Cómo elegir una buena novela (para de leé)
¿Que cómo se elige una buena novela para leer? Bueno, es una pregunta importante la que me hacéis, pero intentaré estar a la altura.
Lo primero y fundamental, aunque no nos lo queramos creer: EL TAMAÑO IMPORTA. Aún recuerdo cuando leí, hará unos dos años o así, a un tipo, no sé ya si escritor, crítico o periodista, de cuyo nombre afortunadamente he conseguido olvidarme, que decía que los libros de quinientas páginas serían muy bonitos, pero que no pensaba leer ninguno y que él sabía que el futuro de la literatura eran los libros de como mucho ciento cincuenta páginas, y que ni él ni nadie tenían ya tiempo para nada más. Hace falta ser hijolagranputa, además de tarado, menguado y villano. Que yo sepa una página es una página, así que a ver qué diferencia hay entre leer un libro de 1000 páginas y leer cinco de 200. ¿Fardar de que se han leído cinco libros en vez de uno?
Porque yo, mis cuates, soy, como he dicho en más de una ocasión, partidario de la titanovela, de la novela tocha. El tamaño importa. Hay que tener mucho callo en la córnea para ser un lector de fondo, eso sí. [Modo Legionario On] ¡La literatura de verdad no es sitio para débiles ni para flojos! [Modo Legionario Off] Y una aclaración: no valen las novelas por sagas ni entregas, ni de coña. El Señor de los Anillos es una sola novela de más de 1000 páginas aunque se publique en tres tomos, pero no tantas otras cosas que se ven por ahí. Otros intentos titánicos, como Los Episodios Nacionales, también son dignos de la más alta consideración.
Por eso he ido a mi librería favorita y me he dicho: ¿quién dijo miedo? Me pone usted un Vida y destino, de Vasili Grossman.
El título puede ser un buen indicador para saber que estamos ante un buen libro. Vida y destino, así, sin florituras ni nada. No Gatitos y nenucos, sino dos universales fundamentales: vida y destino, igualico que escribir un libro de hermenéutica y titularlo humildemente Verdad y método. En estos casos o el autor es un suicida literario o sabe lo que se hace. Además la comparan con Guerra y Paz, lo que no es muy difícil, porque el título se parece y en ambos casos se trata de la historia de Rusia cuando la invade un dictador de corta estatura.
Cachondeos aparte, tiene una pinta del carajote. Y sólo son unas 1100 páginas de nada a letra no precisamente grande, y en una bonita edición en tapa dura con cubierta que muestra esa imagen. Se la voy a regalar a mi papa por Navidad, y obviamente la leeré antes. Y diréis: pero qué cutre eres, lo que quieres es leerla y luego se la regalas a tu viejo. Pudiere parecer ello, pero nada más lejos de la realidad. ¿Creéis que voy a dar a leer un libro a mi papa, con lo que yo lo quiero, sin saber si es bueno o no? ¿Y qué diferencia hay entre esto y otros libros que le pueda llevar a lo largo del año? Pues... que es Navidad. Está claro, ¿no?

Se afirma que es una de las mejores novelas del siglo XX, pero cuando la lea ya os contaré. El autor fue un escritor de los muchos que fueron acallados por el stalinismo, y esta novela está basada en sus vivencias de la invasión nazi de su país, que narró como periodista, e incluso estuvo en Stalingrado. De hecho esta novela existe de milagro, y el único "original" que se ha conservado fue una copia microfilmada que Sajarov consiguió sacar de la Unión Soviética. Era de origen judio, y nada más conocer un par de detalles de él me parece que pudo ser una de las inspiraciones a la hora de crear el personaje del Camarada Comisario Político Danilov que aparece en Enemigo a las puertas, aunque sólo es una impresión e igual sea una coincidencia. Por cierto que este personaje es esa magnífica película hace una de las críticas más demoledoras del sistema comunista: "Incluso en el paraíso comunista seguirá habiendo pobres y ricos en amor."
