Soy leyenda, de Richard Matheson. Explicación a la luz del análisis marxiano y extrapolaciones temerarias a realidades presentes

[Comienzo de evisceramiento de argumento de la novela. Vosotros mismos.]
Neville se adapta a su situación de último hombre vivo, mientras sigue aniquilando a todos los muertos vivientes que se encuentra, y llega a la conclusión de que unos están ya muertos, y otros siguen vivos, pero infectados. También constata el carácter absolutamente asocial de los muertos vivientes, y que aunque aparezcan en manada no tienen ninguna estrategia conjunta, ni se comunican o colaboran entre ellos, e incluso devoran a los más débiles si no encuentran otra cosa a la que vampirizar. Lo que ignora Neville es que aunque toda la humanidad esté infectada, y él sea inmune por algún azar biológico o la mordedura de algún animal, hay algunos seres que siguen realmente vivos. O bien la bacteria ha mutado de modo que no evolucionan a ese estado último de vampirismo, y se mantiene en el organismo en una forma de simbiosis, o realmente como ellos dicen han conseguido un fármaco que evita que la enfermedad llegue a sus últimas consecuencias, aunque los mantiene como criaturas fundamentalmente nocturnas y pálidas, y psicológica y físicamente distintas a los seres humanos que una vez fueron, además de estar traumatizados por ser los supervivientes se semejante apocalipsis. Estos nuevos seres que han sobrevivido a la plaga han comenzado el germen de una nueva civilización, poco a poco están aniquilando a los verdaderos vampiros no-muertos, y se plantean qué hacer con el que probablemente sea el último representante de una raza ya desaparecida.[Fin de evisceramiento de argumento de la novela.]
The Omega Man, titulada en España El último hombre vivo, no sólo se aparta más si cabe de la novela, sino que abunda en incoherencias. Lo mejor y más notable es ver a Charlton Heston al principio deambular por una ciudad completamente desierta, cosa que parece que va a copiar punto por punto la nueva versión con Will Smith, y poco más, porque luego todo deriva a la típica épica campbelliana en la que el héroe sirviéndose de su voluntad y raciocinio vence y consigue crear un antídoto que será la salvación de la humanidad. La versión que está por estrenarse… pues parece un mezcladijo de todas las anteriores, y aparecen unos bichos mutados creados por ordenador que… yo qué sé. Veremos cómo está.
También hay una versión de aficionados, fiel al primer capítulo de la obra de Matheson. Es una curiosidad, nada más.
Básicamente, como se puede ver, las versiones cinematográficas se quedan un poco en la anécdota del argumento, no citan que al principio Neville está caliente como un burro y lo mal que lo pasa cuando las vampiresas quieren provocarlo sexualmente, se deriva a un final esperanzador y pasan de puntillas por su mensaje fundamental: el pasado queda barrido por el punto de vista de la mayoría cuando ésta da el santo cualitativo y toma conciencia de que es eso, mayoría, relegando al pasado a la condición de recuerdo o leyenda. Se ha producido, pues, un salto, una ruptura en la realidad, que conduce a un cambio revolucionario. Como se suele decir, bienaventurado el que es consciente de que ese cambio va a llegar, pues no lo cogerá de improviso, o como se dice más castizamente, en el váter y sin papel.
