8.10.06

Antes de 300 fue... ¡El León de Esparta! ¡Tiembla, persa perverso!

La verdad es que espero que no se ponga demasiado de moda, porque puede llegar a cansar:

1984, 24, 300, Los 4400, 2001

Recordad, los que sois de letras puras como la blanca nieve: "¡Los números son chungos, los números son chungos!" Así que ya sabéis: de vez en cuando está bien, pero sin abusar.

Para empezar a comentar este asunto debo decir que, en general, a mí la novela histórica me da cien patadas donde más duele. Cincuenta en el derecho y cincuenta en el izquierdo, para ser exactos. Hay honrosas excepciones, pero en general me suele parecer que los autores patinan cosa mala, y muchas veces sienten una chochera insana por lo que escriben. A pesar de sus muchos aciertos sigo pensando que la hexalogía de Colleen Mccullough sobre la República Romana está pasadísima de vueltas con el personaje principal, César, cuyo único defecto es ser demasiado perfecto y carecer de presciencia para adivinar qué día y a qué hora lo van a asesinar, sin contar que deja a la altura del betún a los demás personajes que dieron renombre a esa época. En el caso de Christian Jacq la cosa toma incluso peor cariz, pues los egipcios son tan avanzados y refinados que sólo les falta tener Internet, y tan avanzados están que en una de las novelas la representante de la sublime medicina egipcia le hace una revisión en la boca a Ramsés II, bonito detalle porque como todos sabemos ese señor murió de una septicemia causada por una caries. La mejor medicina del mundo al servicio del tipo más importante y se muere de caries a los 92 años… Anda que… avanzadísimos. Y las pirámides no se caen porque son más anchas por la base que por arriba, no te jode.

Mika Waltari no está nada mal. De chaval me leí todas las novelas suyas que había en casa de mis padres.

Algo parecido pasa con las pelis históricas, que muchas veces son la pera. A veces se llaman de época, como si todas no se desarrollasen en una época u otra. Quizá unas de mis preferidas sean los peplum, las conocidas como pelis de romanos aunque salgan griegos o cualquier otro pueblo antiguo. Era un género bastante abandonado, y la verdad es que si lo van a resucitar así no sé yo si valdrá mucho la pena. Gladiator (pronúnciese gladiéitor para demostrar el autodesprecio por la propia lengua, pronúnciese gladiátor para demostrar que no se merece tener el título de bachiller elemental y pronúnciese gladiatór, como yo hago, por joder) tiene sus cosas buenas, pero otras para echarse a llorar, como la escena de Guerra del Vietnam, los desfases temporales, las travesías por desiertos lunares y los pretorianos que parecen Waffen SS. También recuerdo que me preguntó un amigo si en realidad Cómodo estaba tan loco como en la película, y tuve que sacarlo de su error porque Cómodo estaba infinitamente más loco que en la peli, se paseaba por Roma vestido de Hércules y en el circo le presentaban fieras para que cómodamente las alancease desde su trono; por si fuera poco murió a manos de un tal Narciso, que ya es ganas de hacer el ridículo ir por la vida de emperador romano y que te mate un tipo llamado Narciso, y no como en la peli de Ridley Scott, que lo mata un emeritense echao palante con cara de “te doy una hostia que te mato”.

Vamos, que el género histórico, a veces, me da cien patadas donde ya dije. Por eso muchas veces, cuanto más desfasado está el asunto, más disfruto, y casi prefiero Demetrio y los gladiadores o las películas de Hércules de Steve Reeves, sin olvidar El coloso de Rodas, o una en la que salían unos atlantes con submarinos y vestidos a la griega, pues no olvidemos que dentro de este género se englobarían también las películas que muestran hechos mitológicos, donde es perfectamente legítimo adaptar y recrear, como se lleva haciendo siglos. Cuanto más desfase, mejor. Aquí no hay medias tintas, y si se quiere hacer algo realmente “histórico” se hace con todas las consecuencias, o si no el desmadre, que no se insinúe ni por el forro que lo que se ve en la película es “la verdad”.