En España hace más de veinte años se publicó una edición, pero no era directamente del ruso sino del francés, y no ha sido sino hasta 2007 que tenemos una traducción directa. Os recomiendo, si tenéis tiempo, leer este artículo, (sí, es de Libertad Digital, pero...), de 2006, donde se habla de la edición anterior, y donde el autor no se extraña de que todavía no haya en España una edición como diso manda de esta señalada novela, y resume la situación de esta manera:
"Después de aquello, dediqué muchos esfuerzos a convencer a todos los editores con los que he trabajado, y han sido muchos, de la conveniencia de reeditar Vida y destino. Sin éxito. Los editores pequeños, acogotados por la distribución y el miedo al error, ven horrorizados la extensión de la novela, calculan en segundos la inversión que requeriría y se retiran a un rincón a secarse el sudor de la frente. Los grandes, que no se asustan por nada, se apartan como de la lepra de un libro que no va a vender más que cinco mil ejemplares, tal vez el doble en unos años: para eso hay que tener fondo, catálogo y coraje. Mejor hacer frangollos históricos de rentabilidad rápida."
Vamos, que explicar de forma más clara y sucinta cómo funciona el mundo editorial español sería bastante difícil. Lo de "frangollos históricos de rentabilidad rápida" me ha hecho soltar una lagrimilla de emoción. "Frangollos históricos". Ésta me la apunto.
Además a mí la literatura rusa me mola. Probablemente mi animadversión hacia los existencialismos o a jetaduras como Bergman proviene de que todo, absolutamente todo, lo plantearon mucho mejor, y mejor escrito, las dos torres gemelas de la literatura rusa, que obviamente son Tolstoi y Dostoyevski. Que uno sea capaz de escribir un tocho de 800 páginas sobre el asesinato de una vieja por parte de un desequilibrado y el otro haga que uno se lea las casi mil de la historia de una gilipollas mal casada que ya verás a mí qué coño me importa que le ponga los cuernos a su marido con un pollopera, pues es que hay que saber. La literatura rusa mola, y no hay duda de que su tradición literaria es colosal. Ellos mismos especulan sobre la posibilidad de que sea porque son un pueblo acostumbrado a sufrir, y muchas veces el arte y la belleza surgen como una respuesta al sufrimiento.
Si después de terminarla me siento muy saturado, quizá lea algo de Ortega, para montar en justa cólera antinacionalista. (Y que cada uno lo entienda como quiera.)
Luego, me pondré con otra. Porque si hay algo que me guste tanto como la literatura rusa, es la literatura alemana. Algunos me preguntan por qué yo escribo como escribo, y otros me animan a escribir alguna novela ligera, o de no mucha extensión, para darme a conocer. Imposible. Los que nos hemos leído a Kafka, Mann y Musil antes de empezar la universidad estamos tan contaminados por el virus de la densa literatura expresada en alemán como Dilbert sufre de "el toque" de los ingenieros, y ya no podemos pensar en escribir "una novela", sino "LA novela". Hagan la prueba: coges La montaña mágica y te la lees de un tirón. Tiene uno de los finales más encabronadores que se pueda uno imaginar, le dan a uno ganas en un primer momento de sacar sus huesos de Mann de la tumba y hacer un sacrilegio, pero por lo menos en mi caso al momento comprendí que semejante novela en la que la gente se retaba a duelo por la existencia de Dios, no podía terminar de otra maldita manera. Mann también escribió Señor y perro, que es como Platero y yo pero con chucho en vez de pollino, y Alteza Real, que no exagero nada si digo que el argumento es como el de una peli de Disney... pero en literatura alemana. Acojona, ¿eh? Mann también estuvo una corta temporada en Hollywood para hacer guiones, pero no se terminó de entender con la industria. Normal. A quién se le ocurre...