Como en este blog no vamos de visionarios o futurólogos, sino de simples agoreros, podríamos repasar algunos de los cambios cuantitativos que estamos observando a día de hoy, y que pueden convertirse en cambios cualitativos pasando el tiempo. Uno de ellos es el profundo cambio cultural que experimenta la sociedad, hace sólo un par de décadas lentamente y cada vez más a un ritmo acelerado. La cultura, tal como la conocíamos, agoniza sin darse cuenta de que a este paso será poco más que leyenda: la sociedad la rechaza cada vez con más fuerza en favor de productos estandarizados que conllevan una fácil asimilación y un rápido reconocimiento social, y se decanta por el camino más rápido, más fácil, más seductor, aunque por supuesto más poderoso él no es. Por su parte los mismos educandos reclaman cada vez con más fuerza la necesidad de que el bachillerato y la universidad no sean más que escuelas de capacitación profesional para llegar lo antes posible a un mercado de trabajo que los explote de forma efectiva gracias a su ignorancia en todo lo que no sea su particular ámbito de la razón instrumental, y para esto afirman que hay que sacrificar lo antes posible, en orden de la eficacia y el máximo rendimiento, toda rémora cultural que huela remotamente a historia y filosofía, esas asignaturas "que no se utilizan nunca", excepto todos los días a todas horas: cada vez que se intenta comprender qué es lo que pasa en este convulso mundo donde las consecuencias del pasado se manifiestan sin descanso en el presente, y donde existe una continua discusión política, económica e ideológica sobre qué es preferible hacer respecto a otras opciones, por qué algo es bueno o es malo y por qué la gente se mata por un quítame allá esas divinidades, esa bandera o ese ideal del futuro. Nunca ha sido tan cierta aquella frase de "Una reforma educativa es siempre peor que la anterior, pero mejor que la que vendrá". De momento la tendencia es ésa, a la creación del ignorante que no sólo está orgulloso de serlo, sino que además desconoce su propio estado y su indefensión ante el que no lo es, lo que lo deja incluso en desventaja del analfabeto del pasado que era consciente de su carencia. A poco que esperemos tendremos al perfecto "idiot savant" universitario.

Para terminar de arreglarlo algunos afirman que "lo que nos deberían enseñar bien es el inglés", la lengua de la modernidad, lo chachipiruli, la ciencia y los negocios, pretendiendo dejar a la recia y viril lengua cervantina poco menos que como una asignatura optativa para los muy viciosos de lo retro. Por eso me hace a mí tanta gracia que algunos vean sólo al catalán, el gallego y el vasco, como los ogros enemigos de los nobles hablantes del castellano, cuando el mismo vulgo pueblo reclama más y más colegios bilingües, más y más horas y asignaturas impartidas exclusivamente en la lengua del futuro, y buena parte de la élite cultural y universitaria española, no hace falta más que leer unos cuántos blogs, proclama orgullosa su completa desafección por la lengua y literatura española, y que no lee más libros que los que compra en Amazon, mientras juega con sus amigos a ver quién es el que deconstruye con más facilidad el español introduciendo términos innecesarios y arbitrarios en inglés en unas frases cada vez más incomprensibles. En cierto modo tiene su parte cómica, pero que se cuelen de la mañana para la noche términos como mug en la humilde cocina de cada uno substituyendo a la taza, o que en el colmo de la estulticia los comentarios en los blogs sean comments, y no comentarios, cuando hasta el más cenutrio puede ver qué idioma copió al padre de cuál, da para pensar, recordar lo que uno sabe de sociolingüística, y empezar a temblar no poco sino mucho. De momento sólo hay que constatar que el verbo "accesar", derivado de "to access", ha desplazado, por lo menos para muchos en Hispanoamérica y en páginas de Internet creadas allá, a "acceder", al que se aplica la misma norma de copia que el caso antes citado. Lo mismo reza para "membresía" (membership) y "privacía" (privacy), barbarismos salvajes por reflujo lingüísticogastroesofágico que tanto dolor causan al escucharlos del otro lado del océano, aunque lo de "comment" me da más dentera si cabe porque me parece que es idiocia cien por cien española, con lo que a poco que nos apliquemos destruiremos más y mejor la lengua que con ellos compartimos, que a ver quién se han creído que son para tomarnos ventaja en tan noble empeño. Si a esto añaden lo del párrafo anterior de "para qué vamos a estudiar asignaturas de letras o perder más el tiempo con el español, que ya se aprende sólo viendo la tele", ya tienen la fórmula magistral para el holocausto del idioma. Y si no me quieren creer a mí, pregúntenle a su sociólogo de guardia, y les explicará cómo cuando las "clases élite" se dirigen a un sitio, el resto de la sociedad no duda en ir detrás de cabeza, y en ocasiones incluso sobrepasa las más altas aspiraciones que se marcaron quienes la dirigen. De todos modos sobre esto habría que escribir algo mucho más elaborado y complejo.
