Extraños retornos de la Antigüedad: el Pancracio
Probablemente a muchos le sonará esto a San Pancracio, patrón de todos los que juegan a la lotería y la quiniela, pues tiene fama de ser espléndido con el dinero, como San Expedito, santo de las causas justas y urgentes. Que se lo digan si no a mi viejita, que tiene una figurita del zagal, que por cierto yo le regalé, a la que nunca le falta el perejil, como manda la tradición. Tradición chorras, si uno lo piensa, pero no mayor que tener el elefantito de la suerte con la trompa mirando a la puerta de casa, o tantas otras.
Pancracio significa "el que lo aguanta todo", y no me extraña. Cuando hace cuatro años con atletas modernos hicieron una recreación en Olimpia de cómo eran los antiguos Juegos Olímpicos, en el caso del Pancracio hicieron "una simulación", porque este estilo de lucha tenía bien pocas reglas, y sólo estaba mal visto morder y meter los dedos en los ojos. El Pancracio es eso, aguantarlo todo, hostia limpia, palo y tentetieso. En algunas novelas aparece este tipo de lucha, como en la última que reseñé, y realmente era un deporte brutal parte del entrenamiento militar que hacía que luego ir a la guerra pareciese una excursión. Algunos conocidos personajes griegos practicaron el Pancracio en su juventud.
Pues bien: vuelve el Pancracio. En realidad no es que se fuera nunca porque siempre hubo peleas tipo vale todo, pero sólo desde hace unos quince años ha evolucionado el Cage fight (lucha en la jaula), el Vale-Tudo (Todo Vale) o también como se suele conocer, las Artes Marciales Mixtas, ya que se acepta cualquier estilo de lucha o combinación de varios. Las reglas, efectivamente, son mínimas, e incluso el árbitro, toma castaña, puede penalizar a uno de los contendientes si lo ve poco agresivo.
Hombre, a mí aparte de lo anecdótico del caso, me perturba un poco. Recuerda por un lado a las famosas peleas ilegales que hemos visto en tantas películas, en las que modernos gladiadores se parten literalmente la cara para regocijo de sádicos pertenecientes a clase alta, Lionheart por ejemplo. Tengo mis reservas incluso respecto al boxeo, así que... Que conste que creo que los combates de gladiadores son buenos y necesarios, pero se supone que deberíamos haber alcanzado ya un estadio de civilización en el que estos enfrentamientos rituales en un recinto sagrado se realizasen de la forma más incruenta posible, con unas reglas claras que reflejen tanto el valor de los que se enfrentan como su decisión de no hacerse ningún daño innecesario. Porque en comparación con esto El club de la lucha es una coña.
Pues sí, el chúmchol o el baloncesto, por qué no decirlo. No se hace siempre, pero al menos se da por hecho de que cuando un adversario cae lesionado en el campo no se debe tomar ventaja de ello y seguir la jugada. Pequeños detalles que nos dan un poco de esperanza de que no seamos sino fieras enjauladas dispuestas a devorarse entre ellas.

¿A qué viene todo esto en este bloj familiar? Pues primero que un día al ir a desayunar con unos compañeros en el bar donde tomábamos nuestro bien ganado cafelito mañanero estaban poniendo imágenes de este tipo de luchas, y me quedé asombrado de semejante regreso de la Antigüedad a nuestros días. Con tantas cosas buenas que se perdieron y que podríamos copiar, y no se nos ocurre otra cosa que devolver a la vida el Pancracio. Debe ser cierto que algo no anda bien cuando no nos conformamos con el enfrentamiento ritual, o el simulado que nos ofrece el cine y las novelas donde todo es mentira, y sólo nos sentimos satisfechos cuando realmente corre la sangre y se quiebra el hueso.
Será el signo de los tiempos, me dije, que cada vez somos más brutos. Pero luego me dio por el nefando vicio de pensar y me pregunté si esto del vale-todo no se habrá infiltrado a otras partes de la sociedad. Y creo que así es. El sistema que está primando en la política últimamente no es sino ése, el Vale Todo, da igual la deportividad, la veracidad, o seguir las mínimas reglas del que por algo se llama el juego democrático. Ya sólo importa ganar sin importar nada, hay que ser marrullero, tramposo y mendaz, machacar al adversario sin pararse en barras de ningún tipo, y si es necesario patearlo cuando está en el suelo.
Sin reglas. Sin respetar nada. Lo peor no sólo es eso, sino que además esto no puede sino ir a peor. Está muy bonito andar soltando los perros de la guerra. Ahora a ver quién los vuelve a meter en la perrera.
Pancracio significa "el que lo aguanta todo", y no me extraña. Cuando hace cuatro años con atletas modernos hicieron una recreación en Olimpia de cómo eran los antiguos Juegos Olímpicos, en el caso del Pancracio hicieron "una simulación", porque este estilo de lucha tenía bien pocas reglas, y sólo estaba mal visto morder y meter los dedos en los ojos. El Pancracio es eso, aguantarlo todo, hostia limpia, palo y tentetieso. En algunas novelas aparece este tipo de lucha, como en la última que reseñé, y realmente era un deporte brutal parte del entrenamiento militar que hacía que luego ir a la guerra pareciese una excursión. Algunos conocidos personajes griegos practicaron el Pancracio en su juventud.Pues bien: vuelve el Pancracio. En realidad no es que se fuera nunca porque siempre hubo peleas tipo vale todo, pero sólo desde hace unos quince años ha evolucionado el Cage fight (lucha en la jaula), el Vale-Tudo (Todo Vale) o también como se suele conocer, las Artes Marciales Mixtas, ya que se acepta cualquier estilo de lucha o combinación de varios. Las reglas, efectivamente, son mínimas, e incluso el árbitro, toma castaña, puede penalizar a uno de los contendientes si lo ve poco agresivo.
Hombre, a mí aparte de lo anecdótico del caso, me perturba un poco. Recuerda por un lado a las famosas peleas ilegales que hemos visto en tantas películas, en las que modernos gladiadores se parten literalmente la cara para regocijo de sádicos pertenecientes a clase alta, Lionheart por ejemplo. Tengo mis reservas incluso respecto al boxeo, así que... Que conste que creo que los combates de gladiadores son buenos y necesarios, pero se supone que deberíamos haber alcanzado ya un estadio de civilización en el que estos enfrentamientos rituales en un recinto sagrado se realizasen de la forma más incruenta posible, con unas reglas claras que reflejen tanto el valor de los que se enfrentan como su decisión de no hacerse ningún daño innecesario. Porque en comparación con esto El club de la lucha es una coña.
Pues sí, el chúmchol o el baloncesto, por qué no decirlo. No se hace siempre, pero al menos se da por hecho de que cuando un adversario cae lesionado en el campo no se debe tomar ventaja de ello y seguir la jugada. Pequeños detalles que nos dan un poco de esperanza de que no seamos sino fieras enjauladas dispuestas a devorarse entre ellas.

