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12.3.09

Libro: El caso del secuestro, de S.S. van Dine

Hoy voy a hacer algo por primera, y, espero, última vez: hablar de un libro que no he leído. Y no le he leído porque sepa de antemano que me va a aburrir o porque sepa que sea más malo que la carne de pescuezo, sino porque sencillamente no me apetece y a mí el género policíaco o novela negra, lo reconozco, me tira más bien poco, qué se le va a hacer. Por si eso no bastase llega con hacer una breve visita a la Wikipedia para ver que tanto el autor, aunque popular en su tiempo, es ahora un desconocido, y su aportación a la novela negra, Philo Vance, es el enésimo detective diletante, esnob y con aires de superioridad. Esto no prueba nada, por supuesto, y cada uno que se forme su idea final si lo quiere leer, así que en principio no sé si era buen o mal escritor o su personaje un verdadero tipo inaguantable de leer.

Pero a veces los libros, como objetos culturales que son, aportan también interesante información sobre el mundo editorial, o la sociedad en cuyo año se editaron. Y esta novela de 220 pgs, bien conservada y en tamaño bolsillo, está editada en 1950. No sé si está en mi familia desde una fecha cercana a su impresión o si se adquirió veinte años después en un mercado de ocasión, pero no importa mucho.

Lo primero que llama la atención es que estamos ante un libro de la Editorial Molino. ¿Quién no ha visto cientos de veces en los quioscos las ediciones populares de esta editorial, omnipresentes sobre todo en los de las estaciones de tren y de autobús para ofrecer lectura absorbente durante las horas que dure el viaje? Porque si alguien ha leído en España alguna novela de Agatha Christie o ha sido con alguna colección reciente por entregas, o en los ejemplares de Editorial Molino, que también publicaba a Zane Grey y si la memoria no me falla novelas sobre Iron Side y Perry Mason, además de tantas otras cosas, que creo que por casa sigue estando una versión en tapa dura de Cinco semanas en globo de esta editorial. Venía a ser, obviamente, una editorial de libros baratos y populares que no pretendía descubrir a nadie la alta literatura, pero que tampoco llegaba al cutrerío que alcanzaban a veces las novelitas del oeste y otros géneros que se intercambiaban a duro.

Pero sin duda lo que más me llama la atención a mí, no sé a vosotros, es la portada. ¡¿Pero ésto que impudicia es?! Una mujer rubia y con los labios muy rojos que apenas si cubre sus hombros como cualquier vulgar ramera, altos zapatos de tacón... ¡y mostrando la enagua! ¡Esto, en la España de 1950, es poco menos que pornografía! Y no sólo eso, sino que además tiene un aroma a imagen BDSM que no engaña a nadie, sin olvidar esa cara que no se sabe si expresa dolor o éxtasis. Me imagino a un comprador de la época diciéndose con un ejemplar en las manos: "¡Qué fuerte!", e incluso pidiendo al señor quiosquero o al librero que se lo envolviese para poder llevárselo y no ser el centro de las miradas, como sé que hacéis vosotros cuando compráis el Penthouse. Me puedo imaginar perfectamente al editor felicitando al señor Noiquet por la ilustración. Si es que a veces la censura, efectivamente, debía estar en babia.

Sexo y violencia. Nunca fallan.

-SuperSantiEgo.

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Escrito por SuperSantiEgo at 6:31 AM

6 Comentarios:

OpenID copepodo dijo...

Muy curioso comparar la reseña que haces sobre el autor a golpe de Wikipedia y lo que de él y su obra se dice en la cubierta del libro. No somos nadie. El dibujo es sublime, sí señor.

12 de marzo de 2009 08:56  
Anonymous jmongil dijo...

Provocativa portada. Seguro que su contenido no es tan morboso.

Pues esa señora como no cambie de postura en todo su secuestro, se va a pasar una buena temporada con haciendo fisioterapia.

12 de marzo de 2009 08:59  
Blogger kanif dijo...

Sí, y yo creo además que el ilustrador debía ser fechitista de los zapatos pues están dibujados con mayor precisión que el resto de elementos.

12 de marzo de 2009 09:20  
Anonymous Anónimo dijo...

Estoy intentando hacer habitable la casa de mi abuelo, gran consumidor de noveluchas compradas a peso en la cuesta del moyano y entre algunas joyas (un Motín en la Bounty de 1936 y el secreto de barba azul de Fernandez Florez de 1923) son todo novelas en las que se pueden seguir los caprichos editoriales y la cantidad de jamón que se podía mostrar en portada en los 50, 60 y 70.

Te hace pensar en lo que será de muchos de los libros publicados hoy y en que se rescatará para la posteridad y cuales mirarán con descojono los nietos pensando que harán con tanto tonelaje de papel amarillento.

Draco

12 de marzo de 2009 09:22  
Blogger Necio Hutopo dijo...

herm... Soupongo que confesar que yo en algún tiempo de mi vida sólo lei novelas policiacas no me ayudará ante el jurado, verdad?

14 de marzo de 2009 12:10  
Blogger Black Arrow dijo...

Tengo varios libros de esa editorial.

Por ahí he guardado una novela del autor que reseñas(El Misterio del Cafe Domdaniel)pendiente de lectura.

Se nota que las portadas sensuales se les pasaba a los despistados de la censura y no sólo en los libros de Molino sino también en Plaza & Janés, Gtrijalbo, Planeta,etc.

De mi parte digo que me gusta la novela policial pero siempre varío de género en las lecturas siguientes para no caer en el aburrimiento.

Saludos

17 de marzo de 2009 01:12  

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