¿Y qué decir del cine? Hace apenas un año o dos un amigo que de vez en cuando comenta en este blog me preguntaba, entre la broma y la angustia, si no seríamos nosotros los equivocados, y realmente películas como Van Helsing o las excrecencias que salieron de la Matrix original que tanto hacen entusiasmarse a parte del público pese a ser grandes nadas vacuas que se apoyan en su propia nadería, son realmente buenas, se han invertido los valores y las pelis de John Ford, Berlanga y Orson Wells son coñazos sin color y sin ritmo en las que no pasa nada. Pues yo que sé. A mí me parece que no, pero si como decíamos en la anterior entrada incluso con el tiempo la muerte puede morir, tampoco sería tan extraño que un poco antes de diñarla la parca 300 o bodrio similar fuese proclamada como la más excelsa obra que ha dado el Séptimo Arte.
La teoría del salto cualitativo, sin que ello implique dar respaldo por completo a todo el análisis social e histórico de Marx y Engels, es sin duda una perfecta metáfora o marco con el que comprender muchos de los cambios que estamos viendo acelerarse y cuyas consecuencias sólo podemos entrever, algunos aco(ngoja)(jona)dos y otros tan tranquilos y como si nada. De momento el español se comba ante el huracán de cambios, pero es posible que llegue un momento en que se rompa y quede dividido entre un spanglish de los EEUU en vías de desaparición, el del resto de Hispanoamérica y el español, mutuamente ininteligibles entre sí, y entonces expresándonos en nuestros dialectos separados nos preguntaremos cada uno cándidamente cómo ha podido pasar ese desastre. Quizá dentro de unos años, no muchos, los muchachos que ahora afirman sin sombra de duda que Harry Potter es la cumbre de la literatura universal cierren con una sonrisa de suficiencia una novela de Goytisolo o de Torrente y digan con autoridad "no me puedo creer que a esto alguna vez lo llamasen literatura". Respecto a asuntos tan controvertidos como el cambio climático, o el lento declive de la producción de energía, sobre todo el petróleo, quizá estemos todavía en el período de acumulación cuantitativa, hasta que llegue el momento en que la cadena se rompa por su eslabón más débil y tengamos que enfrentarnos a verdaderos cambios cualitativos, violentos e irreversibles, que nos obliguen lo queramos o no a cuestionar de forma revolucionaria nuestra forma de entender el mundo y el modo en el que nos relacionamos con la naturaleza, sin garantías de que la civilización tal como la conocemos pueda sobrevivir.
Como dije, aquí no somos videntes y apenas si pasamos de agoreros, y.como se suele oír la vida es eso que pasa mientras haces planes o te imaginas lo que te va a pasar en ella. Yo tampoco sé lo que va a pasar realmente, pero cuando se ven nubarrones no está de más pensar que puede llover. Quizá dentro de una generación algunos vaguemos por la calle creyendo que lo que vimos, todo lo que aprendimos, no fue más que una ilusión, pensando que los muertos cerebrales vivientes que nos superan en felicidad en su inacabable visionado de sombras en la caverna que es Mátrix, siervos de otros que los mantienen en ese estado sin posibilidad de rebelión e incluso de saber que la rebelión es posible, moran en una nueva y verdadera realidad a la que ya no pertenecemos y en la que no podemos, no sabemos o no queremos ser incluidos. Puede que cuando les hablemos nos miren como a un atavismo, seres extraños con más de quinientas palabras de vocabulario, cenobitas capaces de entender lenguas muertas como el español clásico del siglo XX y de hacer que los libros hablen y expliquen cosas de un mundo ya pasado donde todo era absurda e innecesariamente complicado, nadie sabía cuál era realmente su sitio y se pensaba que las cosas podían cambiar. Quizá entonces nos tocará reconocer que ya no pertenecemos a ese mundo donde nuestro lugar es incierto, que no hemos sabido dar continuidad natural a aquél que conocimos, y que no nos queda más meta que la extinción y el olvido dejando paso a una raza que a partir de entonces se verá a sí misma como más sana y pura.