Pues la novela que me voy a leer es ésta, Los Cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel, y como no ha habido manera de encontrar una imagen decente de la edición en español de Editorial Losada, os lo pongo en rotundo y racional idioma germánico occidental. Éste es mucho más cortito, apenas 840 páginas. Que conste que todavía no obra en mi poder porque claro, si pide uno Las cuarenta noches de... en vez de Los cuarenta días de..., pues es lógico que no la encuentren. Bueno, cuando la compre seré 36 euros más pobre e inconmensurablemente más rico en lo literario.
Como veis es un "roman", pues el español es con el inglés y el francés llaman "novela" a lo que en muchas otra lenguas se llaman "romance", "roman" o "romanzo", pues es un género literario que nació con la expansión de las lenguas romances.
¿Que de qué va? Pues del genocidio de los armenios en Turquía durante la Primera Guerra Mundial, cuando Gabriel Bagradian sostuvo el ataque turco durante cuarenta días en el Monte Moisés o Musa Dahg. La ironía del caso es que la novela fue muy popular en la comunidad judía europea justo antes de que les llegase a ellos el turno. Sí, el ruso de antes y este checo de lengua alemana eran judíos. Lo que sí me ha sorprendido un poco es que además éste sea el autor de La canción de Bernadette, hermosa pastelada en su versión cinematográfica dirigida porKing Vidor Henry King.
En el caso de acabar saturado de esta novela tengo en recámara el compendio de todas las narraciones de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis. Esto me lo voy a leer en versión original, mira.
Y por último, y en seguida sabréis por qué, me leeré una novela más antigua, un clásico de las letras inglesas del s. XVIII. Qué bonito es el s. XVIII, el Siglo de las Luces. Y la novela en particular está escrita por Henry Fielding, y editada por la Ediciones Cátedra, especializada en ediciones críticas de las letras españolas (cubierta negra), o universales (cubierta blanca). ¿Puede haber una editorial más grande y colosal que Ediciones Cátedra? Bueno, vale, me habéis pillado: Castalia. Os las sabéis todas, cabrones. Y si creéis que las portadas de Austral son anodinas, comparadlas con las de Castalia.
Pues la novela en concreto es:
¿Qué pasa? ¿No se puede llamar una novela del XVIII Tom Jones? ¿Algún problema? ¿Y de qué va? Pues ahí está lo gracioso: es una novela picaresca. Sí, esa misma cara se me puso a mí. ¿Es que esta gente en la Pérfida Albión no respeta nada y no sabe que para escribir picaresca hay que ser ¡español!, vivir a principios del s. XVII y llamarse Cervantes, Mateo Alemán, Quevedo o Anónimo? Pues como no me plazcan sus 1200 páginas tomo el primer vuelo a Londres y me va a oír Isabel. ¡Por éstas!
Supongo que tendrá algo del género Bildungsroman, que también comparte Las Confesiones de Félix Krull del ya citado Mann o Demian de Herman Hesse (yo creo que no es una casualidad ni de coña que el niño de La profecía se llame Damien, pero también puede ser una especulación mía), o incluso Michael, la novela que escribió Goebbles (sí, ese Goebbles). Yo es que leo cosas muy raras. (Por cierto que así investigando me he encontrado con la Metapedia, versión... bueno, qué coño, las cosas por su nombre, la versión nazi de la Wikipedia.)
Y, para los que hayáis llegado hasta aquí, y por haber sido tan buenos tengo que... no, en realidad necesito compartir con vosotros esta imagen:
Porque en este blog, lectores míos (me consta que tengo más que dos, así que el plural es legítimo), se ama a la Literatura CON MAYÚSCULAS.