Todo esto viene a que muchos esperamos con fervor casi religioso la llegada de 300 (pronúnciese zrijándrid para terminar de arreglarlo), la adaptación al cine de la Batalla de las Termópilas que Frak Miller plasmó en la novela gráfica 300 publicada por Dark Horse. Y según el mismo Miller una de sus influencias y lo que marcó su interés por esa famosa batalla fue el visionado, cuando era chinorrillo, de esta película, El León de Esparta, cuyo título original es incluso más esclarecedor: The 300 Spartans (1962). Pues nada, vamos a verla y que sea lo que Dios quiera, que los peplums suelen ser la mar de entretenidos.

Pues... está bien. Es un péplum correctillo y entretenido, la verdad. Ahora bien, si ya analizamos otros aspectos, la cosa es tremenda. La primera, como siempre, en la frente:
¿Esto qué puñetas es? ¿Atenas? ¿Cómo que Atenas? ¿Esto no iba de Esparta? Pero lo mejor es lo que nos dice pocos segundos la voz en off, cuando nos asegura que después de 24 siglos de silencio, ésta es la historia la esos 300 soldados que protegieron el mundo libre de Grecia. Pues han sido unos 24 siglos realmente clamorosos, me dije, lo que se dice los gritos del silencio, pues es una de las batallas más comentadas y estudiadas de la historia, y casi no ha habido intelectual, historiador o hijo de vecino que no haya dicho algo sobre ella en esos 24 siglos. En fin, que empezamos de rechupete. Por si fuera poco, como siempre nos documentamos mal y permitimos que se pierda vocabulario. En primer lugar el mismo término espartano no es del todo correcto, ya que en realidad es un adjetivo, y el gentilicio correcto es espartiata. Sé que suena raro, pero no lo he inventado yo.

La pinta que tienen los espartanos en esta película es un claro homenaje a un pueblo que aún no existía como tal, los romanos. Por ejemplo el casco de Leónidas debería tener la cimera horizontal, no vertical. Se entiende porque debieron heredar el atrezzo de otra película o se esperaba reutilizar el de ésta para una peli de gladiadores. El escudo sí es del tamaño más o menos correcto, y fijémonos en la tienda de campaña sobre él, la letra lambda pintada, ya que nuestros amigos eran obviamente lacedemonios. La formación que adoptan es la conocida falange gruyere, ideal para morir en masa.
Casco lacedemonio homologado de tipo corintio. Lo chungo es que no se te ve la cara y las fans no te reconocen.

Espartano más chulo que un ocho dispuesto a matar a unos cuantos persas invasores.

Cuadro Leonidas en las Termópilas, de Jacques-Louis David, posible inspiración de Miller para andar poniendo a los espartanos con el pito al aire, a lo que era muy aficionado este autor neoclásico francés.

Volviendo a la película, se nos muestra cómo, frente a la acometida de un gigantesco ejército persa, las distintas polis griegas unen sus esfuerzos para enfrentarse a un enemigo común. En un escenario, demasiado parecido al Senado de Roma, Temístocles el ateniense pone sus naves bajo mando espartano, y después comenta con Leónidas cómo plantear la batalla con un mapa tridimensional y a todo color

que como mínimo debe ser cortesía de la AEGC (Agencia espacial Grecia Clásica), porque de ésos no tenía ni el bueno de Napoleón. Sé perfectamente que los griegos inventaron la trigonometría y eran grandes agrimensores y geógrafos, pero si tenían Lokhead U-2 para las fotos aéreas no me explico cómo no mandaron a los F16 a cargarse a los persas y tan contentos. Por cierto que en la película veremos obviamente que Leónidas muere como un héroe, pero se nos olvidan de decirnos que Temístocles luego de vencer a los persas se enfrentó a los espartanos y luego su propio pueblo lo condenó al ostracismo y acabó exiliado en la misma Persia ayudando a sus anteriores enemigos. Efectivamente, de los griegos lo aprendimos casi todo, pero también lo malo, como por ejemplo cómo ser un hijoputa, la doblez, el desagradecimiento y el oportunismo.