¿A qué viene todo esto en este bloj familiar? Pues primero que un día al ir a desayunar con unos compañeros en el bar donde tomábamos nuestro bien ganado cafelito mañanero estaban poniendo imágenes de este tipo de luchas, y me quedé asombrado de semejante regreso de la Antigüedad a nuestros días. Con tantas cosas buenas que se perdieron y que podríamos copiar, y no se nos ocurre otra cosa que devolver a la vida el Pancracio. Debe ser cierto que algo no anda bien cuando no nos conformamos con el enfrentamiento ritual, o el simulado que nos ofrece el cine y las novelas donde todo es mentira, y sólo nos sentimos satisfechos cuando realmente corre la sangre y se quiebra el hueso.
Será el signo de los tiempos, me dije, que cada vez somos más brutos. Pero luego me dio por el nefando vicio de pensar y me pregunté si esto del vale-todo no se habrá infiltrado a otras partes de la sociedad. Y creo que así es. El sistema que está primando en la política últimamente no es sino ése, el Vale Todo, da igual la deportividad, la veracidad, o seguir las mínimas reglas del que por algo se llama el juego democrático. Ya sólo importa ganar sin importar nada, hay que ser marrullero, tramposo y mendaz, machacar al adversario sin pararse en barras de ningún tipo, y si es necesario patearlo cuando está en el suelo.
Sin reglas. Sin respetar nada. Lo peor no sólo es eso, sino que además esto no puede sino ir a peor. Está muy bonito andar soltando los perros de la guerra. Ahora a ver quién los vuelve a meter en la perrera.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: Guerra Eterna entre el Bien y el Mal, Lo Estupefaciente





























6 Comentarios:
Eso de la lucha en la jaula es lo más demencial que he visto en años. El boxeo comparado con eso es como una partida de mus.
Respecto a si está volviendo el vale-todo, cero que nunca se fue, pero hasta hace poco conservábamos las formas. Me da miedo lo que veo.
Aunque dicen que Platón fue campeón de lucha en su Juventud y luego mira...
"me quedé asombrado de semejante regreso de la Antigüedad a nuestros días. Con tantas cosas buenas que se perdieron y que podríamos copiar"...
Y bueno, habiendo (como los hay) gente que anda por ahí reviviendo las sanas tradiciones de la inquisición, la esclavitud y hasta el derecho de pernada o poco nos falta)... La verdad es que no sé de qué se sorprende
Sangre fresca por la mañana para desayunar... yumm que delicioso...
Comento porque haces una referencia al deporte que practico regularmente y para el que entreno y todo: el baloncesto. Es cierto que al igual que pasa con el fúrgol existe una regla de decoro no escrita que dice que si un adversario cae al suelo el equipo que tiene el balón hará lo posible para detener el juego. Otra cosa es lo que el reglamento realmente dice y es que no se detendrá el juego si de esa forma se para una jugada de contraataque o una ocasión clara de canasta. Realmente el árbitro no detiene el juego a menos que el jugador caído esté interfiriendo directamente el juego o la lesión sea terriblemente grave.
Si está claro que el deporte no puede ser bueno...
Te ha faltado conectar ese discurso con el de los libertarianos. Seguro que éstos son favorables (se deleiten con ellos o no) a este tipo de actividades, pues prima la libertad de los individuos. ¿Quién se cree que es la sociedad para impedir que dos mastuerzos se sacudan hasta arrancarse los higadillos?
Que corra la sangre, leñe.
"Vale tudo"
Me gusta que diferencies un deporte cómo es el boxeo(también se podría diferenciar entre el de velada y el olímpico) de una modalidad de lucha cómo es el vale tudo...
Hombre, los überliberales lo tienen claro, y ya hace más de diez años pusieron el grito en el cielo cuando un juez prohibió en una discoteca "El lanzamiento del enano", y eso que iba protegido y todo. Tened en cuenta que según ellos cualquiera puede pactar, por ejemplo con un caníbal, la venta de una pierna o un brazo, y que se la coma.
Por tanto si dos o más personas quieren reventarse la cara a hostias y otros se lo pasan bien viéndolo... pues adelante. Detalles como quiénes son y de dónde proceden los púgiles, u otras cuestiones morales y sociales son del todo irrelevantes. Es lo bueno del überliberalismo: con un par de principios, aplicados sin criterio alguno, se explica todo. La receta ideal para la gente "intelijente".
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