Lo primero y fundamental, aunque no nos lo queramos creer: EL TAMAÑO IMPORTA. Aún recuerdo cuando leí, hará unos dos años o así, a un tipo, no sé ya si escritor, crítico o periodista, de cuyo nombre afortunadamente he conseguido olvidarme, que decía que los libros de quinientas páginas serían muy bonitos, pero que no pensaba leer ninguno y que él sabía que el futuro de la literatura eran los libros de como mucho ciento cincuenta páginas, y que ni él ni nadie tenían ya tiempo para nada más. Hace falta ser hijolagranputa, además de tarado, menguado y villano. Que yo sepa una página es una página, así que a ver qué diferencia hay entre leer un libro de 1000 páginas y leer cinco de 200. ¿Fardar de que se han leído cinco libros en vez de uno?
Porque yo, mis cuates, soy, como he dicho en más de una ocasión, partidario de la titanovela, de la novela tocha. El tamaño importa. Hay que tener mucho callo en la córnea para ser un lector de fondo, eso sí. [Modo Legionario On] ¡La literatura de verdad no es sitio para débiles ni para flojos! [Modo Legionario Off] Y una aclaración: no valen las novelas por sagas ni entregas, ni de coña. El Señor de los Anillos es una sola novela de más de 1000 páginas aunque se publique en tres tomos, pero no tantas otras cosas que se ven por ahí. Otros intentos titánicos, como Los Episodios Nacionales, también son dignos de la más alta consideración.
Por eso he ido a mi librería favorita y me he dicho: ¿quién dijo miedo? Me pone usted un Vida y destino, de Vasili Grossman.
El título puede ser un buen indicador para saber que estamos ante un buen libro. Vida y destino, así, sin florituras ni nada. No Gatitos y nenucos, sino dos universales fundamentales: vida y destino, igualico que escribir un libro de hermenéutica y titularlo humildemente Verdad y método. En estos casos o el autor es un suicida literario o sabe lo que se hace. Además la comparan con Guerra y Paz, lo que no es muy difícil, porque el título se parece y en ambos casos se trata de la historia de Rusia cuando la invade un dictador de corta estatura.Cachondeos aparte, tiene una pinta del carajote. Y sólo son unas 1100 páginas de nada a letra no precisamente grande, y en una bonita edición en tapa dura con cubierta que muestra esa imagen. Se la voy a regalar a mi papa por Navidad, y obviamente la leeré antes. Y diréis: pero qué cutre eres, lo que quieres es leerla y luego se la regalas a tu viejo. Pudiere parecer ello, pero nada más lejos de la realidad. ¿Creéis que voy a dar a leer un libro a mi papa, con lo que yo lo quiero, sin saber si es bueno o no? ¿Y qué diferencia hay entre esto y otros libros que le pueda llevar a lo largo del año? Pues... que es Navidad. Está claro, ¿no?

Se afirma que es una de las mejores novelas del siglo XX, pero cuando la lea ya os contaré. El autor fue un escritor de los muchos que fueron acallados por el stalinismo, y esta novela está basada en sus vivencias de la invasión nazi de su país, que narró como periodista, e incluso estuvo en Stalingrado. De hecho esta novela existe de milagro, y el único "original" que se ha conservado fue una copia microfilmada que Sajarov consiguió sacar de la Unión Soviética. Era de origen judio, y nada más conocer un par de detalles de él me parece que pudo ser una de las inspiraciones a la hora de crear el personaje del Camarada Comisario Político Danilov que aparece en Enemigo a las puertas, aunque sólo es una impresión e igual sea una coincidencia. Por cierto que este personaje es esa magnífica película hace una de las críticas más demoledoras del sistema comunista: "Incluso en el paraíso comunista seguirá habiendo pobres y ricos en amor."