Luego la acción pasa a Esparta y tenemos un pequeño interludio romántico, donde de paso se nos exalta lo muy machos que son los espartanos y se despeja toda duda sobre los rumores malintencionados de los historiadores sobre la proliferación del homoerotismo entre este pueblo:

Pero también tenemos momentos realmente históricos, como cuando esta señora, en ausencia de la madre muerta de un neófito, le entrega su escudo y le dice muy seria algo en griego (¿Y el resto de lo que hablaban en qué era?) La guiri vestida de lila de la derecha le pregunta a la minifaldera que qué le ha dicho, y ella le traduce muy amablemente: "Vuelve con tu escudo o sobre él", porque según parece el escudo pesaba un güevo y no había más remedio que tirarlo para poder escapar. Respecto a las columnas, si lo que querían eran darle un aspecto a lo palacio de Cnossos, hubiese sido un detalle pintarlas de rojo, pero quizá ya sería hilar muy fino, y también se pueden considerar de dórico cutre.
La cuestión es que a Leónidas le dicen que no, que no puede ir a la guerra con toda su peña. Aquí el guionista se decanta por la versión que dice que estando Esparta en la celebración de las fiestas Carneas por tanto no podía movilizar su ejército, aunque hay otra versión, más romántica, que dice que un oráculo vaticinó al rey que sólo con su sacrificio se podría ganar a los persas.

Y entonces es ya cuando, de una puñetera vez, se van a las Termópilas a detener a los persas. Es en estos momentos en el que a uno le sale el ateo histórico que lleva dentro y suelta el famoso "caso en sós". ¿De verdad alguien es tan ignorante para pensar que 300 tipos pudieron detener a un ejército de entre 250.000 y 1.000.000 de hombres? (Como se ve las guerras de estadísticas ya existían por aquel entonces). En primer lugar no eran 300, porque con Leónidas al frente debían ser como mínimo 301. Si contamos a las tropas auxiliares y subalternos ilotas que llevaban, son como mínimo 900. Además, allí no estaban ellos solos, pues también estaban otros aliados, hasta un número de 6000. El truco estaba en embolsar a los persas en el paso, hacer como que se retiraban y luego dar para el pelo a los que conseguían meterse. Tiene su mérito, sin duda, pero muchas veces nos lo presentan de la otra manera, y eso no se lo cree nadie, pues incluso posteriormente una fuerza mucho más preparada o tecnológicamente superior, como los ingleses con los zulúes o los rangers contra los somalíes, no hay quien resista una marea humana que se te echa encima. Además, como todo lo que cuentan los historiadores griegos y romanos, hay que cogerlo con pinzas, pues si les hacemos caso deberíamos creernos que tenían una fuerza destructiva mayor que los ejércitos de la Segunda Guerra Mundial.

Pues bien, una vez en el paso tendremos sucesivas escaramuzas filmadas con cierta fuerza, aunque tal como se nos disponen las tropas nadie se creería que se pudiese sostener la posición:
Aquí vemos a los Inmortales o Athanatoi luchando contra una desangelada falange espartana. Aparte del escudo de mimbre, no se parecen demasiado a las imágenes que hay de ellos. Por cierto que entre los persas nunca se llamaron así, sino anusiya (compañeros), y el buena pieza del Sha de Persia tuvo un regimiento al que puso ese nombre, a ver si colaba.

Como se puede ver Miller no se inspiró demasiado en la imagen de los Inmortales que se puede encontrar en cualquier página de Internete o de los libros de historia, que ésa misma estaba en mi libro de 1º de BUP, me acuerdo perfectamente. Eso sí: se nos quedó con la copla del color negro y lo combinó con esta famosa imagen de la cultura popular francesa:

Por último veremos aquí otro detalle, el burro delante para que no se espante, o sea Leónidas al frente de la falange, para que se le vea bien, error en el que también caerá Miller, pues el puesto de honor de la falange que ocupaba el rey era el último por la derecha, desprotegido su flanco derecho debido a la forma de combatir de los hoplitas. El rey iba a "pecho descubierto", como debe ser, como irán luego nuestros lejías o legionarios.

