para soltar tanta pasta. Además, si os fijáis, axiom-man (hombre axioma o hombre axiomático) suena pronunciado en inglés casi igual a action-man. Qué pillín.
En resumen, que se van a montar un pitote de escándalo, me imagino que entre otros motivos para promocionarse mutuamente. A mí me parece bien siempre y cuando nos den unos sanos momentos de despiporre.
Etiquetas: Comics
















