En España hace más de veinte años se publicó una edición, pero no era directamente del ruso sino del francés, y no ha sido sino hasta 2007 que tenemos una traducción directa. Os recomiendo, si tenéis tiempo, leer este artículo, (sí, es de Libertad Digital, pero...), de 2006, donde se habla de la edición anterior, y donde el autor no se extraña de que todavía no haya en España una edición como diso manda de esta señalada novela, y resume la situación de esta manera:
"Después de aquello, dediqué muchos esfuerzos a convencer a todos los editores con los que he trabajado, y han sido muchos, de la conveniencia de reeditar Vida y destino. Sin éxito. Los editores pequeños, acogotados por la distribución y el miedo al error, ven horrorizados la extensión de la novela, calculan en segundos la inversión que requeriría y se retiran a un rincón a secarse el sudor de la frente. Los grandes, que no se asustan por nada, se apartan como de la lepra de un libro que no va a vender más que cinco mil ejemplares, tal vez el doble en unos años: para eso hay que tener fondo, catálogo y coraje. Mejor hacer frangollos históricos de rentabilidad rápida."
Vamos, que explicar de forma más clara y sucinta cómo funciona el mundo editorial español sería bastante difícil. Lo de "frangollos históricos de rentabilidad rápida" me ha hecho soltar una lagrimilla de emoción. "Frangollos históricos". Ésta me la apunto.
Además a mí la literatura rusa me mola. Probablemente mi animadversión hacia los existencialismos o a jetaduras como Bergman proviene de que todo, absolutamente todo, lo plantearon mucho mejor, y mejor escrito, las dos torres gemelas de la literatura rusa, que obviamente son Tolstoi y Dostoyevski. Que uno sea capaz de escribir un tocho de 800 páginas sobre el asesinato de una vieja por parte de un desequilibrado y el otro haga que uno se lea las casi mil de la historia de una gilipollas mal casada que ya verás a mí qué coño me importa que le ponga los cuernos a su marido con un pollopera, pues es que hay que saber. La literatura rusa mola, y no hay duda de que su tradición literaria es colosal. Ellos mismos especulan sobre la posibilidad de que sea porque son un pueblo acostumbrado a sufrir, y muchas veces el arte y la belleza surgen como una respuesta al sufrimiento.
Si después de terminarla me siento muy saturado, quizá lea algo de Ortega, para montar en justa cólera antinacionalista. (Y que cada uno lo entienda como quiera.)
Luego, me pondré con otra. Porque si hay algo que me guste tanto como la literatura rusa, es la literatura alemana. Algunos me preguntan por qué yo escribo como escribo, y otros me animan a escribir alguna novela ligera, o de no mucha extensión, para darme a conocer. Imposible. Los que nos hemos leído a Kafka, Mann y Musil antes de empezar la universidad estamos tan contaminados por el virus de la densa literatura expresada en alemán como Dilbert sufre de "el toque" de los ingenieros, y ya no podemos pensar en escribir "una novela", sino "LA novela". Hagan la prueba: coges La montaña mágica y te la lees de un tirón. Tiene uno de los finales más encabronadores que se pueda uno imaginar, le dan a uno ganas en un primer momento de sacar sus huesos de Mann de la tumba y hacer un sacrilegio, pero por lo menos en mi caso al momento comprendí que semejante novela en la que la gente se retaba a duelo por la existencia de Dios, no podía terminar de otra maldita manera. Mann también escribió Señor y perro, que es como Platero y yo pero con chucho en vez de pollino, y Alteza Real, que no exagero nada si digo que el argumento es como el de una peli de Disney... pero en literatura alemana. Acojona, ¿eh? Mann también estuvo una corta temporada en Hollywood para hacer guiones, pero no se terminó de entender con la industria. Normal. A quién se le ocurre...
Pues la novela que me voy a leer es ésta, Los Cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel, y como no ha habido manera de encontrar una imagen decente de la edición en español de Editorial Losada, os lo pongo en rotundo y racional idioma germánico occidental. Éste es mucho más cortito, apenas 840 páginas. Que conste que todavía no obra en mi poder porque claro, si pide uno Las cuarenta noches de... en vez de Los cuarenta días de..., pues es lógico que no la encuentren. Bueno, cuando la compre seré 36 euros más pobre e inconmensurablemente más rico en lo literario.