También tendremos un precioso momento "duelo al sol" entre Leónidas e Hidarnes, en donde se sintetiza dos momentos conocidos de esta batalla. Primero Hidarnes le advierte que les lanzarán tantas flechas que se ocultará el sol, y Leónidas (en realidad fue el soldado Dienekes) le responde: "Pues entonces pelearemos a la sombra". Luego lo anima a que se rinda pues Jerjes está dispuesto a perdonarle la vida si entrega sus armas, a lo que Leónidas responde: "Μολων λαβε", e Hidarnes dice: "Perdón, ¿lo cualo?" "Ven a buscarlas tú mismo", traduce el rey, dejándonos con la duda de en qué idioma transcurrió hasta ese momento la conversación.

Al final, como está mandado, el resto de los griegos huye y los espartanos se quedan en el paso después de ser flanqueados debido a la traición del pastor Efialtes (que significa "pesadilla", y voy yo y me creo que no está inventado), y los héroes mueren "con las grebas puestas".


Y les ponen una bonita lápida en el lugar para que nunca se olvide su fazaña:

Ὦ ξεῖν’, ἀγγέλλειν Λακεδαιμονίοις ὅτι τῇδε
κείμεθα, τοῖς κείνων ῥήμασι πειθόμενοι

La verdad es que cuando uno ve la peli disfruta bastante aunque sea todo más falso que el beso de Judas. Los espartanos jamás de los jamases lucharon por la libertad, porque era un pueblo de armas tomar, y nunca mejor dicho. Se consideraban a sí mismo como invasores del territorio que ocupaban, y por eso declaraban ritualmente la guerra a sus siervos todos los años, y una forma de hacer la mili para ellos era la kryptia, en la que los jóvenes se ocultaban de día y de noche iban a robar a los ilotas su comida y de paso matar a alguno. Esparta fue también el modelo, en parte, para la República de Platón, que a su vez es el modelo o inspiración de todas las justificaciones que ha habido del totalitarismo. Los espartanos que consiguieron huir fueron considerados deshonrados, y sólo dos de los que estaban con Leónidas consiguieron escapar: uno fue humillado por ello lo que le quedó de vida, y el otro se suicidó después de entregar su mensaje. Ya que para los espartanos, como después para los vikingos o los klingon, era mucho mejor morir en combate que soportar la humillación de la retirada, el sacrificio de Leónidas y sus 300 muchachotes deja mucho que desear como sacrificio altruista y pasa a ser sospechoso de acto fanático. Sin ir más lejos, en la ya citada Hexalogía de Roma, César, cuando pasa por las Termópilas, dice que poco tuvo de heroico, y que fue un sacrificio inútil.

Y ese "espejismo espartano" duró siglos, hasta que se concluyó que sí, fue una polis realmente temible, pero su aporte a la civilización son apenas unos episodios de hazañas bélicas bastante magnificados. Posteriormente se convertirían en una especie de atracción turística para Roma, que igual que a Atenas le concedió una especie de Estatuto de Autonomía, y allí iban a ver lo chulos que eran los descendientes de Leónidas, y cómo se dejaban azotar hasta caer desmayados sin soltar un solo grito. Creo recordar que Nerón los admiraba mucho. Después serían atacados por los hérulos en 267 d.C. (los mismos que luego en 476 finiquitarían lo que quedaba del Imperio Romano), y en 395 por los visigodos, a los que dicen que llegaron a enfrentarse formando una falange, aunque lo más probable es que sea un mito. De todos modos ya antes Epaminondas había vencido a las falanges espartanas en Leuctra (371 a.C.), a pesar de que el mito espartano nacido en las Termópilas aseguraba que los espartanos vencían siempre, incluso en desventaja numérica. Por cierto que Leuctra probablemente sea de pleno derecho la batalla gay más grande de la historia, entre los espartanos y el escuadrón sagrado.