Así pues, carpe diem. Cosechemos lo más posible de los días que nos ha tocado vivir, pues no tenemos otros, y quizá en los que no viviremos y no nos pertenecen todo lo que ahora sabemos, todo lo que somos, no será sino leyenda.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: Crtiquilla literaria, Frikismo Cartesiano, Guerra Eterna entre el Bien y el Mal, Películas, Purgandus Populum, zombies
























32 Comentarios:
En el curro siempre me comentan que a todos los días suelto algún palabro desconocido, que mi lenguaje es particularmente culto.
No puedo evitar sentirme perplejo, porque no me tengo por especialmente cultivado. Tampoco es que esté rodeado de limpiadores y manteros (y no lo digo con ánimo de ofender a estos dignos colectivos). De hecho, estoy rodeado de ingenieros.
No sé, me figuro que se pasaron la carrera estudiando, emborrachándose y viendo espectáculos deportivos. No encuentro otra explicación plausible.
Creo que gano... En mi extraña y un tanto esquisofrénica carrera laboral me he visto intermitentemente rodeado de periodistas (que, se supone, se ganan la vida escribiendo), sociologos (cuyos principales productos, a falta de poder crear una sociedad, suelen ser libros que analizan las ya existentes) y antropólogos (igual que los anteriores, pero con sociedades desaparecidas)... Y en todos esos lugares he tenido que sufrir el ser testigo de la lenta muerte del español... Eso y tener que explicar a un Dr. en antropología lo que significa el vocablo "etnónimo"...
Sin duda un de los textos con conclusiones más pesimistas de esta bitácora electrónica (y mira que de pesimismo no es pobre el archivo)...
Ahora podríamos hacer el análisis marxista (marxiano), pero desde la corriente Groucho
Javi: eres leyenda.
*
Pues sí, Hutopo, la cosa no está para echar cohetes, ni mucho menos. Lo más gracioso es que comentar estas cosas a alguna gente que no tiene ni pajolera idea de la situación es como hablarle a la pared. En el caso de "accesar" da vergüenza ajena algunas discusiones que se encuentran en la red y los comentarios del tipo "ah, no sabía que pudiese estar mal" o "es necesario para hablar de términos informáticos". Claro, como el rebuznismo de "comment", no te jode.
Respecto al análisis marxiano y marxista a lo hermanos Marx, las conclusiones del primero sólo se hacen soportables con aquéllas a las que llega el segundo.
Qué curioso: en menos de dos semanas, dos posts sobre el mismo tema en dos de los (demasiados) blogs a los que estoy suscrito.
Diálogo que tuve ayer en el curro.
Compañera: "Javier, ¿quién te ha dicho que vamos a tener puente el día 24?"
Yo: "No me lo ha dicho nadie. Especulo"
Compañera:(con cara seria y medio desconcertada) "¿Quién es Espe Culo?" (No lo estaba diciendo de coña)
Carcajada inevitable
En la tierra del quijote oscurecen el entrecejo cuando escuchan cualquier idioma periférico. Y luego los escuchas: "la dije que tu dijistes..., náa" y otras excentricidades. Creo una buena parte del vocabulario que sale en Mortadelo y Filemón en plan coña recrea diálogos de la zona.
Un mundo se acaba, otro empieza...algo parecido a la sensación que provoca ver "Leones por Corderos", cuando Robert Reford dice: "Roma se quema, hijo. Puede que intentes esquivar las llamas, pero está quemándose".