Como veis es un "roman", pues el español es con el inglés y el francés llaman "novela" a lo que en muchas otra lenguas se llaman "romance", "roman" o "romanzo", pues es un género literario que nació con la expansión de las lenguas romances.¿Que de qué va? Pues del genocidio de los armenios en Turquía durante la Primera Guerra Mundial, cuando Gabriel Bagradian sostuvo el ataque turco durante cuarenta días en el Monte Moisés o Musa Dahg. La ironía del caso es que la novela fue muy popular en la comunidad judía europea justo antes de que les llegase a ellos el turno. Sí, el ruso de antes y este checo de lengua alemana eran judíos. Lo que sí me ha sorprendido un poco es que además éste sea el autor de La canción de Bernadette, hermosa pastelada en su versión cinematográfica dirigida por
En el caso de acabar saturado de esta novela tengo en recámara el compendio de todas las narraciones de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis. Esto me lo voy a leer en versión original, mira.
Y por último, y en seguida sabréis por qué, me leeré una novela más antigua, un clásico de las letras inglesas del s. XVIII. Qué bonito es el s. XVIII, el Siglo de las Luces. Y la novela en particular está escrita por Henry Fielding, y editada por la Ediciones Cátedra, especializada en ediciones críticas de las letras españolas (cubierta negra), o universales (cubierta blanca). ¿Puede haber una editorial más grande y colosal que Ediciones Cátedra? Bueno, vale, me habéis pillado: Castalia. Os las sabéis todas, cabrones. Y si creéis que las portadas de Austral son anodinas, comparadlas con las de Castalia.
Pues la novela en concreto es:
¿Qué pasa? ¿No se puede llamar una novela del XVIII Tom Jones? ¿Algún problema? ¿Y de qué va? Pues ahí está lo gracioso: es una novela picaresca. Sí, esa misma cara se me puso a mí. ¿Es que esta gente en la Pérfida Albión no respeta nada y no sabe que para escribir picaresca hay que ser ¡español!, vivir a principios del s. XVII y llamarse Cervantes, Mateo Alemán, Quevedo o Anónimo? Pues como no me plazcan sus 1200 páginas tomo el primer vuelo a Londres y me va a oír Isabel. ¡Por éstas!Supongo que tendrá algo del género Bildungsroman, que también comparte Las Confesiones de Félix Krull del ya citado Mann o Demian de Herman Hesse (yo creo que no es una casualidad ni de coña que el niño de La profecía se llame Damien, pero también puede ser una especulación mía), o incluso Michael, la novela que escribió Goebbles (sí, ese Goebbles). Yo es que leo cosas muy raras. (Por cierto que así investigando me he encontrado con la Metapedia, versión... bueno, qué coño, las cosas por su nombre, la versión nazi de la Wikipedia.)
Y, para los que hayáis llegado hasta aquí, y por haber sido tan buenos tengo que... no, en realidad necesito compartir con vosotros esta imagen:
Porque en este blog, lectores míos (me consta que tengo más que dos, así que el plural es legítimo), se ama a la Literatura CON MAYÚSCULAS.
-SuperSantiEgo
Etiquetas: Crtiquilla literaria


























17 Comentarios:
La literatura de mayor extensión que leo últimamente son sus entradas. El otro día me encontré en la basura Moby Dick, por supuesto la cogí, la ojeé, y me entran sudores sólo de pensar en leerla. Porque yo cuando me pongo, me pongo, y dejo todo lo demás. Mi vida se derrumbaría alrededor si me dedicase a una empresa así.
Otra gran frustración personal es no ser Tom Jones, el cantante.
Este pedazo de onvre dijo una vez que su psiquis era tan sencilla que no podía ni deprimirse... ¡Mí ídolo!
