Los muertos vivientes en la oficina (No, no va de una peli de zombies).
Muchas grandes empresas siguen lastradas por enormes ineficacias y sufren un extendido despilfarro institucional. No sólo toleran la inactividad a gran escala, sino que encima la pagan generosamente.De los mis ojos tan fuertemente llorando. ¿Cómo lo voy a leer, si seguro que después de hacerlo me tengo que pedir una baja por depresión? ¿Os acordáis de cuando en junio cambié de trabajo porque no hacía ni el huevo y además en el otro sitio me pagaban más? Pues sí, me pagan más por no hacer ni el medio huevo. ¿O dónde creéis si no que se escribe la mayor parte de este blog? Si alguna vez bajo considerablemente el ritmo, no lo dudéis: es que me están dando curro de verdad.
El GEM (Global Entrepreneurship Monitor) identifica dos clases de emprendedor: uno impulsado por el deseo (el “factor de arrastre”) y el otro por la necesidad (el “factor de empuje”). El primero probablemente no pasará demasiado tiempo en una gran empresa sin cansarse de las apariencias y sin sentir ansiedad por ponerse en acción. Algunas culturas producen esta raza de emprendedor más que otras. El Reino Unido va muy por detrás de Norteamérica y Japón por detrás de ambos a gran distancia.
No debe confundirse el Muerto Viviente con el Operador Profesional, que manipula la opacidad del sistema, juega a la política, cultiva alianzas y fabrica cuidadosamente su propia imagen para ascender.
La jerga es el léxico de la deshonestidad en el trabajo.
Aumentar la motivación en las empresas grandes implica la descentralización del poder. Una estructura empresarial monolítica no puede controlar la mente de miles de aburridos empleados que sólo hacen acto de presencia para que les paguen a fin de mes.
Ya hace algún tiempo se publicó también Buenos días, pereza, donde una francesa ya se partía de lo lindo con el mundo empresarial que ella conocía y que podría ser complemento demoledor de este otro libro de tan evocador título. Por eso, la mayor parte de las veces, me escojono tanto con los economistas y en especial con los de tendencia liberal: hablan de un mundo económico y de una organización empresarial que tiene tanto que ver con la realidad como el Universo Marvel o el mundo de Barbie, aunque lo realmente grave es que ellos se lo creen. El mundo empresarial no está moldeado según racionales criterios kantianos o cartesianos, sino que imperan las leyes de Kafka y Marx (Groucho). Cuanto antes lo reconozca uno, mejor le irá, y menos probabilidades tendrá de acabar loco, aunque tampoco se garantiza nada.
No es coña, yo siempre he trabajado en esos sitios donde no se hace más que hablar de eficiencia, integración del trabajo, taylorismo, pollas en vinagre y esas cosas, pero al final siempre es lo mismo: a unos no les llega la camisa al cuerpo, y los de al lado están sin hacer nada esperando a que alguien a quien le pagan para eso, para tomar decisiones, las tome. Cuando las cosas empiezan, es tarde mal y a rastro, y lo habitual es que pasado unos meses se llegue a la conclusión de que por ahí no iban los tiros. Y si no, a no hacer ni el huevo, pero que no se note demasiado.
¿Qué hace uno mientras tanto? Bueno, yo me dedico a la meditación,
pienso que estoy en un lugar mejor,
permanezco inexpresivo mirando por encima de la pantalla largas horas para acojono de mis compañeros, mientras mi mente vaga por mundos fantásticos,
llenos de posibilidades sin fin,
o escribo algo para este humilde blog, cuando no abro discretamente una pequeña ventanita en la pantalla y me pongo a leer con todo el morro del mundo. Así con las bromas me he leído los cuatro libros de Los Cantos de Hyperión, y en varios lugares en los que he trabajado he visto a bastantes compañeros hacer lo mismo. Cuando llega la hora de salir miro el reloj, calculo por encima lo que ha pagado por hora el cliente para tenerme en esas condiciones y digo: "La Realidad es Estupefaciente". Ahora sé que también puede que sea un muerto viviente.
Y... ¿sabéis esa escena inevitable de toda peli de zombies, en la que uno de los protagonistas le dice a otro que llegado el caso prefiere morir de verdad a ser uno de ellos?
Pues si alguna vez os he caído bien... ya sabéis lo que tenéis que hacer. No dudéis que yo haría lo mismo por vosotros sin pensarlo. Y a alguna gente... sin necesidad de que me lo pidiese.
Bueno, yo ya os dejo, que tengo que seguir con lo mío.

Etiquetas: Arbeit macht frei, Lo Estupefaciente, Purgandus Populum


























7 Comentarios:
¡Diso! ¡Lo sabía! Al menos pasará la aspiradora en su casa,¿no? No me diga que no hace las tareas domésticas...
No eres el único que tiene tan poco curro que escribe un montón en el blog durante las horas de trabajo, mira la mosca cojonera.
Pues por temporadas yo también soy un muerto viviente en la oficina.
Al final uno se acostumbra, y no está mal.
Hombre, Kanif... ¿qué tendrá que ver el culo con las témporas?
El culo que ha puesto tiene mucho que ver... Me refiero a que, al menos, trabajará ud. en alguna parte...¡Que me está provocando una envidia malsana de la leche!
>>El culo que ha puesto tiene mucho que ver...
Cierto, tiene algo como hipnótico.
>>Me refiero a que, al menos, trabajará ud. en alguna parte...
Eso es de plebeyos.
>>¡Que me está provocando una envidia malsana de la leche!
Bueno, bueno, que estar todo el día pensando en culitos respingones es muy duro y puede terminar cansando, ¿eh?
me alegra ver que hay personas a las que les pagan por "acudir al trabajo", que no es lo mismo que "acudir a trabajar".
En el Hospital me pasa lo mismo, hay dias que me voy contando los euros que me han dado por leer un libro, escribir algo en el blog o leer "la realidad estupefaciente"
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