Sí, la sensación de que el nuevo siglo está enterrando al mundo ideológico de, al menos, los 90 es creciente.
Muchas muchas leyendas. Demasiadas.
P.D.: El libro en cuestión es de mi favoritos...más le vale a los productores y actores hacerlo regular (al menos). Productores-actores: portense y nadie saldrá herido.
Tienes toda la razón: como agorero eres único. ¡La leche! Menudo cuerpo le deja a uno esta lectura, por otra parte jugosa cual naranja.
Ahora bien, eso de el cambio cuántico de la realidad social (gracias por incluir analogías dentífricas) no lo termino yo de imaginar. Más bien parece que el cambio, al menos en lo que respecta a la lobotomía colectiva, ya tiene lugar y es tan gradual que mucha gente no es consciente de él. ¿Crees que el salto cualitativo tendría lugar por sí solo o que tendría que estar definitivamente ligado a otro acontecimiento, digamos, una guerra nuclear o el segundo advenimiento de Cristo predicho por Futurama?
Copépodo
OsQar, Esta entrada sobre la peli y las adaptacines también está muy bien. Y no te preocupes, que la peli ya está cerca y mucha más gente hablará de ella y del libro.
Sí, Javi, esas cosas suceden. Y la mirada de mala leche que pone alguna gente cuando hablas de lo que no tienen ni pajolera es cada vez más intensa.
Copépodo, los cambios son graduales hasta que dejan de serlo. Llega un momento en que se aprueba una ley que los confirma, u ocurre cualquier otra cosa. En el caso del español no está claro, pero se ha hablado desde hace años de reformar drásticamente la ortografía del alemán o el francés para hacerla más sencilla de aprender. Muchos dijeron que eso haría casi inaccesible todos los textos existentes hasta ahora para las nuevas generaciones, aunque con los ordenadores hacer unas macros de Word que pasasen de una ortografía a otra sería mucho más sencillo. Aun así, un cambio drástico de ese tipo por la presión de la masa social tendría sus consecuencias, obligaría a un largo período de convivencia y convertiría a las generaciones pasadas todavía en activo a convertirse en reacios alumnos de la nueva norma. Bueno, cuando se hizo la reforma del español en el siglo XVIII eso fue lo que pasó, aunque el centralismo de la época y lo pequeño del número de los que eran letrados era muy pequeño. El caso del chino es otro ejemplo: la comunidad china fuera de la República Popular no aceptó la reforma del chino simplificado, y siguen utilizando el tradicional.
Los cambios sociales, aunque revolucionarios, no tienen por qué ser percibidos como revolucionarios en un primer momento, o ser violentos. Por ejemplo, la emancipación de la mujer ha sido gradual, pero si comparamos el presente con unas cuantas décadas atrás sí se puede hablar de revolución. También se llama revolución a la industralización que ha durado varios siglos, a la implantación de los ordendores usados para todo, o de la revolución neolítica que duró años. Podemos decir qué día empezó la Revolución Francesa o la Soviética, pero no qué día se hizo efectivo un cambio social, por muy grande que sea su magnitud. A eso los historiadores lo llaman "acciones históricas de larga duración", sucedieron gradualmente pero comparando un punto con otro se ven los cambios radicales o incluso revolucionarios entre un punto y otro de la historia.
Sobre la lobotomía colectiva, el cambio ya está presente, y sólo hay que ver cómo se ha separado de nosotros la generación que ha tenido más contacto con la televisión y los videojuegos que con los libros, y que cuando les decimos que ya éramos bien mayorcitos cuando tuvimos nuestro primer móvil nos miran como nosotros a nuestros padres cuando nos dicen que de pequeños no tenían tele. De todos modos en algunos aspectos nosotros nos parecemos más a nuestros padres que los que vienen pisándonos los talones a nosotros.
¡¡Grandísimo artículo!! Efectivamente "Soy leyenda" es todo un clásico de la literatura sci-fi. Una gran novela, maldita sea.