No sé pa qué leo sus entradas por la mañana. Me amargan de día ;-)
¡Ja, ja, ja, ja! Estupendo final para el post.
Estoy de acuerdo en que el tamaño importa. Ya no sólo porque una novela extensa me pone cachondo y tarda un poco más de tiempo en entrarme el síndrome de mierda-puta-sólo-quedan-50-páginas, sino porque mola que los libros pesen en tu regazo cuando estás tirado en tu sillón favorito con ellos. Sí, amigos, me gusta sentir los libros en el regazo e, incluso, yacer con ellos.
Modélico ejemplo de tocho excitante es un tomo en el tengo juntos Los tres mosqueteros, Veinte años después y El vizconde de Bragelonne. Un tomo que reune las tres novelas coleccionadas en fascículos por ¡mi bisabuelo! Encuadernados todos juntitos a finales del —joder, iba a escribir el siglo pasado, no me acostumbro al cambio de centuria— siglo XIX.
Y tú tranquilo que no estás tan mal: yo también me acordé de Danilov al leer sobre Grossman
Ya leí anteriormente otra recomendación de Vida y destino, y a punto estuve de comprarla, poque a mi me privan las novelas extensas. En general me cuesta meterme en una novela nueva, y en conocer los personajes, así que cuando lo consigo, no quiero que la novela se acabe 100 páginas más adelante. Prefiero que duren 3000 páginas más (Benditos George R.R.Martin y Colleen McCullough).
El problema de las novelas-tocho es su peso. Por eso, ésta me la compraré cuando la editen en un formato más ligerito.
Supersanti, ya me contarás qué tal es.
Dijo Borges (y no puedo sino estar de acuerdo con él) que en la vida de todo amante de la literatura hay ubn periodo en el que sólo lee novelas policíacas... Y sin animo de enmendarle la plana al ilustrísimo y gigantísimo argentino, habría que agregar que hay también un otro periodo en el que se lee literatura rusa... yo, por fortuna, es que ya pasé por ambos y de un tiempo a la fecha si leo policíacas es porque quiero y si leo rusos es porque se me hinchan...
De lo otro, bueno, no sé; el tamaño no creo que importe tanto... Digo, el Dinosaurio de Monterroso tiene sólo nueve palabras... Pero el innoble Código DaVinci sobrepasa con creces las 500...
¿Moby Dick en la basura? ¿Quién fue el innoble?
Ah, y dudo mucho que ésta vaya a salir en formato bolsillo, y más siendo de Galaxia Guttemberg.
Sí, Moby Dick en la basura en una edición de bolsillo del 76 de la editorial Planeta. 579 pags. traducidas del ingles por Jose Mª Valverde y con interesantes notas aclaratorias. Y en un excelente estado de conservación.
En Donostia se tiran libros a millares.
La sociedad se derrumba.
Yo venía a comentar algo, pero el moemnto Dumas del Camarada me ha puesto tan cachonda que ya no sé lo que era.
Y se dice Goebbels. :P
Pufff, ejke no se tio, esto de los libros es como las pinículas: hay unas de pensar y tal y otras de pasarselo bien y a mi las ke me gustan son las de pasarlo bien: "Auto y motor" o "Las tres mellizas" por ejemplo.
Chapó, me ha encantado, es de las entradas más espontáneas y auténticas que te he leído.
Hombre, Kanif, no digo yo que hagas como los frigarianos de los que pusiste un vídeo en tu blog, pero lo de ir recogiendo libros abandonados por la calle, si no están pringosos, no tiene nada de lo que avergonzarse uno.
A mí me gusta tanto Moby Dik que mis goliardos, crípticamente, a veces se intercambian este diálogo: "muerte a la ballena blanca". "Muerte a Moby Dik."
Maiko, malegro que te pongas cachonda en mi blog, ya sabes que considero que éste mi trabajo es en realidad una gran labor social. Y decirse no se dice Goebbels, en todo caso se escribirá así.