Hoy día casi nadie va a visitar las ruinas de Esparta, porque poco hay que ver aparte de unas piedras, y poco más que monedas de hierro se han encontrado en las excavaciones.

¿Y todo esto a quién le importa a la hora de leer 300 o cuando vayamos a ver la adaptación cinematrográfica? Pues a nadie. Al cine vamos a que nos engañen, qué coño. ¿Que Miller, como no sabe cómo eran los espartanos (poco sabemos de ellos excepto que eran lacónicos, o sea de pocas palabras), nos los pone como marines haciendo flexiones, y combatiendo a pecholobo en taparrabos o con el cinganillo al aire? Pues con dos cojones. ¿Que Jerjes parece una drag queen afroamericana y debería interpretarlo Ru Paul? Pues adelante.
¿Vosotros sabéis de alguna cultura que consiguiese domar a los rinocerontes? Yo tampoco. Pero para eso están las imágenes generadas por ordenador, para poner a rinocerontes con un cuerno el doble de largo de lo normal en un especimen asiático, persiguiendo a un tipo vestido de moro salido de El Guerrero del Antifaz en un remedo de los sanfermines.Lo importante es que, con algo de suerte, nos lo pasaremos como enanos viendo la peli, aunque histórica e ideológicamente sea un horror, si bien eso mismo se puede decir de la Ilíada, sin ir más lejos. Lo único que quizá se echa en falta en estas ocasiones es un cartelito al principio de la película, e igual que se nos avisa a veces que los hechos son ficiticios y que cualquier similitud con personas o hecho actuales es pura coincidencia, en estas películas o novelas "históricas" se nos debía advertir que los hechos históricos se presentan como al autor buenamente le parece y que no tienen ningún valor académico. Por ejemplo el enfrentamiento entre griegos y persas, primero en las Guerras Médicas y luego en las campañas de Alejandro, quiere presentarse a veces como una lucha entre la libertad y un sistema despótico, cuando si mira uno un poco ve que poco había de eso, y sin ir más lejos Alejandro era un autócrata que subyugó al resto de Grecia y luego se aficionó como el que más a las deificaciones en vida, cosa que se suponía que sólo hacían los bárbaros orientales.

Al fin y al cabo, como dicen los periodistas, no debemos dejar que la verdad estropee una buena noticia, y la Historia verdadera es a veces tan aburrida o tan repugnante que no debemos dejar que nos estropee un bello espejismo literario o cinematográfico, siempre y cuando sepamos que estamos delante de uno.

Actualización del 27-03-2007: Crítica de 300 después de su estreno.

-SuperSantiEgo

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Escrito por SuperSantiEgo at 4:10 PM

3 Comentarios:

Anonymous gOto dijo...

Hay que reconocer que las adaptaciones son eso, espectáculo, y si, no eran 300, pero es que si dice todos los que eran ya no queda tan "heroico", y Miller escribe comics, no libros de historia, por lo que..., vamos, que es lo que tiene el cine y los comics, que se tiene que ver al prota y ya, por que como se te ocurra hacer algo fiel fiel fiel, no lo ve ni cristo, por que se aburre.

Pero vamos, que me he partido la caja de lo lindo con la forma que tienes de contar las cosas.
Hacia mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien leyendo algo.
Muy bueno, si señor.
Tienes un nuevo lector.

20 de octubre de 2006 13:51  
Blogger SuperSantiEgo dijo...

¿Un nuevo lector? ¡Qué chachi! ¡Mamá, ya tengo dos!

20 de octubre de 2006 14:11  
Anonymous Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo, ya tienes 3 lectores.

Anoche vi "El león de Esparta" y casi me parto al ver a Leonidas como defensor de "Grecia".

22 de noviembre de 2006 9:17  

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