Y desde luego, la evrsión de Vincent Price es MUY buena. Yo no dudé en copiarme un dvd que voy repartiendo por el mundo apra que todos conozca el filme.
Por cierto, tu último comentario me ha dejado "tó picueto" como quien dice.
¡¡YO TAMBIÉN SOY LEYENDA!!
PD-> Off Topic total...
http://poderfriki.blogspot.com/2007/12/las-aventuras-del-caballero-oscuro.html
Primero: reconozco que, nada más leer "Soy leyenda" junto a "análisis marxiano" y "extrapolaciones temerarias" me he sumergido en el texto. Algo con ese título no puede ser malo.
De hecho, es muy bueno. Tanto el breve comentario sobre el libro como el (muy) pesimista análisis del estado de la lengua -por mencionar solo esa parte. Estoy bastante de acuerdo en que la costumbre, cada vez más extendida en la blogosfera -y, me temo, en el conjunto de la sociedad- de utilizar palabras en inglés para sustituir a otros vocablos perfectamente válidos en español, sea por ser "cool" (¡yo también soy un A-list!), moderno y "geek" (que no friki o raro o estrambótico o..., nunca), es un síntoma preocupante, y podría ser una señal de lo que nos espera en un futuro próximo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una gran mayoría de la población no tiene tanto contacto con "lo anglo", por lo que es difícil que adopten con tanta facilidad las novedades lingüísticas.
Ahora, ¿cuál es la influencia de las "élites lingüísticas"? ¿Es lo bastante grande como para vencer a la inercia del vocabulario heredado? No lo sé.
En cualquier lugar, el peligro más inminente creo que es no la introducción de nuevo vocabulario, sino la pérdida del viejo, a secas, como queda claro en alguno de los comentarios anteriores.
Y me callo ya, hostias. Enhorabuena por el post... digooooo la entrada.
Pues creo que hasta el más panoli tiene un sensación bastante definida y desde hace ya tiempo de que algo gordo va a pasar y de que todo va a cambiar a lo grande (y, a poder ser, a lo catastrófico). ¿Será que la paranoia de que nosotros mismos nos caguemos encima no murió con la caída del muro, como se decía, o es que algo hay?
Quizás sea porque temos tan claro todo esto que básicamente lo que hacemos sea sentarnos y esperar.
En cuanto a lo del cambio climático... ¡venga!¡es el sueño de todo friki! ¡Saber cómo se sentía el bueno de Mad Max!
Hay que joderse... Leo estas reflexiones tuyas, me deprimo, y me digo: Soy leyenda. Ahora bien, ¿qué hago? ¿Me compro por fin el Dragunov y me subo a un campanario? ¿Reparto collejas en la cola del mercado? ¿Escupo y desprecio al 90% del ganado que me rodea? ¿O me extingo con dignidad como Neville?
No sé... Cuando escribes y describes estas cosas, te amo y te odio, cabronazo.
Sobre la influencia de las élites lingüísticas... sí, la influencia puede ser muy grande. Y más cuando el acceso a la información es cada vez más simple. Si antes una innovación lingüística podía tardar años en desplazarse geográficamente, ahora su propagación es inmediata. Si además viene como una locomotora impulsada ideológicamente por el esnobismo y la cada vez menor estima que se tiene a la propia cultura, el cielo es el límite.
Y por si fuera poco, como digo, cada vez hay más colegios bilingües y hasta se pide que se den clases en inglés. No es que eso sea malo, pero si por el otro lado empezamos a sentir un desapego más grande por el español, mal andamos.
Los criterios utilitaristas no están mal, pero del "dejemos de hablar lenguas vernáculas y pasémonos todos al universal español", no hay más que substituir "lenguas vernáculas" por "español", y "español" por "inglés", y el razonamiento sigue siendo válido. De momento eso se oye ya, será cuestión de vigilar si crece el número de veces que lo oímos y si empieza a pasar algo. Por si fuera poco, cada vez la gente se cree menos la utilidad del español y su validez como lengua científica o de los negocios. Aunque eso sí, nos permite viajar cómodamente a paraísos turísticos como Cuba o Cancún.