Rafa, no mintáis, lo único que os ha gustado a todos es la foto de Tom Jones y el tubo asociado.
Y a mi me miraban mal cuando estaba leyendo el tocho de Anna Karenina... ¬¬
Me alivia saber que hay más pirados a los que le gustan los libros consistentes :P
Eso sí, cuando tienes que llevarlos a cuestas en bus y tren, maldices un rato... hasta que empiezas a leer y se te pasan todos los males ;)
Por cierto, a los sacrílegos que abandonan libros, habría que engancharles con chincheta una pegatina de BookCrossing ¬¬
Vamos, desconocía esta faceta tuya tan talibán. Este post está escrito desde las entrañas. Joer, me has dejado de piedra. Por partes, porque veo que este comentario va a ser como el de Blade Runner, vamos que nos tomamos otra pinta de Guinness. EN primer lugar, desde cuando el tamaño importa, a mi me pone muy cachondo y considero que es LITERATURA, así con mayúsculas los microcuentos, si están bien escritos, autores italianos los hay. En segundo lugar, lo impotante es que emocionen al lector, te pueden emocionar con dos párrafos como te pueden emocionar con un googolplex de párrafos. Vamos que el peso no creo que sea un criterio de excelencia, sino me haría un implante de polla ya mismo,para tenerla más grande y más gorda
:-)
En tercer lugar, y desde aquí me declaro fan absoluto de Tom Jones the film, porque es una de las mejores comedias que moi haya visto nunca, bueno, el guateque también tiene un lugar en mmi corazoncito. En fin, qeu no me enrrollo porque para eso te hago un post o te escribo una carta
:-)
Aunque he hecho una apasionada defensa de la titanovela en ningún momento me he metido con los relatos, con las novelas cortas ni nada parecido. Hay grandes autores que nunca han escrito novelas. Y mira a los poetas, lo olvidaditos que suelen estar los pobres.
Como decía el mismo Borges, que nunca escribió una novela: "Que uno no sea mormón no implica que sea musulmán".
Pues de todas las novelas que he leído de las que has citado, creo que solo repetería Tom Jones. En la adolescencia me dió por los novelones rusos y me lo pasaba pipa sufriendo como una perra, y enamorandome de todos los personajes masculinos (incluido el idiota), pero es que ahora me da una pereza...Con Tom Jones me estuve partiendo de risa desde el principio hasta el final, cosa que no me ha pasado nunca con ninguna novela picaresca española (sólo me he leído dos así que tampoco tengo tanto donde comparar).
Una pequeña rectificación: La canción de Bernadette NO es de King Vidor, es de Henry King, director de una abultada filmografía bastante olvidado.
Yo tampoco lo sabía, pero precisamente la Filmoteca Española le ha estado dedicando un ciclo los meses de octubre y noviembre y estuve viendo precisamente la película sobre Bernadette (por cierto, que había un público de lo más variopinto...).
Al parecer, Franz Werfel escribió el guión por una promesa que se hizo mientras estaba escondido en las cercanías de Lourdes intentando escapar de los nazis (era judío): narrar la historia de Bernadette y sus visiones.
Por cierto, que igual me animo a leer Vida y Destino después de leer tu entrada (ya me leí "Un escritor en guerra", una recopilación de sus diarios a cargo de Beevor)
Un saludo
Pues mira que incluso fui a la Imdb para mirarlo, porque no tenía ni idea de quién era el director, y aunque debí leer Henry King luego puse King Vidor.
El problema de los libros tochos es, simplemente, que a veces no hace falta. Hay un montón de libros gordos de petete que funcionarían perfectamente en un formato más breve, y en cambio, como lo que se lleva son los tochos los inflan a paja (en singular) y pierden toda la fuerza.
Lo que no quita que si lo bueno, si tocho, dos veces bueno. Que lo importante es que el autor tenga cosas que explicar, vaya, pero cosas interesantes de verdad.
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