Ya lo habréis oído en varios sitios, pero por si todavía no os habéis enterado, Amazon ha borrado sin avisar a sus clientes las copias digitales de Mil novecientos ochenta y cuatro y de Rebelión en la granja que había vendido sin tener los derechos para hacerlo; a cambio, menos mal, ha reembolsado el dinero a las víctimas de la granhermanada. Ventajas de este mundo de subcontratas, outsourcings y packagers, que uno termina por no saber lo que es de cada uno ni a quién compra ni vende nada. Normal que pasen estas cosas. La ironía, obviamente, es que esto no ha pasado con El mago de Oz, sino con la obra de Orwell, que en estos momentos debe estar escojonándose vivo muerto en su tumba, y se lo habrá contado a Huxley en la tertulia de escritores muertos del Cielo del miércoles para que se ría con él. Y se lo habrán comunicado en sueños a Bradbury, que desde su silla de ruedas no deja de repetirlo: "Ya os lo dije, mamones. Vosotros reíros de mí y no hacedme caso, que no sabéis la que os espera".
Porque el futuro no será la pesadilla orwelliana, ni la de Huxley, ni la de Bradbury, sino algo mucho peor: una que tomará lo mejor de cada una. Una que ya ha empezado y de la que ni siquiera nos damos cuenta. Sin olvidar detalles de otras joyitas como Gattaca o Rollerball.
De este modo siempre será mucho más fácil, más limpio y más discreto, borrar los libros que quemarlos, o cambiarlos y que no quede constancia de cómo eran antes; y de ese modo, controlando el pasado, se controlará el presente.
Y cuando dudemos, nos sacarán de nuestro error, y nuevamente podremos decir con lágrimas en los ojos que sinceramente amamos a Amazon.
Amazon te vigila. Porque es tu amiga.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: 1984, Guerra Eterna entre el Bien y el Mal