De todos modos de momento nos salva la cabezonería, también muy hispánica, de no aprender una lengua correctamente, empezando por la propia.
Para eso estamos, Camarada. Para eso estamos.
Venga, emborrachémonos juntos y cantemos:
Cultos del mundo: ¡extinguíos!
dejad que continúe la evolución.
Analfabetizad a vuestro hijos
juntos de la mano hacia la extinción
Para que veáis: a uno de los lectores de este blog, que cursa 2º de Bachillerato y tiene por tanto entre 17 y 18 años, le han bajado la nota en un trabajo porque se expresa correctamente y utiliza una puntuación apropiada. Eso ha hecho sospechar al evaluador que ha tenido que copiar de alguna parte.
Tan joven, y ya es leyenda.
Mec, error, aunque me dispongo a corregir nimiedades que no alteran la apocalíptica esencia de mi caso: tengo quince años y curso primero de Bachillerato; en segundo no hay, alabado sea el MVE, ese castigo llamado Educación Física.
La diferencia es escasa: con quince años no es imposible, y debería ser lo normal, saber usar puntos, comas, guiones y demás ralea.
Creo que soy algo más joven que la mayoría de lectores del blog (tengo 21 años), y vivo rodeado del producto del sistema educativo español. Por suerte, gracias a (la pasta de) mi padre pude estudiar en un Liceo Francés y creo que recibí una formación de calidad. Sinceramente, es lamentable el nivel cultural de la gente de mi generación. Jugando al trivial he llegado a oír excusas cómo "A mí es que no me gusta leer" a futuros ingenieros. Así, y mirándome a la cara cómo si yo fuera el puto bicho raro.
Ve, santiego. No todo está perdido. Herenvardo es la esperanza de las nuevas generaciones.
Y Dani, claro. Seguro que son unan legión en las sombras.
Pues que salgan, coño.
Herenvardo, si tienes quince años, hasta peor me lo pones.
Y Dani, no sé si serás un bicho raro, pero desde luego puede que ya seas leyenda.
Sustituyendo una de siniestro total por otra podría cantar:
"Cada día somos más, cada día más..."
La cosa de las aulas está chunga y ya lo sabe hasta el último hermitaño. En un caso inverso al del tipo al que putearon por saber escribir (manda cojones), un menda y cuatro gatos más apenas teníamos que estudiar para gallego y español durante todo el periplo ESO-Bachillerato, porque a los profesores solía valerles que los comentarios de texto (!!) mostrasen un mínimo de comprensión de lo leído.
Y digo yo, si la regla general es rascarse lo güevines y pasar curso, o rascarse los güevines, repetir sexto de primaria y sudar del tema, o suspender a un tipo porque muestra cierta inteligencia y darle el siete asegurado a otro por demostrar que no es un infraser... ¿de qué nos quejamos? La cosa va como dios para lo poquísimo currada que está.
Eso sí, gente: no me parece que el apocalipsis intelectual esté tan cerca, sino que los que más alto rebuznan son aquéllos a los que más oímos (aunque joder, son legión).
Y nótese que hablo de estos idiotas tratándolos de Ellos, sin pararme a plantearme que pueda/haya podido/pueda eventualmente formar parte de la manada... pero es que si lo hiciese sería idiota, ¿no? (además, que renunciar a mi egocentrismo no mola nada).
Perdón por el tocho. Aunque en este blog "tocho" tiene un sinificado amplio.
Hombre, Aznar me envió un comentario de casi doscientas páginas, Carta a un joven español, así que tú no vas a ser menos si quieres.
Excelente ensayo sobre el analfaburrismo que nos ha tocado vivir como espectadores (por suerte). Tus articulos sesudos son la reostia en almibar!
Gracias, Carlos Gustavo
Mierda, y yo que me había levantado contenta esta mañana. Está claro que la felicidad está en la ignorancia autoimpuesta.
Sigue escribiendo estas cosas, por favor; alguien tiene que hacerlo.
Bueno, increible tu post, mañana salgo corriendo a Miraguano a comprarme la novela. Increible. Joder. Me encantaría estar con un café o una taza de té y poder hablar de mogollón de las cosas que hablas, qeu estoy totalmente de acuerdo.
Has dado en el clavo en cuanto a todas las interrogantes que te planteas sobre la adaptación de la novela del tio Will, va solito por la ciudad, con su perrita Samantha, con la que parece tener un affaire, es broma, pero hay una escena de bañera :-) Además, habla con los maniquíes, porque no teine con quién hablar, los vampiros están hechos con ordenador, vamos que es tan cutre como te imaginas.
Y cierto es que el cine se va al carajo, intelectualmente, tu ahora le pones a alguien "Fresas salvajes" o "El séptimo sello" y te la tira a la cara. Fijate, en un bloger que se llama Cotu que dice que todo lo anterior a Gladiator es cine clásico, con alguien así que hacemos, Monsieur Copépodo y yo no le hemos dado como caso perdido y luchamos porque vea cosas dignas. Es un objetivo altruista de nsutros blogs ;-)
En fin, totalmente de acuerdo que la sociedad occidental está en decadencia absoluta. Lo podemos ver en cualquier tipo de muestra artística.
Se me olvidaba, que conste en el acta que iba a comenzar con HET, pero chjico tras leer tu post nada que a Miraguano iré, y postergaré tu libro. Has sido tu lo siento JEJEJEJEJEJE
¿Miragua-qué?
Ah, sí, coñe. Si yo viví en Hermosilla. Es una librería chiquitita, tirando a antigua y que tiene un montón de libros esotéricos.
Primero, y como admirador del libro y seguidor de sus entregas cinematográficas, una puntualización: no son dos, sino tres las adaptaciones de la novela. Eso sí, a la tercera, la más bastarda de todas ellas es probable que la conozca poca gente. Se llama "I am Omega". El que tenga valor, que la busque y a mí que no me pida daños y perjuicios.
Lo de convertirse en Leyenda desde el punto de vista cultural, diría como Absence en su página "El Blog Ausente"
(http://absencito.blogspot.com/)
"vamos hacia una sociedad borderline". Lean sus disquisiciones sobre este tema, que junto con las de Santiego le terminan a uno por convencer de lo mal que está la cosa.
Ay, qué tiempos aquellos donde uno escuchaba a su profesor recordando que tres tildes le quitaba medio punto de la nota del exámen, aunque fuese la asignatura de Matemáticas donde tan poco se suele escribir. Vale, que era excesivo, pero es que hemos pasado al más completo abandono del idioma. Ver los foros, los mensajes en los móviles o cualquier texto escrito por un "adolescente medio" de este país me hace pensar que al español lo vamos a matar entre todos y él solito se va a morir.
En fin, que voy a hacer acopio de suministros para resistir en mi casa durante la noche mientras espero a que sea de día para salir a cazarlos. Porque "soy Leyenda".
Un saludo y nos leemos.
Que no, que no, que me niego a considerar I Am Omega como adaptación de Soy Leyenda: dudo que hayan pagado derechos y si ves mis comentarios en el blog del Doctor Zombie recomiendo a todo el mundo que no la vea por el bien de su salud mental. Y en ningún otro sitio aparece como adaptación, sino como "clon de combate" (película oportunista), de la de Will Smith.
Coño, pero si en casi todas las escenas sale sólo un zombie para ahorrar, y va gritando, con lo que no tiene ningún mérito cargárselo. Qué cosa más mala, la Virgen.
¡Tened cuidado! ¡Hay una película malísima ahí fuera, y quiere comeros el cerebro!
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